Opinión
Puntos de vista

Hermenéutica a primera vista

Eduardo Sanguinetti, filósofo y poeta.

Por Eduardo Sanguinetti (*), filósofo y poeta

Verdad, esta palabra desvela, hostiga, obsesiona a los empoderados de la mentira... no saben qué hacer con ella. Se han acostumbrado a subestimarla -sobrestimarla o maltratarla- pero siempre a manejarla abusivamente.

Entra en sus pensamientos con la fuerza de un rito, y pertenece tanto a la zona racional como a la magia. Algún día, dejando de lado sus intereses creados de eliminar la verdad, su sentido total al transitar por las laderas crípticas de sus sílabas sin detenerse a observarla: transparente, nítida. Pero por ahora no es más que un anhelo y frecuentemente una desesperación.

La verdad, la emoción, el silencio, la sensibilidad, la vida, han sido en otros tiempos mitos de libertad frente a la violencia de la mentira en el laberinto del lenguaje necrótico, cual pliegue de espectáculo insano, que hoy asiduamente se practica, cual tendencia de destrucción y ensimismamiento, de los ricachones, que en Argentina han demostrado su total y absoluta ausencia de solidaridad, filantropía y ética para con la comunidad hambreada y sufriente en tiempo de pandemia... y lo hago extensivo a los indigentes, excluidos de la vida.

Existe un gran número de hombres y mujeres escorts, formados e instruidos para actuar en el secreto, mintiendo, entrenados para no hacer más que eso, ya sea desde las macro-corporaciones mediáticas faranduleras, en acto de confrontar, insultar, difamar y defecar en el pensar y sentir del pueblo argentino, hoy, gran comunicador de cualquier cosa, menos cultura, en su mayoría domesticado y alienado, siguiendo la tendencia que marca la frase del pastorcillo mentiroso: el innombrable lumpen parásito que con su memorable frase “sí, se puede”, destruyó a la República...

Tiempo donde quienes monopolizan la desinformación, piden libertad de expresión, en pleno uso y abuso de la libertad de la libertad de expresión, desmesura y discordia cual modo de vida, a cambio de sumar dividendos en cuentas offshore, de paraísos fiscales. Uruguay un destino apetecible para los estafadores argentos, que hacen de ese país un espacio degradante para los que nos nutrimos de valores éticos, siempre bienvenidos en ese país vecino, de pobres ni hablar que sean recibidos con alegría, son gente indeseable.

Deviene decir a viva voz, que cuando se calumnia a los puros, cuando la ética no encuentra su sitio, cuando se manipula a los seres probos como si fueran residuos, cuando se aniquila la nobleza y en los tribunales se acepta la mentira, cuando se deshonra nuestra historia y se falta a la palabra empeñada, cuando una comunidad entera comienza a tener la certeza que los dueños del poder no escuchan razones ni argumentos y que no existe apelación, cuando se cae en la cuenta de que existe una desinformación cierta al servicio de intereses particulares, sin importar el nombre que elija el sistema para enmascarar su avidez, su egoísmo, cuando la miseria es la norma, cuando se cae en la cuenta de que ellos están dispuestos a destruirnos, cuando finalmente el pueblo cae en la cuenta de todo esto, pienso que ha llegado la hora.

Ha llegado la hora de la justicia, de la integración de los países y no hay nada más humano y más pleno de sentido que la "justicia" ejecutada por los que resisten al poder de los estúpidos criminales seriales de la vida, a la avidez pequeño burguesa, a la hipocresía, de los políticos, a la inflexión de los intelectuales genuflexos, a la manipulación fraudulenta de las corporaciones económico mediáticas.

Esa visión ha comenzado a recorrer el mundo; la figura del héroe mítico aparece en los sueños, se desliza y corre entre la gente como un rumor y una leyenda, levemente, suavemente.

Sin embargo, entró un dolor antiguo; niños tirados entre moscas sobre arena lejana: hambre del tercer milenio y el frío nos recorre en pleno agosto. Existe un silencio enteramente cómplice, un cansancio que suena sin ritmo ni ironía. La clave no es el grito, ni el golpe contra el suelo, un rumor, una niebla, un sueño... la sensibilidad consume inquietudes y caminos... y es imperativo caminar, hacer de la voz un espacio posible, para que caigan conceptos y formas adulteradas.

Finalizando este relato de vida en movimiento, afirmo que lo más importante es la nueva visión y la nueva derrota. Tratemos de construir nuestra redención y en esa tarea, quizás, se nos vaya la vida, estético provisorio de nuestro ser y estar. Y no olviden nunca, que sólo tenemos una vida para vivir, debemos honrarla, queda por crear un mundo a nuestra medida, pues no ignoramos que lo esencial no ha sido dicho, que lo esencial no ha sido hecho.

(*) Filósofo y poeta

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