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Etapa pospandemia

"Zuli" Miretti, secretaria adjunta de la Unión de Educadores de Córdoba: "Es fundamental una pedagogía de la esperanza"

La secretaria general adjunta de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (U.P.E.P.C.), Zulma "Zuli" Miretti.
"La pandemia llegó para modificar nuestras vidas, por ende, la escolaridad de nuestras infancias y juventudes", aseguró.
“A la escuela le faltan los encuentros, los abrazos, las miradas y las voces de nuestros niños”, sostuvo Miretti.

Por Noël Gibelli (*), corresponsal de NOVA en Córdoba.

La secretaria general adjunta de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (U.P.E.P.C.), Zulma "Zuli" Miretti analizó con NOVA el impacto de la pandemia en la educación de los más jóvenes: “A la escuela le faltan los encuentros, los abrazos, las miradas, las voces de nuestros niños”.

- ¿Cómo ha afectado la pandemia en la escolaridad de los alumnos y alumnas?

- La pandemia llegó para modificar nuestras vidas, por ende, la escolaridad de nuestras infancias y juventudes. La pandemia nos igualó (todos nos podemos contagiar), pero acto seguido nos mostró las profundas desigualdades ocultas de las sociedades. Las desigualdades se mostraron en todos los ámbitos.

En educación no solo fue la conectividad, sino también la situación familiar, económica, social y cultural; qué trayectorias educativas tienen las familias para poder ayudarlos en sus tareas.

La educación es un derecho, y los niños y jóvenes sujetos de derecho, pero para que ese derecho a la educación se cumpla, se tienen que cumplir otros derechos: el derecho a la salud, al agua potable, a la vivienda, a la alimentación adecuada y todo lo que hace a una vida digna.

- ¿Cómo han abordado la formación de los docentes para poder estar a la altura de esta nueva modalidad de clases virtuales?

La escuela desde sus inicios fue pensada desde la presencialidad. Con la llegada del Covid 19 la escuela y los docentes, en cuestión de días debieron reconvertirse hacia las clases por procedimientos virtuales, a pesar de las distintas situaciones de los alumnos. Pero también hay que destacar que estas nuevas prácticas han construido nuevos saberes.

Estas situaciones implicaron un tremendo esfuerzo para los docentes, que solo con las herramientas previas y sin ningún tipo de capacitación por parte de los estados nacionales y provinciales debieron enfrentar la nueva modalidad y establecer nuevos vínculos pedagógicos con las alumnas y alumnos.

Esta tarea implica muchas más horas de trabajo, dadas las variadas actividades que tienen que enviar a sus alumnos atendiendo las distintas realidades, los que tienen conexión, los que no, los que tienen computadoras, o teléfonos con WhatsApp y los que no tienen absolutamente ningún elemento tecnológico y se deben tratar de hacer llegar tareas por escrito o los cuadernillos que distribuyó el Estado. Además atender las consultas de alumnas y alumnos y de las familias.

Y hay otra situación a tener en cuenta: las y los docentes están utilizando sus propios recursos tecnológicos y sus conexiones a internet, lo que provoca un gasto adicional que no es reconocido por el estado.

- ¿Cómo cree que repercute esto en el aprendizaje de nuestros niños y adolescentes?

- Si analizamos los aprendizajes de nuestros niños y jóvenes debemos hacerlo desde la situación de excepcionalidad que vivimos, por supuesto que los contenidos no serán los mismos que en la presencialidad, por eso, el Consejo Federal de Educación, del que forman parte los Ministros de Educación de todo el país, han establecido la unificación de los ciclos lectivos 2020- 2021 y poner mayor atención reforzando las terminalidades de todos los ciclos.

Hoy no es tiempo de evaluar, sí de tener un registro de cada alumno, de las actividades que llevó a cabo y centrar todos los esfuerzos en enseñar con los medios disponibles, La vuelta a la presencialidad será la oportunidad para analizar los avances de cada uno dentro de las posibilidades que tuvo y pensar detenidamente en formas de evaluación y acreditación. Poner mayor esfuerzo en aquellos que no tuvieron la oportunidad de tener algún tipo de conexión, y más aún a los que quedaron en el camino sin ningún tipo de contacto con la escuela.

A ellos además hay que recuperarlos y lograr nuevos vínculos para hacer realidad que la educación es un derecho social y las alumnas y alumnos sujetos de derecho. También para ello será fundamental los puentes que habrá que tender con las familias.

También pasada la pandemia y cuando vuelva la presencialidad habrá que discutir los roles de lo virtual, aquello que facilita y aquello a lo que no pueda darse lugar. Porque una sociedad sin encuentros sería una sociedad sin experiencia de lo colectivo, de lo solidario.

A la escuela le faltan los encuentros, los abrazos, las miradas, las voces de nuestros niños y jóvenes.

- ¿Cree que esta nueva modalidad es una manera de cuidarlos y cuidarnos entre todos? ¿Hay alguna posibilidad concreta, teniendo en cuenta la situación de emergencia sanitaria, de retomar las clases presenciales en la provincia de Córdoba?

- Esta nueva modalidad adoptada fue la correcta, hoy es necesario apostar por cuidar la vida. Sabemos que la cantidad de personas que se mueven alrededor de una escuela además de docentes y alumnos es muy numerosa, con los peligros de propagación del virus y contagios que ello implica.

En nuestra provincia de Córdoba, los contagios se han extendido a lo largo de todo el territorio, no solo en la capital. Por esta razón es casi imposible que las clases vuelvan a la presencialidad en este año.

- ¿Qué reflexión le deja esta situación de pandemia mundial?

- El impacto y la expansión del Covid19 hacia todos los rincones del mundo y los efectos que permanecerán en el corto y mediano plazo, son materia ineludible hoy para pensar en cómo reconstruimos nuestro futuro. Un futuro que nos desafía.

Hoy más que nunca debemos recuperar el análisis, el debate y la planificación del futuro. Es un desafío cultural y político de la sociedad y el Estado.

Necesitamos un Estado fuerte que se ponga al servicio de una comunidad más solidaria e igualitaria.

Necesitamos comprometernos con el futuro que está a nuestro alcance para devastar la desigualdad, la humillación y la violencia. Trabajar colectivamente para vivir un mundo mejor.

- ¿Cómo cree que será en materia de educación el próximo año?

- Debemos repensarnos para una nueva escuela. Prepararnos para una nueva etapa, con la vuelta a la presencialidad, una presencialidad distinta, transformando la organización del trabajo escolar. Estar dispuestos a disputar una nueva batalla cultural, un nuevo debate de ideas. Disputa por volver y ocupar las aulas con estas nuevas normalidades.

Si algo demostró la pandemia, además de las desigualdades, es que los docentes y la escuela son imprescindibles. Pero también para enfrentar y superar las desigualdades depende de recursos económicos y políticas de Estado con criterios pedagógicos.

La escuela es sentido de lo público, la escuela es un articulador social, porque es el único espacio para construir colectivamente.

Para la nueva etapa que deberemos enfrentar es fundamental una pedagogía de la esperanza, para una escuela cada vez más justa, más igualitaria, más solidaria.

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