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Dudas

Salta: elecciones 2021, Sáenz, PJ, PRO y crisis institucional

El movimiento comandado por Gustavo Sáenz, tenía por destino el quedarse con el armado de la casi totalidad de las listas en la provincia. (Dibujo: NOVA)

Creyeron que era una jugada maestra y ahora temen una fuga masiva. La suspensión de las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) con el argumento del ahorro, la crisis y el coronavirus, fue -al decir de varios*, una jugada muy temeraria por parte del gobernador Gustavo Sáenz y sus hombres de confianza, Pablo Outes y Nicolás Demitrópulos. El movimiento tenía por destino el quedarse con el armado de la casi totalidad de las listas en la provincia.

A pesar de las certeras opiniones en contra del capricho del triunvirato, tras pasar por las cámaras, la ley salió rápido. Desde sectores opositores se argumentó que era una violación a la democracia, y que impediría el surgimiento de nuevos representantes que den aire fresco a un vetusto e inservible sistema político salteño.

Una vez pasada por las cámaras, y ya sin posibilidad de volver atrás, sucedieron dos cosas. Una se veía venir desde hace rato, la otra fue una total sorpresa.

La salida al llano del resistido cacique justicialista Miguel Isa (mentor de Gustavo Sáenz y ex vicegobernador de Juan Manuel Urtubey y ex intendente de Salta capital) provocó un feroz sacudón en las bases del Partido Justicialista. Isa se auto designó como candidato único a concejal, liderando la lista de concejales para capital por el PJ. Lógicamente lo de la auto designación es un juego de palabras, y en realidad es una orden de Gustavo Sáenz con el fin de colocar a Isa en la presidencia del Concejo Deliberante capitalino y desgastar aún más a la ya desgastada Bettina Romero, y ¿por qué no? Ayudar al arribo de Miguel a la intendencia de capital en el 2023.

El principal problema de esta empresa es que hay un ejército de militantes que vienen trabajando desde muy abajo y esperando el momento de que les llegue el momento. Dirigentes barriales, sindicales y punteros políticos que compraron la idea de suspender las PASO, y que ahora ven como uno de los dinosaurios más ancianos de la política salteña les está almorzando el asado. Con miedo de enfrentar a Pablo Outes, por lo bajo aseguran que tal vez el momento de irse, y sumar en otros espacios, en donde la palabra aún tenga algo de valor y no se los posponga eternamente.

Rápido de reflejos, el presidente del PJ salteño, Pablo Kosiner, anduvo de gira por algunos medios con el fin de poner unos paños fríos al asunto. El ex hombre fuerte de Urtubey, y ahora saencista con posibilidades de gabinete, aseguró que tal vez sea sano para el partido el ir a internas. La derrota de Outes, en caso de darse esta situación, sería alarmante. El dúo Pimpinela conformado por Outes y Demitrópulos continúa sumando errores y Sáenz lo sabe, el que pagará los platos rotos producto de las changas de los changos será siempre él.

La intervención del PRO salteño

Podría haber sido un escándalo de ribetes nacionales, pero zafaron. Patricia Bullrich (o sea Mauricio Macri) mandó a hacer un informe sobre los movimientos de los PRO locales y la carpeta que recibió no le gusto. Dicho informe no decía nada más que lo que todos los salteños sabemos, los dirigentes PRO salteños comen sobre la falda de Gustavo Sáenz, quien a su vez, actualmente lo hace sobre las rodillas de Alberto Fernández.

La intervención fue rápida y certera, y aun no se conocen los reales resultados de las mismas ¿Habrá internas? ¿Habrá limpieza? ¿retornarán los mismos de siempre? La película del PRO salteño es un poco aburrida pero no carente de un retorcido argumento, y los pujantes representantes de la derecha salteña tendrán que decidir entre Sáenz y Bullrich (Macri), todo no se puede.

Para completar la historieta, el problema de la ausencia de figuras como resultado del exceso de personalismo de los últimos veinte años. No hay nombres, ni candidatos puestos. Los salteños lapidan a cualquiera que ose mostrarse como candidato a algo, la debacle política es total.

A falta de nombres, quien saldrá a hacer campaña será el mismísimo Gustavo Sáenz, y lo hará un día en el PJ, otro día desde algún partido satélite, y así. Al hombre le encanta caminar y tocar timbres y recibir amor, eso de gobernar es aburrido. Lo que Sáenz no tiene en cuenta es que el rechazo de la población hacia el sistema político en su conjunto terminará sobre su espalda, con el alto riesgo de que unas elecciones 2021 con una muy baja participación terminen por quitarle la poca credibilidad que aún mantiene, y eso si es que le queda alguna. Sáenz está en donde quería estar, pero no como quería. Pasaron cosas.

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