Sexo y erotismo
Consecuencias de una letal adicción

El vicio dentro de las sábanas: la existencia de personas que son compulsivas a la piel

La gravedad de la constancia sexual depende más de sus causas que de la cantidad o variedad de los encuentros íntimos.

La adicción al sexo se presenta principalmente en personas que experimentan una sensación de vacío. Las razones son distintas en cada persona y quizá son un problema mayor o más profundo que la adicción al sexo o sexo compulsivo.

Cuando no puedes controlar el deseo sexual, cuando sientes culpa y angustia y solo el sexo te calma, podrías estar padeciendo de adicción al sexo. El Manual de Diagnóstico Clínico de los Trastornos Mentales o DMS-V, define el trastorno de hipersexualidad como una enfermedad: "Se caracteriza por la frecuencia y la intensidad de las fantasías sexuales, la activación, psicofisiológica, el ansia y las conductas sexuales, todo ello asociado al componente de impulsividad".

La hiperactividad sexual se transforma en un paliativo del malestar que causa la ansiedad, la depresión o la baja autoestima. El acto sexual se utiliza como una estrategia de afrontamiento que sustituye, momentáneamente, la realidad que circunda al afectado: Es una válvula de escape.

Cómo saber si sufres de adicción al sexo

Al igual que la mayoría de las adicciones, un adicto al sexo presenta variables según su personalidad, sin embargo, hay ciertos rasgos que los caracterizan:

  • Relaciones promiscuas breves con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales y encuentros sexuales con desconocidos.
  • Frecuentan habitualmente prostíbulos.
  • El uso de pornografía (vídeos, revistas, ciberporno) o de líneas telefónicas eróticas, en donde se intentan satisfacer la imaginería sexual.
  • Fantasías sexuales reiteradas que alejan al sujeto de la relación de pareja; actos sexuales anónimos, múltiples y breves.
  • Práctica reiterada del voyerismo.

La adicción al sexo se debe estigmatizar, juzgar o señalar. Tampoco debe confundirse con aquella persona que, sencillamente disfruta del sexo y está en capacidad de tener varios encuentros un mismo día o que mantiene relación con varias parejas.

La diferencia fundamental está en cómo se vive el erotismo, es decir, si tu vida sexual no afecta negativamente tus demás relaciones. "El deseo es una posibilidad que busca expresión", expresa Ralph Waldo Emerson.

Los adictos al sexo tienen un constante deseo de copular, sin embargo, la mayoría de las veces no pueden saciarse. Justamente, no están buscando amor, ni placer, más bien están intentando evadir la realidad con encuentros eróticos, en los que muchas veces no consiguen gozo sino culpa.

En consecuencia, como cualquier otra disfunción mental, los sexo dependientes terminan en un proceso autodestructivo y de subestimación que los empuja al laberinto de continuar cediendo una y otra vez a los impulsos sexuales desenfrenados.

Al borde del abismo

La dependencia sexual tiene consecuencias que van desde el suicidio, problemas en el control de los impulsos, diversos trastornos de la personalidad hasta el consumo abusivo de alcohol y drogas.

Otros de los riesgos fundamentales puede ser perder el afecto familiar, el trabajo y caer en deudas extraordinarias generadas por el uso de prostíbulos reales o virtuales.

En realidad, son esclavos del sexo y lejos de sentir el placer del amor sexual, se transforman en personas que sufren por el desafuero erótico: son arrastrados por sus impulsos.

Cómo salir del Laberinto

Se calcula que en la población general existe de un 4 a 6 por ciento de adictos al sexo. Los tratamientos van desde fármacos que inhiben el deseo sexual, terapias multidisciplinarias, grupos de apoyo y páginas web de ayuda. El primer paso, como cualquier otra adicción, es aceptar que tienes un problema y que necesitas ayuda.

El sexo hay que disfrutarlo a plenitud, porque el regocijo corporal entre dos personas está más cerca del amor y del placer que de la esclavitud y del sufrimiento.

¿Es la adicción al sexo un mito?

Algunos expertos consideran que la adicción al sexo no es una enfermedad. El terapeuta sexual David Ley, autor de "El mito sobre la adicción sexual", afirma que los comportamientos comúnmente catalogados como adicción sexual en realidad son síntomas de desórdenes de ansiedad y ánimo no tratados.

Dice que equiparar el sexo o la masturbación al alcohol y las drogas es absurdo pues la gente adicta al alcohol puede morir por la abstinencia.

Además opina que el concepto de adicción al sexo se basa en valores morales de lo que es el sexo saludable, lo cual puede ser una opinión sujeta al observador o especialista, pues alguien puede ser considerado adicto al sexo si tiene más sexo, o sexo diferente, en comparación con el terapeuta que hace el diagnóstico.

Adicción al sexo o sexo compulsivo

Si una persona se preocupa porque pasa mucho tiempo pensando en sexo, buscando contenido sexual o teniendo relaciones íntimas, quizá lo mejor es revisar otros aspectos de su vida, pues quizá simplemente está llenando otros vacíos y carencias con sexo.

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