Política
Inflación y crisis

Cada vez menos comida en las mesas de los laburantes: AF y Kulfas solo piensan en recaudar y ningunean a Feletti

Roberto Feletti recién asume y ya tiene que lidiar con los vicios del presidente Alberto Fernández y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. (Dibujo: NOVA)

Cuando Roberto Feletti fue designado en la Secretaría de Comercio tenía una misión clara: tratar de conseguir que el consumo de los argentinos no se siguiera deteriorando, tal como lo vino haciendo sin pausa en los últimos dos años de Mauricio Macri y los dos primeros de Alberto Fernández. La tarea no era sencilla, ya que el Gobierno Nacional no para de emitir -fomentando así el incremento de la inflación-, la brecha entre el dólar oficial y los alternativos crece constantemente, y no hay voluntad política de dar una solución a la canaleta de las Lelics.

Durante el fin de semana pasado, Feletti declaró que “si queremos asegurar carne, pollo, pan y leche tenemos que desvincular los precios internos de los internacionales”.

Sobre cómo debería hacerse, indicó que “el método más tradicional es aumentar los derechos de exportación y un alternativo de crear fideicomisos de subsidio cruzado, como sucede en el mercado del aceite mezcla”.

Feletti aseguró además que “este es un tema que está en la cabeza del ministro de Agricultura y hasta el 31 de diciembre seguimos con los mecanismos que están vigentes”, en referencia al 9 por ciento de derechos de exportación que pagan estos productos.

Consultado al respecto, Julián Domínguez se excusó, declarando que “no voy a dar ninguna opinión sobre el tema”.

Sin embargo, las declaraciones de Feletti provocaron el rechazo de los dirigentes que representan a las entidades del “campo”. Y la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) difundió un video en las redes sociales, que sostiene que “cerrar las exportaciones de carne vacuna no provoca la baja del precio al consumidor”.

Hacia fines de la semana pasada, la carne había aumentado un 20 por ciento su precio. El Gobierno acordó una tregua, pero pasado el fin de semana, los precios volvieron a subir de manera sideral, a punto tal que el kilo de los cortes más demandados se vende a 1.000 pesos o más en las carnicerías de Buenos Aires y en el interior del país.

Queda claro que deben instrumentarse medidas para evitar que el Gobierno que prometió que el asado volvería a la mesa de los argentinos se convierta en el que termine de expulsar de nuestro consumo a un producto esencial en nuestra dieta, que a la vez es una referencia de identidad cultural.

Sin embargo, el sector “albertista” del Gobierno solo se interesa por evitar conflictos con “el campo”, y conseguir –al precio que sea- un incremento de la entrada de divisas a través de las exportaciones. Aunque para ello deba deprimir cada vez más el consumo de nuestros compatriotas.

Para que no hubiera lugar a dudas, el ministro de Producción, Matías Kulfas, salió a cruzar públicamente al secretario de Comercio Feletti, simplemente por haber osado expresar libremente su posición a favor de un aumento en las retenciones a la carne.

“Feletti tuvo una actitud que no es la más indicada”, aseguró el mediocre ministro, cuya gestión no presenta logros significativos, aunque es muy celebrada por sus patrocinadores. Y amplió expresando su pensamiento autoritario, pretendiendo imponer la censura a los que piensen diferente:

“Pensar en voz alta no es lo más apropiado, de ninguna manera hay una decisión tomada y lo que se está haciendo es analizar diferentes alternativas”, señaló.

Para esta altura del año, el stock cárnico no es muy abundante y si se mantienen las reglas vigentes la carne estará ausente de la mesa de la gran mayoría de los argentinos. La presión de la demanda china es arrolladora y presiona los precios hacia arriba, alentado por un Gobierno que ha demostrado su incompetencia y falta de voluntad para combatir la inflación y cumplir sus promesas electorales.

Claro está que en la mesa de Alberto y Kulfas no escaseará. Tal como lo demuestra su gestión hasta el presente, no es el interés popular el que guía sus actos.

Lectores: 406

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: