Provincia de Buenos Aires
Falta de rumbo

El Concejo Deliberante de Moreno navega sin brújula en un mar de confusiones

La falta de capacitación de los ediles y la ausencia de liderazgo político hacen que el Concejo Deliberante no cumpla sus funciones.

Por Gustavo Ladelfa, publicado en Tribuna de Periodistas

Una vez más la decimoprimera sesión ordinaria del Honorable Concejo Deliberante (HCD) de Moreno se manca en las gateras; es que, en ocasión de iniciar la transmisión en vivo vía YouTube, los pocos televidentes que presenciaban la partida, se vieron sorprendidos por la ausencia del bloque de la oposición (JxC)en su conjunto.

Horas después se sabía, que el cuerpo había sido informado extraoficialmente por el secretario Héctor Lafalce, sobre un presunto caso de Covid-19 en la persona de uno de los serenos del sector. A propósito… ¿Por dónde anda Lafalce que hace meses no aparece? No ha habido ningún comunicado oficial sobre la ausencia del hombre de Mariano West, ¿se tratará de otro quite de colaboración con la gestión?

Pero volvamos a la sesión, en donde se continúan cometiendo graves errores administrativos, no solo los dictámenes y expedientes llegan al recinto con la numeración incorrecta, además se cometen severos yerros sintácticos, semánticos y morfológicos sobre los textos. Lo que demuestra a las claras la ausencia pasmosa de método científico sobre la metie.

Esto habla de la paupérrima preparación de los concejales que llegan a las bancas a través de listas sábanas sin la más mínima preparación para la tarea, producto de los laxos requisitos aún vigentes dentro de los reglamentos, como por ejemplo los estándares de grado de educación formal alcanzados (no es exigible la formación secundaria para el cargo).

La situación repercute de manera letal sobre la calidad y cantidad de legislación producida. Pruebas al canto:

- Se sancionan Ordenanzas, con disposiciones ya fijadas en Leyes Nacionales y Provinciales.

- Se sancionan Ordenanzas que adhieren a Leyes Nacionales y Provinciales, para luego pasarle el fardo al Ejecutivo, que jamás reglamentará y pondrá en práctica la misma.

- Se sancionan Ordenanzas de adherencia a declaraciones de interés público, reconocimiento de personas, vivas o fallecidas, onomásticos. Toda jurisprudencia vacía de contenido y alejada de la agenda coyuntural de la ciudad.

- Se sancionan Ordenanzas en perjuicio del Ejecutivo, por ende, de sus contribuyentes; como la condonación de deudas municipales, cesiones de calles a privados, cambios en los códigos de zonificación para la construcción.

- Se sancionan ordenanzas con pedidos de informes que jamás serán contestados.

Se trata de pedaleadas en el aire de gente que no ha entendido ni entiende cuál es la función de un concejal: ser el contralor local de los demás poderes y legislar positivamente en beneficio de la mayoría de los ciudadanos y contribuyentes.

Las funciones de un edil se han derivado a:

- La militancia dentro del recinto y en su horario de trabajo

- La asistencia a ollas populares, merenderos, comedores y marchas o manifestaciones de protesta.

- La asistencia a labores que dependen del área funcional de un municipio, como la limpieza de basurales, ordenamiento peatonal o vehicular, colocación de luminarias o controles de fuerzas de seguridad.

Si a ello le agregamos la poca o nula lectura de la Constitución Provincial, la Ley Orgánica de Municipalidades siquiera el Reglamento Interno del HCD; estamos en un complejo problema. Por supuesto que hay honrosas excepciones, pero para nada mueven la aguja del parlamento local, que todavía transita como tribu nómade de lugar en lugar; a falta, desde hace tantísimos años de uno propio. Es cierto que ninguna de las gestiones pasadas ha sido capaz de aportarle un sistema informático, que resuelva al instante las complejas dificultades de biblioteca y archivo.

En conclusión, si la gestión tiene los brazos y las piernas rotas (Ejecutivo), los ojos con las conjuntivas inflamadas (judicial) y el cerebro con un ACV en curso (legislativo); será prácticamente imposible llegar a buen término.

La sentencia de Marx, complemento de la de Hegel, dice que la historia ocurre dos veces; la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa y en ese proceso nos encontramos.

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