La columnista invitada
Punto de vista

Ataque de gota

María del Carmen Taborcía, abogada y escritora.

Por María del Carmen Taborcía, especial para NOVA

Una gota es un volumen pequeño de algún líquido (agua, sangre, por ejemplo), delimitada casi completamente por superficies encadenadas entre sí. La manera más sencilla de formar una gota es permitir que el líquido fluya suavemente hacia el borde de un recipiente. Cuando la gota se exceda de un determinado tamaño, perderá su estabilidad y caerá.

A pesar de la creencia común, las gotas de agua no caen en la forma general con las que icónicamente se las asocia. Estas suelen ser amorfas, es decir, que no existe una forma definida. Sin embargo, debido a la resistencia del aire, la parte inferior sí muestra una cualidad general, se presenta de una manera completamente achatada, semejante a la figura de una hamburguesa.

Cuanto más grande es la gota, más fiel es dicha forma, por esa razón las gotas de diferentes tamaños se esparcen en diversas direcciones, lo cual en teoría podría explicar la aparición de los extraños arcoíris gemelos.

En medicina y en enfermería, el volumen y tamaño de una gota está definido con un diámetro estandarizado: 1 mililitro son aproximadamente 20 gotas. Para los casos en los que se necesita un tamaño de gota más pequeño, existen los microgoteros en los cuales 1 mililitro son aproximadamente 60 microgotas.

Dentro de este campo, la gota es una forma común y dolorosa de artritis. Produce hinchazón, enrojecimiento, calor y rigidez en las articulaciones. La gota ocurre cuando se acumula ácido úrico en la sangre.

El ácido úrico surge por la descomposición de unas sustancias llamadas purinas que se encuentran en todos los tejidos del cuerpo y también en algunos alimentos. Normalmente, el ácido úrico se disuelve en la sangre, pasa por los riñones y sale del cuerpo en la orina. Pero a veces, puede acumularse en cristales con forma de aguja, y cuando lo hacen en las articulaciones, provocan mucho dolor.

Con frecuencia, el primer ataque de gota ocurre en el dedo gordo del pie, pero puede afectar también los tobillos, talones, rodillas, muñecas, dedos y codos.

El nombre de esta patología procede de la Edad Media y se debe a que los médicos de entonces pensaban que existía una filtración “gota a gota” al interior de las articulaciones de malos humores sanguíneos.

¿Estaremos sufriendo de un ataque de gota? ¿Serán los políticos que nos gobiernan, nuestro ácido úrico acumulado? Esos fluidos malignos que “gota a gota” se han ido introduciendo en el tejido social enfermándolo.

¿O seremos un vaso a punto de rebalsar? ¿Cuántas gotas más necesitaremos?

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