Provincia de Buenos Aires
Guerra piquetera

Moreno: a los tortazos limpios

La gente que comanda Gabriela Santolaya y su hermano Ramiro destrozaron a la intendenta Mariel Fernández.
En sus redes sociales Santolaya no se la dejó pasar a la jefa comunal.
En sus redes sociales Santolaya no se la dejó pasar a la jefa comunal.

Esta semana nos desayunamos que una parte del personal del obrador Francisco Álvarez de Moreno se hallaba en rebeldía con la jefatura. Se trata de la gente que comanda Gabriela Santolaya y su hermano Ramiro, un regalito dejado por el amigo Walter Festa antes de retirarse de la Intendencia.

Los chicos, cercanos a Rafael di Zeo y la barrabrava de Boca, hicieron mucho ruido en la gestión anterior, ya que con una fundación trucha impulsaron tomas de terrenos en las zonas de Jardines, La Reja, Cascallares y otras. Las malas lenguas comentan que hasta la casa en donde viven es usurpada.

La primera jugada de Gabriela fue mostrarse en el centro de Moreno con un camión que se cae a pedazos y quince de sus muchachos juntando ramas, sin la ropa ni las medidas de seguridad adecuadas.

Si bien la intendenta Mariel Fernández y la dirigente social habían firmado la pipa de la paz al principio de la gestión (se gustaron desde el momento en que se conocieron), se identificaban plenamente una con otra: las dos piqueteras, las dos usurpadoras, las dos domadoras de machirulos.

La relación se rompió abruptamente en estos días debido al aireado reclamo de los Santolaya sobre la falta de implementos de salubridad del personal esencial, que sale a la calle.

Ramiro dio a conocer a un canal que recibe pauta municipal que no tenían guantes, barbijos ni desinfectantes de ningún tipo, como así también el severo deterioro en que continuaba el parque vial y automotor.

Esto se contrapone con lo asegurado con el secretario Gonzalo Galeano, que se habían reparado algunos camiones y máquinas pesadas a pesar del exiguo presupuesto asignado. Los vehículos a simple vista se observan muy deteriorados sin las luces reglamentarias, sin la patente, sin burro de arranque, mucho menos seguro y VTV.

La situación se fue recalentando de a poco hasta que el jueves pasado el grupo de Santolaya decidió cortar el puente de Ruta 23 y Gaona bien temprano por la mañana encendiendo gomas en todos los cruces impidiendo de esta manera el transito normal por espacio de unas horas. Esto persistió hasta que llegó la policía y levantó la obstrucción.

Fue cuando el grupo decidió ir a hacer el reclamo frente al municipio en donde también quemaron algunos neumáticos. A esta altura de los acontecimientos fue desplazada hacia el lugar el cuerpo de Infantería que sin mediar ningún tipo de violencia desactivó la protesta.

Por la tarde de ese mismo día, y dentro del recinto del Honorable Concejo Deliberante y en medio de la sesión, un edil oficialista solicitó una moción de privilegio para denunciar que el obrador municipal había sido objeto de un atentando; según dijo se trató de un intento de incendio, sin aclarar el lugar ni el día del suceso.

Por la noche continuaron los cruces en la red, ya que el mismo medio oficialista que le hacia la nota a Ramiro Santolaya, daba cuenta de lo sucedido, situación que originó sendos posteos de la líder del grupo, que en uno de ellos escribió: “De piquetera a piquetera, vamos a ver si te da la nafta con nosotros”; y más tarde largaba otra llamarada: “Mirá si serán chorros que hasta a los camiones le chorean el gasoil”.

Esto promete ponerse para alquilar balcones, ya que se trata de personal de planta permanente, al que será complicado cesantear a pesar que el reclamo es de lo más justo y acertado.

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