Sexo y erotismo
Dile "Adiós" a los tabúes

Sexo anal: falsas creencias que impiden gozar de esta práctica

Para lograr un perfecto sexo anal es necesario tener la confianza necesaria en la pareja para así no pasar malos momentos, respetando siempre los tiempos del otro y el cuerpo de cada uno.
Uno de los grandes mitos alrededor del sexo anal es que se trata de una práctica homosexual.
Uno de los grandes mitos alrededor del sexo anal es que se trata de una práctica homosexual.
Uno de los mitos que hay que derribar es respecto al no uso de preservativos: el sexo anal es una de las formas más fáciles de contagiarse alguna ETS.
Uno de los mitos que hay que derribar es respecto al no uso de preservativos: el sexo anal es una de las formas más fáciles de contagiarse alguna ETS.

La cantidad de prejuicios alrededor del sexo anal es tan numerosa como comprensible si se tiene en cuenta que, como tantos otros tabúes alrededor de la sexualidad, poca (o nula) es la información que se recibe al respecto.

Así, en vez de asociar esta práctica al goce, es común cargarla de ideas falsas que invalidan el derecho al placer, el cual no distingue entre los diferentes géneros.

Mitos sobre el sexo anal

Andrea Orlandini, sexóloga y psicóloga especialista en parejas (en Instagram, @lic.andreaorlandini) mencionó algunos de los principales mitos alrededor del sexo anal que hay que desterrar:

El sexo anal es una práctica que principalmente realiza la comunidad gay.

Es mucho más placentero para las personas con pene porque es más estrecho que el canal vaginal.Toda persona que lo realice tiene amplia cultura erótica.

Por su parte, Santiago Ruiz Díaz, psicólogo y sexólogo clínico con perspectiva de género (en Instagram, @sexoterapiaok), añadió otras de las falsas creencias más populares:

“No es para mí” / “Es de promiscuo”.

"No lo toleraría” / “Seguro la pasaría mal”.

“Es más excitante que el sexo vaginal”.

“No hace falta usar preservativo, total no va a quedar embarazada”.

Sexo anal: mito vs. realidad

Toda esta carga de ideas falsas no puede más que combatirse con educación sexual y comunicación. Decirle adiós a los prejuicios no es una tarea sencilla, la deconstrucción es una labor constante para todos y todas.

“El sexo anal es otra práctica más que realiza una persona, cualquiera sea su orientación o percepción del deseo”, anticipó Orlandini. Sin embargo, la especialista comentó que una de las consultas más frecuentes viene por parte de hombres que, con preocupación, le preguntan: “Si esta práctica me interesa y disfruto, ¿soy necesariamente homosexual?”.

“Se requiere trabajar estas falsas creencias para que algunas personas interesadas en curiosear puedan dejar atrás que eso que es tabú. Nuestra intención como especialistas en salud sexual es siempre despatologizar y acompañar a las personas a que disfruten en su vida sexual”, aseguró.

Ruiz Díaz, en tanto, destacó que “tanta desinformación o suposición sin fundamento puede afectar tanto nuestro disfrute como el del otro u otra: sentimos vergüenza, pudor, miedo, temor, dudas e incluso nos cuestionamos si algo que me da placer está bien que me lo dé, lo cual se trasluce en culpa (y así es vivido)”.

La ausencia de educación sexual, dijo, da lugar también a consecuencias peligrosas: “El sexo anal y sus mitos pueden ser la puerta de entrada para situaciones de abuso donde, a partir de la impronta que la sociedad le ha dado a esta práctica (la cual parece ser un 'tesoro preciado'), muchos varones la 'exigen' para sentirse especiales, como si tener sexo anal fuese algo que 'no es para cualquiera'”.

“Si bien es cierto que el sexo anal no puede dar como resultado un embarazo no intencional, los riesgos y exposiciones son grandes. Por ende, es necesario educar y concientizar en que sí hace falta usar preservativo y que el mismo no es exclusivo para una práctica puntual o momento determinado”, resaltó el sexólogo.

Así, destacó que éste es el único “método anticonceptivo y de barrera, es decir, que también previene infecciones de transmisión sexual (ITS)”.

“La desinformación y los mitos generan consecuencias cuantificables y reales”, afirmó en relación al uso (o desuso) de este método. Ruiz Díaz evocó una encuesta realizada en 2018 por la “Aids Healthcare Foundation”: allí se concluyó que sólo el 14,5% de los encuestados argentinos aseguró usar preservativo en todas sus relaciones sexuales, mientras que un 20,5% no lo usaba nunca.

Finalmente, el psicólogo destacó lo irónico que resulta que “el órgano que más placer le da a los varones fue históricamente invisibilizado”. “No se ha enseñado su función placentera como corresponde por mitos o prejuicios que sólo limitan el desarrollo sexual de muchos hombres o, incluso, estigmatizan a aquellos que sí disfrutan del placer anal”.

La guerra del deseo contra el miedo: tips para disfrutar el sexo anal

Así como no es cuestionable que una persona goce con el sexo anal, tampoco debe ser blanco de críticas que alguien no lo desee. El absoluto consentimiento aquí es la base desde la cual partir.

“Si realmente es algo que se desea, y no una imposición externa, siempre recomiendo que ese temor sea puesto en palabras de la manera más honesta y responsable posible; pero, sin dudas, la empatía y reciprocidad ajena tendrá otro rol importante”, aseguró Ruiz Díaz.

Además, recomendó “que se tenga paciencia, se conozca el cuerpo de la persona que será estimulada, que haya mucha comunicación, que se respeten los tiempos y que haya lubricación constante, ya que el ano no se lubrica por sí sólo como lo hacen el pene o la vulva”.

Además de una “comunicación honesta”, Orlandini recomendó “estimular la zona anal con besos, caricias, dedos y dildos (de menor a mayor)”.

Por último, insistió en los lubricantes para esta zona. Y aclaró: “Si a alguno o alguna no le interesa esta práctica porque le duele deberá ser comunicado y aceptado como un límite para seguir explorando otras zonas del mapa erótico. No porque haya ausencia de sexo anal es una sexualidad incompleta, lo importante es que estas prácticas se humanicen, sean disfrutables y consensuadas”.

Florencia Salort, ginecóloga y sexóloga (en Instagram, @flordegineco), destacó 10 pasos imprescindibles a la hora de decidirse por el sexo anal:

Lo primero es tener ganas de que suceda. Tener deseo, estar excitada o excitado.

Se tiene que hacer con preservativo sí o sí porque es la práctica sexual de mayor incidencia de transmisión de infecciones sexualmente transmisibles.

Tener mucha confianza con la persona con quien se lo hace.

Para que se produzca la penetración la persona receptora va a marcar los ritmos, cuándo sí y cuándo no. Va habilitando el cómo, el cuándo y el hasta dónde.

Hacer un buen masaje perianal para relajar el ano y todos los músculos.

Usar un muy buen lubricante (no saliva). El mismo tiene que ser en base acuosa o siliconada.

Introducir muy de a poquito el pene o el objeto que penetra. Si es un juguete, tiene que ser con un tope preparado para el sexo anal; de lo contrario, el recto lo chupa y puede ser muy peligroso.

Si se hace con un dedo, las uñas tienen que estar cortas. Para debilitar infecciones se hace con un dedal.

Si luego se pasa a sexo oral o vaginal, hay que cambiar el preservativo.

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