Opinión
Puntos de vista

Pánico de la utopía

Eduardo Sanguinetti, filósofo y poeta.

Por Eduardo Sanguinetti (*), especial para NOVA

Autoconciencia en la construcción del discurso y metalenguaje, coinciden, en una reflexión sobre sí y sobre la diferencia en el laberinto del lenguaje: una epopeya en tiempos donde la utopía se encuentra en estado de crisis, por no decir de pánico, ante la irrupción de la distopía, cual tendencia luciferiana, en que se eliminó el espacio del sueño, de un mundo feliz, se impone el planteo de las contradicciones del discurso ideológico, elaborado de modo perverso, llevado a las consecuencias más extremas, incluidos los procesos de destrucción de un mundo, donde pareciera no hay lugar para la comprobación cierta de nada.

Lo apreciamos de modo directo en los indeseables medios de comunicar informes antiéticos, falaces... no podemos negar que 'existimos' en un mundo donde las noticias -publicitadas sin comprobación cierta de lo que relatan- se instalaron cual clero secular en nuestras comunidades, conformando un estado de riesgo extremo para el ciudadano desprevenido o demasiado crédulo en todo lo que se le transmite en formato de noticia o algo así.

Noticias lanzadas desde los otrora denominados medios de comunicación, devenidos en medios publicitarios de una realidad obtusa que, desde la ubicuidad de su ausencia, dibujan el paisaje ¿natural? donde transitan las muchedumbres afanosas en intentar justificar el absurdo de un sistema que lo ha tomado todo; he ahí el dilema cual pliegue de espectáculo que embauca, que anestesia, que es falaz, que miente… En fin, que degrada.

Noticias que conforman una desinformación desordenada al servicio de algunos intereses muy particulares; el que desee entender, que entienda y el que no, puede seguir intentando existir en un mundo donde no se ha dejado espacio para la vida natural, solo artificios y simulaciones de un simulacro.

Noticias en las que se hallan comprometidos desinformadores y manipuladores expertos y sutiles, de los más variados centros de inteligencia del mundo capitalista, desplegando toda una catarata de imágenes y notas que nivelan en importancia el genocidio de una etnia, con la última presentación porno de una cantante construida en el backstage de un film que nunca se ha filmado.

Noticias que construyen reputaciones inexistentes de recién llegados al nirvana del botox, en la aldea global, galardonados en Wikipedia y destruyendo sin piedad trayectorias de hombres y mujeres notables.

Noticias que ejecutan sumariamente a quienes se atreven a disentir con el programa impuesto para los pueblos, esclavos del tercer milenio, con el Covid-19 en su cenit.

Noticias que, cuales teorías clandestinas, hacen que la incertidumbre crezca y la impostura se enriquezca.

Noticias que devienen en rumores mediático-políticos-farandulero-policiales que adquieren en el peor de los casos, tras haberse repetido un par de veces en medios de publicidad y en las redes sociales catárticas-caóticas el peso indiscutible de historias de la historia del mundo.

Noticias que despiertan en la legítima inteligencia un estado de repulsión y hartazgo muy difícil de disimular, pues la “voluntad de verdad”, tan subestimada y devaluada en el mercadeo de la libertad negociada a cualquier precio, se encuentra exiliada de este tiempo y espacio.

Noticias y fábulas que no precisan ocultar sus torpezas y miserias, tras un esplendor espectacular que, por otro lado, nos vienen suficientemente abastecidas por los brillos metálicos de máquinas y maquillajes.

Al igual que existen noticias ripiosas fabuladas, estas devienen de comportamientos ripiosos de publicistas, políticos y empresarios, que garantizarán una mayor sonoridad con efectos especiales para un fantástico final de fiesta de la libertad en nombre de cualquiera y ningún sentido.

La creencia en la bondad de los fundamentos de la modernidad: sentido, historia, progreso, hombre...- fueron reemplazados por creencias en la omnipotencia de fuerzas dispersivas, caóticas, contradictorias, demoníacas... gestos, devenidos en actos proyectivos de liberación dramática del pasado, en la idea libertaria y fetal de un desgarro, de una Gran Rechazo, de todas las formas de emancipación y de ruptura... es donde se define y despliega el síntoma de una gran preocupación, personal, en este caso, por y con el pasado, en tanto Gran Autoridad, en la que bajo la presión de los poderes fácticos de la tekné y de imperios en disputa, no se podría confiar, ni creer.

La tradición que en proceso fundante, pretende nacer como una "aprendizaje de la decepción" eternamente inacabado, respecto a la omnipotencia del pasado, de la tradición y respecto a la benevolencia... en fin, como un ejercicio del "no", que conlleva una forma de absoluta destrucción de lo que ha sido la historia de la civilización.

(*) Filósofo y poeta

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