Interior del país
Situación descontrolada

Formosa: se caen a pedazos, hacen agua y están desaparecidos

El papel de la oposición en Formosa ha pasado a ser lamentable. (Dibujo: NOVA)

El papel de la oposición en Formosa ha pasado a ser lamentable. De los que agitaban cual guerreros nórdicos cánticos en contra del “régimen” de Gildo Insfrán y bramaban por libertad –querían que los bares abran más días para sentarse a tomar cerveza- pasaron a un silencio estrepitoso que no hace más que confirmar lo que el propio mandatario provincial más de una vez ha dicho y acertado con sus dichos: “Se arrastran”.

Con más de 5 mil casos activos, de los cuales más de 4200 corresponden a la ciudad de Formosa, la barrera sanitaria que tanto intentó proteger el Gobierno Provincial se ha quebrado. Lamentablemente el sistema no está preparado para la demanda de proporciones al que está sometido y esto, no es para darles de comer a los detractores: en los países más ricos está ocurriendo.

Quienes participaron de las marchas incluso hoy reconocen que no están en condiciones de volver a hacer lo mismo; y de hecho, a regañadientes tuvieron que aceptar las restricciones de horario y días porque entendieron que esto no es un capricho: la gente se está muriendo. Y cuando los muertos caen cerca de uno, cuando el vecino de la cuadra ya no está más porque se lo llevó “el bicho”, es otra cosa.

El sábado pasado anticipábamos desde este espacio que la decisión del Ejecutivo Provincial podría ser volver a cerrar todo porque la situación los estaba sobrepasando y así sucedió.

El mismo día del trabajador, con lo que ello implicaba, se comunicó que Formosa y Clorinda regresarían al Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), la tan odiosa Fase 1. Pero no quedaba otra.

El virus se transmite de persona a persona; y hay que frenar el nivel de contagio, hay que lograr que las personas se queden. Pero algo no anda bien. En algo se está fallando.

¿Por qué no se quedan en casa?

Al contrario de lo que uno podría suponer o esperaba que sucediera, los casos desde que se comunicó el regreso a la Fase 1 no han parado de crecer. De hecho, los registros récords de contagios y muertes han tenido lugar entre el 1 y el 5 de mayo, oscilando entre los 400 y 800 casos diarios.

La pregunta sería ¿qué ocurre que la gente no acata? ¿Qué pasa que no se quedan en sus casas? Desde el día en que el ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo de Formosa, Jorge González, comunicara el regreso al ASPO para Formosa y Clorinda, al típico “cierre” de las conferencias se le sumó el pedido de #quedateentucasa pero lejos de calar en el inconsciente colectivo, parece estar muy lejos de eso.

La gente sigue saliendo, no se respetan las restricciones vehiculares y hasta hubo comercios que infringieron las normativas, a los que con justa razón se los multó y clausuró. Vendían alcohol y tenían a gente bebiendo café en las mesas dispuestas sobre la vereda.

Manotazo de ahogado o el intento de que no los señalen con el dedo

La oposición está dividida, para variar. Hay un grupo, encabezado por el concejal Fabián Olivera, quien días atrás salió por una radio oficialista a reconocer que “se equivocaron” al convocar a las marchas, que fueron los focos de contagio.

Más tarde, el edil capitalino de Cambiemos dijo que tergiversaron sus palabras. Algunos se lo creyeron. Lo cierto es que el horno no está para bollos en ese espacio político.

Y qué mejor que, para evitar el dedo admonitorio de la sociedad, que lanzar una propuesta proselitista disfrazada de “cruzada”. Así es como pretenden lanzar el Fondo Compensador, un intento del concejal Olivera y el bloque completo de la oposición –aunque no se sabe si la ex oficialista disidente Gabriela Neme acompañe-, en que proponen que todos los concejales y funcionarios municipales se reduzcan sus salarios a la mitad para, con lo recaudado, comprar insumos sanitarios.

La concejal capitalina, Celeste Ruíz Díaz reconoció que “el gesto político llega tarde” pero “mejor tarde que nunca”. A tres meses de las elecciones –que finalmente se postergaron-; es como les señaló el concejal justicialista Adrián Muracciole: “¿Por qué no ofrecieron hacerlo antes, cuando empezó todo? Lo hacen ahora a meses de las elecciones. De manual. Y es para que la gente desvíe el foco de atención hacia quienes promovieron la desobediencia a las medidas de seguridad y causaron el nivel de contagios y muertes que tenemos en la provincia”.

Salvo el senador nacional por Formosa de Cambiemos, Luis Naidenoff, quien fue el único que se reunió con el gobernador Insfrán y le llevó una carpeta con propuestas; y que, vale decirlo también; aunque se esté de acuerdo o no con él, fue el primero en presentar recursos ante la Justicia por los formoseños que no podían ingresar a la provincia; y luego por lo que él y otros legisladores consideraron, como violaciones a los derechos humanos; del resto, más que puestas en escena por las redes sociales o salir a patalear por los medios amigos; no hay mucho más.

Se guardaron, hacen silencio como en un hospital. Justamente, luego de poner contra las cuerdas al sistema sanitario por caprichos electorales. Enfermaron a los propios y ni así pueden reconocer que le erraron.

El mundo entero, países como Francia, Alemania aplicaron medidas incluso más fuertes que las de Argentina o la provincia de Formosa, con cuarentenas estrictas o toques de queda. Y también allí hubo protestas, no lo vamos a negar. Pero no se mezclaron conceptos como acá.

La oposición acá se cae a pedazos, hacen agua y quedan en off side todo el tiempo. Con los anuncios económicos que lanzó el gobernador el mismo día que anunció el regreso a la Fase 1, otro de los “reclamos” de las innumerables marchas, quedó silenciado. Dinero y asistencia para los sectores más afectados. Y la oposición por las radios y los diarios amigos solo atinaron a lloriquear y decir que “no alcanza”. Y así les va…

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