Provincia de Buenos Aires
Desidia estatal

Villa Escobar, la tierra de Moreno donde solo gobiernan la promiscuidad, la locura y la muerte

Moreno, distrito a cargo de Mariel Fernández, se convirtió hace tiempo en el segundo del país con más muertes violentas, después de Rosario.

El crimen de Ludmila se viene a dar en el peor momento de crisis institucional policial y cuando todavía no se acallan las disputas por las tomas de tierras entre La Cámpora y el Movimiento Evita.

Y justamente el asentamiento de Villa Escobar, nacido a pura toma y venta irregular de terrenos, conserva el mismo deprimente paisaje que toda la periferia de Moreno: calles de tierra, de barro y charcos cuando ocurren las lluvias; veredas inconclusas, zanjas abiertas para descargar las aguas servidas de las viviendas, micro basurales a cielo abierto cada cincuenta metros. Jaurías de perros alzados trashuman las negras noches de la zona, donde el delito anida plácidamente; lejos de la mano de Dios y el Estado, pero cerquita de la política.

Robos menores a toda hora del día, narcomenudeo y prostitución son el principal talón de Aquiles de estas barriadas que transitan esta situación de cuarentena como si el Covid-19 no hubiera existido nunca. Y en este contexto se dan estas juntadas de adolescentes, menores en muchos de los casos como éste; asociadas directamente a la destrucción absoluta del núcleo rector de toda sociedad: la familia.

No por nada Moreno se convirtió hace tiempo en el segundo distrito del país con más muertes violentas, después de Rosario, minada por el narcotráfico socialista desde que éstos tomaron el poder de esa ciudad.

El asesinato de Ludmila es el corolario final de una serie infinita de desquicios provocados por la política ideologizante en contexto de democracia. Y en ese tránsito se encuentra Moreno en la actualidad.

La intendenta Mariel Fernández no tardó mucho hacer una sentida alocución sobre el caso, que según ella se encuadra en la violencia de género; acto seguido invitó a cenar al padre de la víctima para darle sus condolencias. Hipocresías si las hay, para volver a poner en práctica el gatopardismo de esta casta política inexperiente, fracasada y corrupta que está próxima a extinguirse.

¿Fernández le habrá pedido disculpas al padre por no haber llegado a tiempo para desarticular estas reuniones clandestinas, prohibidas aún por la situación de cuarentena?

¿El padre le habrá pedido disculpas al Estado por no poder controlar y contener a su familia? Él mismo declaró a un cronista que su hija no tenía documentos porque nunca había querido ir a hacerlos. Y ella tomaba decisiones personales, que él respetaba (sic).

¿Fernández le habrá pedido disculpas al padre, porque el Estado aún no llegó a Villa Escobar con servicios e infraestructura?

¿El padre le habrá pedido disculpas al Estado por asentarse en lotes irregulares, donde ni siquiera se pagan los servicios escasos que se consumen, como la energía eléctrica por ejemplo?

Y no olvidemos que estos suburbios pertenecen a Francisco Álvarez, que supo ser otro paraíso dentro de Moreno que cambió su panorama definitivamente en esta última década, producto de la liberación política de la zona para hacer cualquier cosa y llevarse los últimos botines de guerra antes de la retirada final.

Ejemplo claro de ello es el otro asentamiento que crece permanentemente al lado de Villa Escobar, denominado San Carlos, producto de la venta indiscriminada de punteros locales como el peruano Chaman, el viejo Vela y Carlos Benítez, anterior funcionario de tierras de la administración Fasta, hoy aliado al gobierno de Mariel Fernández.

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