El columnista invitado
Historia

72 años de gratuidad: la Universidad como emblema del crecimiento y el desarrollo para una República de iguales

Germán Oestmann, rector UNCAus (Universidad Nacional del Chaco Austral).

Por Germán Oestmann, rector UNCAus (Universidad Nacional del Chaco Austral)

Realizar una semblanza acerca de la importancia de este hecho educativo fundacional para la universalización en el acceso a la educación universitaria constituye para nosotros un desafío y una responsabilidad inmensa.

Entender a la Universidad como el faro de referencia principal en la construcción de una Nación digna y justa, alejada de los elitismos aristocráticos, exige un gran esfuerzo de parte de todos los sectores sociales para apropiarse definitivamente de los grandes valores que sostienen a una Educación Pública Universitaria inclusiva y de calidad.

En este sentido debemos mencionar que el paradigma sobre el rol que debe ocupar la Universidad en la sociedad cambia abruptamente a inicios del siglo XX en nuestro país, ya que la Reforma de 1918 marca un punto de inflexión en las prácticas sociales y en las conciencias de los jóvenes.

Su impacto tiene tanta fuerza que podemos decir que a partir de ese momento se acaba con el oscurantismo y se inicia el ascenso de los sectores medios a las Universidades Argentinas.

Sin embargo, para los hijos de los trabajadores, sólo será posible ingresar a través del decreto 29337 del presidente Juan Domingo Perón, estipulando la gratuidad universitaria. Se creía firmemente que, para fortalecer un proceso de desarrollo con justicia social, las Universidades debían poseer un rol estratégico en la planificación nacional.

Es interesante observar que el decreto sostenía de manera notoria que el desarrollo del pueblo” estriba en gran parte en el grado de Cultura que alcance cada uno de los miembros que lo componen”, mencionando al mismo tiempo que “una forma racional de propender al alcance de los fines expresados es el establecimiento de la enseñanza universitaria gratuita para todos los jóvenes que anhelen instruirse para el bien del país”.

El proceso de democratización de la Universidad se manifestó claramente en el aumento exponencial de la matrícula universitaria, ya que se pasó de 80.292 estudiantes en 1950 a 138.294 en tan solo 5 años, conformando un 72 por ciento de aumento en el acceso a la Universidad.

Este incremento considerable del alumnado implicó un cambio estructural extraordinario representando el advenimiento de lo que Scalabrini Ortiz supo denominar el “subsuelo de la Patria sublevada”.

Por estas razones debemos seguir sosteniendo el carácter gratuito de la Universidad Argentina como uno de los pilares fundamentales del sistema de educación superior del país, integrándose con la autonomía, las funciones de enseñanza, la extensión y la investigación para el desarrollo humano, productivo y tecnológico de la Nación.

Producto de estas tradiciones, nuestras universidades son democráticas en sus organizaciones, populares en su composición estudiantil y socialmente comprometidas con su tiempo.

Para reivindicar y mantener viva la llama de las grandes gestas estudiantiles y los sueños presentes desde la Reforma Universitaria de 1918 debemos renovar cotidianamente nuestro compromiso con la defensa de una Universidad comprometida con los desafíos de su comunidad y los sueños de los más vulnerables.

Pensar juntos la construcción de un nuevo tiempo implica asumir con orgullo las grandes banderas de Justicia, Soberanía e Igualdad para enraizarlas profundamente en el corazón de nuestros jóvenes.

Desde Uncaus entendemos con vocación de servicio y apertura de diálogo que debemos agregar a la tan mentada y necesaria gratuidad todas las herramientas necesarias para que nuestros jóvenes puedan completar su formación profesional y humanística.

Por eso estamos presentes en las localidades más profundas del interior, generando las condiciones para que cada joven pueda crecer y desarrollarse en sus pueblos, fortaleciendo la cadena virtuosa de la articulación público- privado con una fuerte impronta federal de crecimiento sustentable y productivo.

Queremos fortalecer las cadenas de valor y los distintos complejos productivos a través de la producción de conocimientos generados en nuestra Universidad para ponerlos al servicio de la comunidad. Por eso el fortalecimiento y la profundización de la extensión universitaria en las diversas formas de voluntariado social representan una de nuestras más nobles tareas.

Trabajamos día a día para que nuestra comunidad universitaria se sienta protegida e incluida en el proceso de cambio que vive nuestra Casa de Altos Estudios.

La pandemia ha desnudado las fragilidades del sistema social, pero al mismo tiempo ha permitido revalorizar la importancia de la educación como el motor principal de la dignidad humana.

Esta fecha emblemática nos debe encontrar celebrando con mucha emoción junto a nuestra comunidad, ya que nuestro mandato se ennoblece al estar presente en los ámbitos culturales, sociales y científicos de nuestra región.

Estar a la vanguardia de la producción de conocimiento para la transformación social es nuestro imperativo categórico.

Podemos afirmar con orgullo que en la actualidad Uncaus se presenta como un polo científico-tecnológico y académico que crea espacios participativos de diálogos para la consolidación del beneficio colectivo.

Deseamos fervientemente que los tiempos futuros nos encuentren profundamente hermanados en el mismo grito y la misma fe para que nuestra comunidad universitaria se sienta plenamente partícipe en la construcción de un nuevo tiempo y una nueva humanidad.

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