Provincia de Buenos Aires
Mucho ruido y pocas nueces

Desidia en Moreno: el hospital que no fue

La intendenta Mariel Fernández intenta sacar rédito político de la pandemia.

Por Gustavo Ladelfa (*)

En su cuarta nota pactada con el canal de noticias C5N, la intendente Mariel Fernández cometía un error garrafal y mal intencionado al mencionar que Moreno tendría un nuevo hospital luego de 100 años.

Amén que el viejo hospital local Luciano y Mariano De La Vega fue inaugurado en 1912, obvio olímpicamente, la construcción del nuevo, justo al lado del existente, fue una obra realizada por el gobierno provincial de Eduardo Duhalde en 1994, a instancias de la solicitud del jefe comunal de aquel momento Julio Asseff.

Duhalde ya tenía en la mente la vaga idea de provincializar la salud y sacarles a los mandatarios locales (de mayoría peronista), los pesados presupuestos que les ocasionaba en sus carteras, generalmente por malas administraciones.

No era el caso de Moreno que por aquel entonces destinaba el 40 por ciento de sus recursos y el hospital no dejaba de crecer en obras, personal y aparatología. Finalmente, en 1997 y ya en época de su sucesor Mariano West, los municipios se liberan de la pesada carga. Era la estocada final de Duhalde para mantener sometidos a los alcaldes, situación que había comenzado con el mismo protagonista, al subdividir algunos distritos de la provincia.

Pero volvamos al tema en cuestión y al spot realizado horas después por la gente de Fernández; comienza con el pomposo pero mentiroso título “Después de 100 años tenemos un nuevo hospital”. Acto seguido y encima de la voz de Axel Kicillof subtitulada, aparecen las primeras imágenes de los convidados de piedra: el diputado Leonardo Grosso, Emilio Pérsico, el ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis, Andrés Larroque, y los locales Patricia Rosemberg, Walter Correa y Analía Cabañas, secretaria de Salud sin créditos.

Más luego, la propaganda deja de lado el termino hospital, (ya que no cubre los requisitos de estándares internacionales para esa nomenclatura), acto seguido aparece sobreimpreso en la pantalla: 52 camas de internación y 24 camas de terapia intensiva, claro que las imágenes de las mismas nunca aparecen; el relato en off confunde permanente los términos CAPS (Centros de Atención Primaria de Salud) con hospital. Y si de los primeros se trata, fue por más que les pese, la gobernadora María Eugenia Vidal la que decidió una restructuración general de las salas de atención primaria de este tipo de distritos, sobrepasado de habitantes sin los servicios necesarios, política llevada adelante por Mariano West.

De esta manera la ex gobernadora metía mano en lo que presupuestariamente no le correspondía, ya que estas salas deben solventarse del presupuesto municipal, situación que ocurrió muy dispersamente, fácilmente comprobable al recorrer las más de 45 locaciones dispuestas en el territorio, aun hoy en ruinas sin la aparatología y el personal mínimamente necesario.

Vidal no solo pergeñó con su equipo cinco de estos centros de atención sino también que se equiparon otros; a la vez que daba comienzo a la construcción de la nueva guardia del Luciano y Mariano De La Vega, aún en obra.

De allí surge la malintencionada campaña kirchnerista de introducir en el imaginario de la población que Vidal no quería ni hospitales ni escuelas nuevas. Situación que aun hoy perdura, en replicantes de memes de redes sociales.

La verdadera estrategia de la avanzada K es borrar todo vestigio de lo bueno que ha dejado el gobierno anterior, sin reparar en lo malo, en los que ambos ejecutivos coinciden plenamente. Idéntica situación provocó en Moreno el peronismo gobernante durante 25 años, con los dos aceptables periodos del extinto Asseff, aprovechando al máximo el desconocimiento de las nuevas generaciones apostadas -hoy más del 60 por ciento del padrón tiene menos de 25 años- y representan la base del voto peronista en la ciudad.

La realidad estadística indica que el fuerte y necesario endeudamiento provincial fue refrendado por la extorsión de las manos opositoras de ambas cámaras (en poder de Sergio Massa y José Ottavis, en aquel momento). A cambio el gobierno central debía liberar fondos para salud, educación, seguridad y obra pública, dinero contante y sonante a la mano directa de los intendentes; y así ocurrió.

Los mismos se repartieron en base al C.U.D (Coeficiente Único de Distribución), en el que Moreno continúa muy perjudicado, son los mismos que la gestión Festa hizo desaparecer como por arte de magia, dejando muy poco registro material de las inversiones. Las auditorias posteriores colocaron en una situación muy comprometida al ex intendente, que hoy enfrenta severos cargos en la justicia.

El futuro próximo dirá si la obra emplazada en el lugar más pobre del distrito (Cuartel V) resulta eficiente. Al aguardo que los protagonistas de la paupérrima inauguración también se harán cargo de las amarguras por venir.

(*) Artículo publicado en Tribuna de Periodistas

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