Interior del país
Segundo hecho violento en cuarentena

Escándalo en el Chaco por los "abusos" de la Policía que dirige el kirchnerista Capitanich: muelen a golpes a los presos

Los detenidos el 2 de agosto en Santa Sylvina, Chaco, como los últimos tres que se presentaron voluntariamente ante la Justicia, tras una riña recibieron agresiones físicas y aberraciones impensadas en tiempos de democracia.
Detrás de los incidentes ocurridos los primeros días de este mes en Santa Sylvina, se oculta la cara más oscura del accionar policial.
El representante legal de los detenidos presentó un escrito para el cambio de carátula.
Ecándalo policial en Santa Sylvina desnuda que la fuerza no está aún capacitada para garantizar derechos democráticos.

En Santa Sylvina, la tortura a los detenidos del barrio Santa Teresita desnuda la realidad del abuso de poder de la Policía de Jorge Capitanich. Por un hecho similar y sin resolver como fue el violento operativo que hizo la comisaría Tercera de Fontana en una vivienda de una familia qom se fue de la jefatura Fernando Romero y volvió Ariel Acuña, quien es de la vieja Policía, donde las denuncias por "abuso" son unas cuantas..

Ahora, con su vuela a la Jefatura se habla que los detenidos por golpear a los policías y romper el patrullero los primeros días de agosto denuncia “abuso de poder” de parte de los uniformados de esa localidad del sudoeste.

La denuncia viene con imágenes de los detenidos con serios golpes en sus rostros y cuerpo.

Al parecer, luego de los incidentes que generaron desorden en el barrio Santa Teresita, donde hubo un enfrentamiento entre algunos vecinos y la Policía, además de móviles rotos, fotos de uniformados agredidos, el pedido desesperado de los vecinos ante los tiros que dio intervención de los Grupos Comando, de Brigada y de Investigación, la bronca siguió dentro de la comisaría.

Tres hombres que hicieron su presentación voluntaria y espontánea en la División Investigaciones fueron notificados de su detención en la causa “supuesto homicidio en grado de tentativa, resistencia y atentado contra la autoridad, daños y lesiones”.

Pero, ahora, según la información que difundió Radio Latina, estos hombres de 27, 30 y 42 años, antes de tomar la decisión de presentarse a declarar, expresaron el “miedo” que les provocaba enfrentarse a la Policía de Santa Sylvina, a raíz de los antecedentes de golpes hacia los detenidos que llegan a esa dependencia. Esto generó la intervención por parte del cura párroco local, que le realizó un pedido a la fiscal a cargo de la causa: “La garantía de que los mismos no recibirían ningún tipo de apremios, ya que no contaban con antecedentes penales”.

Sin embargo, lo que continuó, se puede ver claramente en las imágenes, tanto los otros detenidos como los últimos tres que se presentaron voluntariamente ante la Justicia, recibieron agresiones físicas y aberraciones impensadas en tiempos de democracia.

Todo esto ante los ojos de la Justicia, que mantiene detenidos a tres ciudadanos que fueron condenados sólo por la sociedad, por vivir en un barrio popular. Estos detenidos hoy tienen serios golpes en sus rostros y cuerpo y consideraron que “las humillaciones y los golpes, por parte de quienes deberían garantizarnos la seguridad, son una mala forma de amedrentar y corregir”.

El pasado miércoles, Marcelo Leguizamón, el representante legal de los detenidos realizó la presentación de un escrito solicitando el cambio de carátula, bajando a la calificación legal de “lesiones en riña y/o subsidiariamente lesiones leves”, atento a que considera que “no existen los elementos penales para sostener la calificación de homicidio en grado de tentativa”.

Pero, ¿qué pasa con la Policía de Jorge Capitanich? Detrás de los incidentes ocurridos los primeros días de este mes en Santa Sylvina, se oculta la cara más oscura del accionar policial, que actuó movilizado por las relaciones estrechas entre alternos y subalternos. Una situación corriente, que todos ven pero que "algunos” que utilizaron la noticia para hacer show, hoy esconden los informes bajo la alfombra y jamás se animarán a denunciar lo que realmente sucede en el Chaco.

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