Interior del país
Acoso y discriminación en Salta

Todo mal en Cachi: médico desubicado en el municipio de Américo Liendro

Los documentos, pruebas fehacientes.
Lo denuncian por maltratos y discriminación.
Se trata del médico Eduardo Di Lorenzo.

La historia nace de una tragedia y, en donde todos creían que la cosa no podía ser peor, un médico con varias denuncias dio la nota. Todo sucedió en el municipio que administra el intendente Américo Liendro, en Cachi, pueblito pintoresco y con buena gente en donde pasa ni más ni menos lo que suele suceder en los lugares lejanos y poco poblados los poderosos son siempre intocables.

Y Salta no deja de ser historia ni un solo día del año. Frecuentemente el poder es ostentado siempre por las figuras predominantes, el intendente, el jefe de policía, el cura y el doctor. Esta vez a la nota la dio el médico, quien además de protagonizar en los últimos años varios hechos que le valieron denuncias, ahora ya fue demasiado lejos.

Una criaturita de 9 años jugaba en el patio de su casa, y vestía una camiseta de Boca Juniors, el club de sus amores. Aquí, en el interior profundo de argentina, los amores y odios se dividen siempre en dos, Boca y River, el resto es anécdota.

El día transcurría tranquilo en Cachi esa tarde del 18 de enero de 2021, y no quiso Dios que el niño haga un mal movimiento y su cuellito quede enredado en una de las sogas que formaba la hamaca en la que se balanceaba. Jonathan Ochoa, de nueve añitos perdió su vida esa tarde, dejando un vacío de esos que son infinitos e inexplicables. Puro dolor.

Su mamita, lo encontró ahí, colgado, y como es lógico, lo primero fue cargarlo como se pudo y correr al hospital. El norte y la altura nos enseñan a no rendirnos nunca, ni aún vencidos. Ya en el hospital, y con poco por hacer, más que rezar, un médico, una figura con autoridad, casi un dios, miró el cuerpito y espetó: “¿no se habrá ahorcado por ser hincha de boca?”.

El dolor de una madre, los nervios crispados, temblores y lágrimas. Jamás nadie comprendió el chiste. Oídos incrédulos de quienes estaban allí, quien le puede contestar al “doctor”.

Eduardo Di Lorenzo (tal es su nombre) cardiólogo, matricula 6131 y procedente de la provincia de Buenos Aires, se encuentra trabajando en el nosocomio desde el 2016. Azucena Ochoa, la mamá de Jonatan, lo denunció penalmente. De allí en más, denuncias anteriores comenzaron a hacerse públicas, Di Lorenzo no era ningún improvisado en estas cuestiones. Acumulaba un buen número de denuncias previas, de toda índole.

Dada la idiosincrasia de estos lugares es muy difícil que las autoridades del hospital, y muchos menos su intendente Américo Liendro, no estén al tanto de lo que sucedía en el nosocomio con el profesional en cuestión. Pero el silencio cómplice y los juegos de poder siempre valen más que las personas. Son los códigos que manejan arriba, los que cortan la torta.

El escándalo desatado en la mañana de hoy, valió la aparición de más y más denuncias: María Natividad Morales contó cómo ella y su esposo, también empleado del nosocomio local, fueron discriminados en una receta por parte de Di Lorenzo, donde escribe de puño y letra: “Se ve que este bicho, también ataca a los feos”.

Di Lorenzo no sólo insultó a un paciente, también fue más allá y se metió con la cultura de la zona. Tras reírse de la situación del “Chino”, declaró que eso les pasó a los Cacheños “Por tener todo un mes la cabeza en un agujero”, haciendo alusión a la Pachamama y a los festejos religiosos del mes de agosto. Así es, médico, consejero y juez el tipo.

Otro caso denunciado y que ya habla de connivencia entre el médico Di Lorenzo, su esposa y las autoridades locales es el de Marine Romero, enfermera profesional. Ella cuenta que sufre acoso y maltrato sistemático por parte del profesional y su mujer, Rebeca Alarcón, que también trabaja en el nosocomio y se desempeña como “personal de pandemia”. Marine manifiesta que Alarcón la maltrata y la hostiga: “Ella quiere que deje de trabajar, pero desgraciadamente no puedo. Tengo 2 hijos que mantener. Entonces tengo que seguir aguantando sus humillaciones y maltratos”, expresó en diálogo con un medio de Salta capital.

Marine Romero no duda en contar el miedo que siente al trabajar con la esposa de Di Lorenzo. Relata que hace poco le hizo un escándalo porque no quería verla. “No quiero que ni me entregue la guardia, tengo miedo que me haga algo, no saben las cosas que me hacen cuando estoy sola”, aseguró la enfermera. Otra denuncia penal, y van.

Así las cosas por el municipio de Américo Liendro, en el departamento de Cachi donde ayer hablábamos de los terrenos que el intendente de Payogasta, Lucas Arapa, consiguió para sus amigos. Así las cosas por el Valle Calchaquí, total nadie dice nada.

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