La hiperhidrosis se define como la producción excesiva de sudor por encima de los requerimientos de la termorregulación y de las condiciones ambientales. En la mayoría de los casos se produce como respuesta a un estímulo emocional o térmico, aunque también puede ser desencadenada por otros estímulos o espontáneamente.
Existen diferentes opciones de tratamiento médico y quirúrgico para la hiperhidrosis, que se seleccionarán según la distribución y las preferencias del paciente.
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— #PreparadosParaCuidarte (@Vithas) September 28, 2020
Las soluciones, no quirúrgicas, para la hiperhidrosis localizada incluyen los antitranspirantes tópicos, la iontoforesis, la toxina botulínica, y la radiofrecuencia fraccionada. Por su parte, los antitranspirantes tópicos de uso habitual contienen sales de aluminio en concentraciones variables, son de aplicación diaria y sus efectos adversos más comunes consisten en dermatitis irritativa, sensación de quemazón y disestesias.
El tratamiento que persiste por más tiempo es la radiofrecuncia fraccionada, que penetra la epidermis (sin lesionarla) a través de microagujas y emite dosis de alta energía en la dermis. Esto genera una elevada temperatura muy focalizada que destruye glándulas sudoríparas, requiere en promedio dos sesiones, una por mes.








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