Interior del país
Disciplinamiento para todos

Volvieron a contratar a la periodista Gabriela Danieri tras ser amenazada y despedida de los medios de Formosa

La periodista, Gabriela Danieri recuperó la sonrisa.

Gabriela Danieri recuperó la sonrisa. El miércoles 17 de febrero luego de participar de una marcha multitudinaria por el #NiUnaMenos en Formosa; y un día después de poner en su cuenta personal de Twitter que le gustaría que la Secretaría de la Mujer tuviera perspectiva de género, la desvincularon de todos los medios oficialistas en los que trabajaba.

El jueves, 18 de febrero, todos los medios no oficialistas hablan del caso. Las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo y acompañamiento. Y mientras se transmitía un Live en el Facebook oficial del Gobierno de Formosa del Consejo de Atención Integral a la Emergencia, escribió en el chat “quiero recuperar mi trabajo”… “¿y dónde está la respuesta a porqué me dejaron sin trabajo?”. Por la tarde, la citaron y con tono conciliador le informaron que “todo fue un malentendido y que debía retomar” sus tareas allí, que “no se te reincorpora porque nunca te desvincularon”, contó en sus redes. Seguramente sigue pensando lo mismo pero ya sabe que “calladita se ve más bonita”.

Fin de la corta novela. La periodista oficialista Gabriela Danieri, que criticó en su Twitter a la Secretaría de la Mujer y que participó de la marcha del #NiUnaMenos en Formosa por el femicidio de Mirna Palma, docente de Estanislao del Campo y el de Úrsula Bahillo en Rojas, provincia de Buenos Aires, fue desvinculada de su puesto de trabajo en la red de medios formoseños del Gobierno de Insfrán (Agenfor, la única agencia de noticias de Formosa, FM Radio Tropical y FTC Canal 3), le dijeron que como había criticado a un organismo gubernamental y ella sabía que no puede hacerlo públicamente porque pertenece precisamente al mismo gobierno; no podían seguir sosteniéndola en el lugar. Además, y como si fuera lo más normal del mundo, le indicaron que no hablara del caso porque “son muchas las puertas que se me pueden cerrar” (sic) como ella contara a un medio gráfico local.

Lejos de quedarse callada, la joven periodista volcó su bronca e indignación y comenzó a contar lo sucedido a cuanto medio la requiriera. Dijo que fueron muchos los colegas que por privado le hablaron y le dieron su apoyo y que por obvias razones no daban sus nombres ni tampoco podían escribir nada en sus redes sociales.

Muy pocos se animaron a firmar un petitorio que aún no se publicó. Otros colocaron en las historias de Instagram, en sus Facebook o en sus Whatsapp, un cartel que rezaba: “Yo también quiero que la Secretaría de la Mujer tenga perspectiva de género. #NoalaCensura”.

Lo cierto es que fue tanto el ruido que hizo la periodista que el Gobierno tuvo que retroceder unos casilleros y este jueves por la tarde la convocaron a su lugar de trabajo para decirle que debía retomar sus funciones en todos los puestos donde se desempeñaba, y que esto no se trataba de reincorporarla porque “nunca se te desvinculó”. Todo fue un malentendido.

A todo esto, la muchacha, que se reconoce peronista y fiel defensora de Insfrán, criticó a varios medios que “quisieron hacer dulce con mi caso”.

Otros casos

No obstante, el mensaje quedó más que claro. Acá todos piensan igual o no piensan. Y el que quiera decir algo que se salga del libreto que lo haga en su casa o con un falso nombre en las redes. Porque al Modelo se lo defiende y cada uno de los integrantes de la fuerza, se lo protege hasta que el Uno diga lo contrario.

Lo de Danieri fue un botón de muestra de lo que les pasa a quienes desafían el perfecto estatus quo del Gobierno de la provincia de Formosa. Pero ha habido otros casos. Sin ir más lejos, en 2011 una joven productora (NdR: no daremos su nombre para no perjudicarla) que trabajaba en el otro medio oficialista (Lapacho Canal 11), sufrió un robo por parte de motochorros al salir de su trabajo, en altas horas de la madrugada. La tiraron de su moto, la lastimaron. Y días después de sufrir el incidente, la desvincularon sin ninguna explicación. Aunque ella sabía por dónde venía la mano.

¿Qué sucedió?

La joven salió en dos medios “enemigos” a contar lo que le había pasado. Criticó el accionar de la policía (cuyo jefe es nada menos que el múltiple ministro Jorge Abel González) por lo que no se lo perdonaron.

El corte fue inmediato. La productora fue llamada por las autoridades del canal que le avisaron que ya no pertenecía más al medio. No hubo otra explicación. No hizo falta. Fue a la única que echaron. Ni la directora de Programación, ni ningún otro colega se manifestaron a su favor. Los gremios se llamaron a silencio. La joven quedó “frizada” durante mucho tiempo hasta que logró entrar a trabajar en los medios de la Municipalidad de Formosa.

Las vueltas de la vida hicieron que hace dos años atrás, a la misma Directora de Programación del canal de donde echaron a la productora y que pertenecía a uno de los sindicatos de prensa que hay en la provincia; le “hicieran la cruz” por una opinión personal que vertió en las redes.

No hubo explicación y simplemente la dejaron sin trabajo. Nadie, ni el sindicato al que pertenecía le dieron una mano. Frizada por hablar. El modelo se maneja igual desde siempre.

Aplausos para la periodista que recuperó su trabajo y una urgente revisión sobre cómo se entiende la libertad de prensa en esta parte del país; donde se ha normalizado que “expresarse libremente está penado”.

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