Cómics e Historietas
Historia viva de la historieta nacional

Fernando Biz, dibujante y editor del manga argentino

Fernando Biz dibujando en el stand de Módena, su editorial.

Por Ariel Avilez (*), especial para NOVA

Se conoce con el nombre de “manga”, señora, a la historieta japonesa. Probablemente usted se haya topado más o menos indirectamente con él en su formato de dibujo animado (al que llaman “anime”) y que sin dudas reconocerá -al menos en sus formas más básicas- por sus personajes hiperexpresivos de rostro aniñado y ojos enormes.

Bueno, intente olvidar el burdo y acaso inadecuado reduccionismo anterior y sepa que detrás del manga hay mucho más: la exploración y explotación de infinidad de géneros, la posibilidad de llegar a públicos de todas las edades y preferencias, y una enorme variedad de artistas (“mangakas” los llamaremos) que a fuerza de talento -y una industria expansiva, claro- encontró que Oriente le quedó chico y desde hace décadas, y más en los últimos años, supo hacerse en Occidente de una legión de ávidos lectores y coleccionistas que, pasado el tiempo, y como es lógico, comenzaron a adaptar a las idiosincrasias locales algunas de las características sobresalientes del manga a la hora de crear sus historietas.

Fernando Gabriel Biz nació en Buenos Aires el 1 de marzo de 1986, durante varios años se formó como historietista con Ángel Mosquito y con Cristian Mallea, y hoy es uno de los máximos exponentes del manga argentino. Dibujante y guionista -la desopilante “Bienvenidos a República Gada” es la obra por la cual se hizo reconocido-, es desde hace seis años, además, editor de obras propias y ajenas, en una feliz cruzada que busca promover la publicación, la venta y el consumo del manga local. Conozcamos algo de su historia...

Llama la atención que alguien tan joven como usted ya tenga alrededor de dos décadas en el medio. Acerca de sus primeros años en él, encontramos que perteneció al colectivo El Núcleo a principios de siglo. ¿En qué consistía esto y cuál fue su papel en él?

— El Núcleo consistía en un gran colectivo editorial formado por diferentes fanzineros, editoriales o grupos de fanzines reunidos para poder ir hasta cualquier evento y tener la posibilidad -venciendo los factores distancia/tiempo/ganas- de exhibir sus publicaciones arriba de la mesa en una feria. Había reuniones cada indeterminado tiempo -que nunca llevaban a nada-. Y eso era todo. ¿Funcionaba? Si, en parte, pero era lo mismo que nada. Así que me terminé abriendo. Coincidió cuando me fui a vivir a La Pampa. Después de eso, El Núcleo se disolvió. Yo pertenecí al grupo como “Lejano Oeste Comics”, y junto con “Palta Ed!” y “Esfinge Comics” lo iniciamos. Fui uno del triunvirato que lo empezó con Ricardo de Luca y con Jonathan Weis.

¿Qué es el Manga Argentino? Más allá de lo estético en el diseño de los personajes, ¿qué lo emparenta con el manga japonés y que lo distingue de él?

— En lo único que se emparenta el manga argentino con el japonés es en las cuestiones estéticas y narrativas; para algunos, yo empecé las primeras versiones contando más como un cómic que como un manga, porque no hice curso de manga sino de historieta. En lo que se diferencia es en lo que tiene que ver con reflejar ciertas maneras de pensar y de actuar de los protagonistas más como lo haríamos nosotros que como un japonés. Sobre todo por el hecho de que al ser diferentes culturas, como el día y la noche, ante los mismos estímulos reaccionamos diferente. Entonces a los códigos “mangosos” los hacemos propios, con una vuelta de tuerca argenta y latina. Y eso sucede en todos los ámbitos relacionados con aquellas disciplinas culturales en general: es darle a algo traído de afuera el toque distintivo local. Claro que hay gente que lo odia y lo rechaza, pero esa discriminación se va a terminar en algún momento a base de trabajo y espacios ganados a través de la presencia y del grosor de las ventas, que tal vez no se verán reflejadas en ciertos rankings, pero poco importa: en silencio vamos aumentando la cantidad de publicaciones que se sustentan a sí mismas.

¿Por qué eligió este estilo de hacer historietas? ¿A qué autores considera usted sus referentes?

— Soy hijo del manga y del anime, como los que tenemos aproximadamente de 35 años para abajo. Posiblemente este tipo de series e historias contadas de una manera tan particular y a veces formulática, resulta muchísimo más atractiva que la de los cómics norteamericanos mainstream, que no sólo no me llaman la atención sino que hasta me resultan aburridos: he visto muchos cómics indies más interesantes que las cosas de Marvel y DC, por lejos. Y si bien disfruté de “Caballeros del Zodíaco” -que ni idea teníamos de su nombre original- “Dragon Ball” y “Sailor Moon” como principales ejes de la influencia hacia el mundillo de la ficción nipona, no se me ocurrió hacer mis propios mangas hasta que apareció “Evangelion”. Mi madre me anotó en el curso de historietas de (Ángel) Mosquito y Cristian (Mallea) allá por el 2002, y desde entonces no paré de hacer historietas. Salvo en 2007, cuando me tomé un año sabático tras el cual salió “(Bienvenidos a República) Gada”. Puntualmente mis referentes son dos: Kōsuke Fujishima -autor de “Ah! My Godess”, “Estás arrestado” y “Sakura Taisen”- y Yoshiyuki Sadamoto -”Evangelion”, y diseñador de personajes de “Honneamise no Tsubasa”, “Nadia”, “.hack”, “Gurren Lagann”, etc.-; el primero, para resolver historias cómicas en remates rápidos. Y en cuanto a Sadamoto, la influencia viene por el dibujo.

A doce años de su creación y a nueve años de su primera edición en papel, con cinco libros en su haber (varios de ellos reimpresos) y dos álbumes spin-offs. ¿Qué importancia tiene en su vida “Bienvenidos a República Gada”?

— Bueno, “Gada” me terminó de dar un nombre en el ambiente. Claro que esto no vino solo porque se dio todo como para que Ricardo de Luca -ya fundada Ediciones Noviembre- junto con Llantodemudo, del recordado Diego Cortés, le dieran espacio a un material dentro de todo inusual para ambas líneas editoriales; pero por los resultados parece que fue una buena decisión (risas). Para empezar, ocupo la mayoría de las horas de casi todos los días del año trabajando en cada libro anual, viendo qué cosas puedo ir metiendo en cada libro de todas las ideas que tengo y cómo intercalarlas en el momento justo. No es una tarea fácil porque, a decir verdad, es sencillo contar una comedia cotidiana; lo difícil es hacer que el chiste situacional tenga gracia, y ese es el quebradero de cabeza. Adoro a mis personajes porque son los que se ganaron el corazón de los lectores a puro carisma. Y fue la piedra angular para que Editorial Módena -una vez ya con los dos pies fuera de Ediciones Noviembre- pueda existir y ampliar el catálogo.

¿A qué público dirige sus mangas? ¿El lector de mangas orientales recibe de buen grado sus creaciones?

— Está dirigido al público adolescente en adelante. Es así como lo lee gente de catorce años hasta personas de sesenta; no tiene límite de edad. Incluso me pasó en dos ediciones de “Comicópolis” en las que padres han venido a acompañar a sus hijos para compararlo; les advertí acerca del contenido y me dijeron: “Ya lo leen en Internet, y en la televisión tenés cosas como un culo abierto en primer plano a las tres de la tarde, así que no hay problema”. Sí tuve quejas de una madre que me escribió y me dijo que leyó el Nº1 y que le gustó la obra, pero que le molestaba en exceso que hablen puteando; cosa que me llamó la atención, ya que esperaba el cachetazo por las veces que aparecía Estrella desnuda. Pero eso curiosamente, pasó.

Y sí, el grueso de nuestro público viene del manga propiamente dicho, y a algunos les resulta difícil de tragar; otros se animan y vuelven por más. Es mucho más receptivo que, por ejemplo, los que ya de por sí no leen manga. Y más receptivo que los que se cierran en que el manga argentino no puede existir, buscando enterrarlo. Mientras que los que sí leen manga lo toman como tal y nos dan una mano difundiendo el trabajo de boca en boca, y es ahí donde sacamos diferencia. Digo, “República Gada” vendió más de cuatro mil quinientos ejemplares en total; es un aproximado y me quedo corto, pero no me sirve de nada regodearme en eso. Solo quiero buscar sacar más y más cosas dejando a la gente contenta, no sólo como autor, sino también como editor. De lo que sí puedo agrandarme es que gracias a “República Gada”, mucha gente empezó a leer no solamente manga argentino, sino que también empezó a meterse en lugares como “Dibujados”, incluso a la “Crack Bang Boom” de Rosario, o venir a la “Comic Con” solo para comprar lo de Módena y, de paso, empezar a conocer otras editoriales y autores. Así que sí, a los antimanga argentino: ¡En sus caras!

¿Qué tan cierto es que hay gente que se ha ofendido profundamente con “República Gada”? ¿Se hace cargo de que su obra puede llegar a ser considerada por algunos políticamente incorrecta?

— Es bastante más cierto de lo pensado y de lo que desearía dentro de lo esperado. El tema es que antes no me avivaba de tomar capturas de pantalla y exponerlo: esto es un arma de doble filo porque como bien dijeron algunas personas, es darle entidad a un pelotudo. A mí en lo personal me sorprende más ese tipo de actitudes de gente que se mofa de un personaje que muestra su desnudez, independientemente de si está dentro o fuera de un contexto; generalmente el anime ecchi es así, y ni aún así es criticable porque uno sabe lo que va a ver o intentar repudiar. Yo a cada escena que tiene un desnudo trato de cuidarla lo más posible para, si quiero generar una situación ridícula, generarla.

Además, por otro lado, Estrella está en una edad de maduración sexual, por lo tanto, no me empacho en hacer momentos donde se pajea, porque es representación de un canon de edad donde, en momentos íntimos, la paja es habitual; algunos hacen uso y abuso de eso y ni aún así debe ser malo, lo malo es que se condene a la paja como algo pecaminoso; creo que ya pasó la era de la iglesia católica diciendo eso mientras se cogían un monaguillo. Más preocupante es cuando este tipo de cosas ocurre en el plano de lo real, donde una persona esconde fotos de menores de edad o mujeres que intentó violar, si es que no las violó. Hace poco sufrimos algo que manchó al ambiente de la historieta, y fue el caso de Diego París y, sin embargo, no vi protestar a mucha gente del medio que sí se molestó con “República Gada”, con las tetas de Estrella o con el profe durmiendo con ella por las situaciones que fueron dadas -spoiler: la tía ronca mucho y no lo deja dormir-. Entonces hablamos de una doble moral deleznable. Dicho en criollo: me pueden chupar la pija a estas alturas; demasiado mal me la han hecho pasar para que después cuando algo en serio y serio en verdad pasa, algunos se llamen al silencio. Si fuera por eso, creo que habría que hasta indignarse con personajes de historieta que violentan a otros, de historietas de mafia, de narcos, de guerra, de personajes drogándose -ohhhh, el ambiente de la historieta under tiene tanto de eso-. Entonces estaríamos limitando muchísimo las libertades creativas, por un lado; por el otro, dicen “estamos en el 2014/15/16/17…28, ese contenido ya fue…” No, mi cielo, lo que hay que decirte es que estamos en el año que sea, y no puede ser que todavía haya que explicarle como a unos nenes que lo que pasa en la ficción se tiene que quedar en la ficción. Aunque no dudo que el nene entiende muchísimo más que un adulto progre intentando imponer su razón por sobre la verdad de los hechos.

También sobre la sexualización de los personajes parece que hay un tema: que si el tamaño del culo, que si el tamaño de las tetas… como si no hubiera mujeres así, aunque ahora el progresismo intenta “normalizar” -qué palabra de mierda, por favor- esa enfermedad tan terrible. No es bueno, no es saludable. Hacer ejercicio y mantener una dieta cuesta enormemente, pero bueno, cada quien… Por otro lado, es muy fácil ver también hombres sexualizados en la historieta, pero a nadie le importa. Hay quejas de que “Barbie” impone un estándar de belleza, y hay victimización sobre eso… pero también tenemos a los superhéroes, actores y tipos bien curtidos que son una nube de músculos, y la verdad que siempre pensé que son una masa esos tipos: no quisiera ser así, pero no limitaría a quienes se quieran ver así tampoco. Aunque como gordo que soy –unos 20 kilos arriba- estar así no es nada bueno: dolor de rodillas, dolor de cintura, mala circulación… ¿Quién puede considerar que eso es bueno y que hay que estar conformes con verse así si así te parece? Hay que ser estúpido o cínico... o SJW. Las tetas de Estrella no van a faltar, pero si da la escena. No voy a hacer como, por ejemplo, el de “To Love-Ru”, que eso ya es vergonzoso hasta para mí. En todo caso, sé que no lo voy a consumir porque no me gusta ese tipo de ecchi, me gusta más el fanservice, definitivamente; y por lo tanto, hago lo mismo. Y de las casi setecientas páginas que tiene “Gada”, Estrella y Sol aparecen desnudas en no más de treinta y cinco, como mucho, así que el escándalo es gratuito.

Por otro lado, también me han tirado abajo cuentas de Facebook con denuncias colectivas y ese tipo de cosas. Aunque fue una victoria cuando la LGTB se tiró encima de la página de Facebook de “República Gada”, molesta porque el final es cisgénero heteronormativo -wow, tienen tiempo para poner etiquetas-. Ya no es spoiler a tres años del libro 5, con una nueva temporada en desarrollo, para saber que Estrella y Sol no terminan juntas, y eso, claro, fue comidilla porque no terminó como ellos querían, con la excusa de que así se discrimina a los gays y lesbianas; una falacia interesante porque nadie nunca puede obligar a alguien a estar con otra persona, y segundo, porque Estrella es hétero. ¿O acaso Sol debería andar con un chico siendo ella homosexual? El resultado es que me bajaron la página durante dos días para revisión y me la devolvieron impecable… y con más fuerza para hacer más “República Gada” que antes. Aunque seguro que ahora me acusan de homófobo porque no tengo planes en poner a un personaje gay, de momento. Si bien me quejo de la LGTB y esas acusaciones, nunca dudé de su lucha, pero desde que buscaron perjudicarme no volví a darles bola: que sigan su lucha, ojalá que logren lo que buscan, pero no deseo involucrarme con quienes por capricho quisieron joderme. Hablo de los más radicales. Si se acercan a mí, que vengan sin problema, total trato con seres humanos, no con tal o cual dependiendo de su inclinación sexual, porque no me importa qué es lo que hacen con sus genitales -y acá poné de qué color es, a qué culto pertenece, su alineación política, su ideología, su sexo, o si sos fanático del insufrible de Fernando Alonso-. Acaso eso es determinante para entablar una conversación con una persona. Eso sí, en el momento en que me dijiste qué puedo hacer y qué no, fuiste conmigo: basta de censura de contenido porque a fulanito o menganito no le parece.

Por eso, se viene la segunda temporada, con todas las incorrecciones políticas posibles, porque nadie va a desnaturalizar su manera de pensar para caerles bien a otros en una obra de ficción; a menos que le tengan miedo a la censura. Basta de llamarlo “cancelación”: es censura con todas las letras, porque que se bajen contenidos, que se prohíba, excluya o discrimine a un autor, exigir que no se lo invite a eventos o convenciones, pedirle a quien corresponda que saque de circulación tal o cual contenido, prohibir crear más contenido, llamar a no consumir su material, es lo que la censura en las eras más dictatoriales y totalitarias hicieron. Les da miedo aceptar que lo que están haciendo es lo mismo que hasta hizo la iglesia católica en sus épocas más oscuras. A efectos prácticos es lo mismo. ¿Qué pasa con los grandes artistas eróticos que existen? Sus contenidos son asombrosos y generar un estímulo en alguien es realmente complicado. ¿Te acordás del bardo que se armó con (Milo) Manara por la pose de “Spider Woman” en un dibujo de tapa? Le vienen a discutir a Manara y hasta que una modelo haciendo la pose no lo reprodujo, hicieron mil y un quilombos pidiendo que se retire esa portada. No sé en qué quedó. Al final el tema pasó al olvido creo. A mí me han pedido muchas cosas de Estrella en comisiones porque ya alcanzó el grado de “waifu” -cuando alguien le tiene tal amor a un personaje y la quiere como esposa ficticia, un entretenido juego que queda en eso, un juego-; que haya gente que quiera tanto a Estrella me pone contento. Y ahora que está en la versión milf para “Confe-Confe”, siendo una madre funcional, más contentos están todavía; la aceptación de un personaje entre tantos del ambiente a ese nivel no puede hacerme más feliz.

Y para cerrar, ahora hay movimientos donde piden que hombres no dibujen a protagonistas femeninas porque no lo somos: vaya limitante, no se van a poder hacer muchas cosas en general por no ser tal o cual cosa. En una charla con una amiga, le pregunté que si a la misma historia la hacía una mujer, tendría tantos problemas; y me dijo que muy improbablemente. Pero al parecer son tan creíbles mis personajes que pensaron que yo era una mujer durante mucho tiempo, aún firmando como “Lord Félix”; pensaron que era una chica haciéndome pasar por mujer para ganar más espacio y visibilidad.

Háblenos por favor de Módena, su sello editorial ¿En qué circunstancias surge?

— El 24 de mayo de 2013 terminé lo que iba a ser la tercera entrega de “República Gada” para publicarse en Ediciones Noviembre. Me acuerdo la fecha porque fue el cumpleaños de mi hermana. En plena fiesta, con la existencia todavía del MSN, hablamos entre Ricardo de Luca y Brian Janchez, y este último dijo que no le gustó y que no era publicable, lo cual me sorprendió porque incluso es mi libro favorito, resuelve muchas preguntas de cómo Estrella vive con su tía y deja además a un personaje icónico como Terra -madre de Estrella- cuyo paso por la historia fue tal que los personajes cada tanto la recuerdan con miedo. Era un libro esperado por los lectores y, encima, al libro dos le había ido muy bien: fue el único de los libros publicados hasta ese momento que ya estaba en etapa de ganancias en tan sólo un año, y el tercero iba a ser un golazo. Pero no… Eso generó también la salida de Ricardo y años más tarde me enteré de que Brian nunca quiso publicar manga. Aún así el material estaba terminado, algo iba a hacer. Mientras tanto, seguí dibujando “Femme”, el proyecto que sostenía con Matías di Stéfano; proyecto que no estuvo libre de polémicas porque mis amiguitos de la recalcitrante LGBT me decían que no podía hacer historietas de personajes homosexuales porque yo no lo era… cuya lógica me lleva a pensar que los veterinarios no pueden atender animales porque no lo son. Linda gente.

Y luego, el 29 de diciembre de ese mismo 2013, Michael Schumacher tuvo su accidente en esquí, lo que me afectó mucho, la pasé mal y triste unos días porque el hombre siempre fue mi inspiración… y el día 3 de enero de 2014, en su cumple, decidí ponerme en pie y hacer la editorial, levantar el proyecto de “Gada” por mí mismo y ver si podía extender el proyecto a más: no sólo publicar mi obra, sino captar otros artistas para que hagan sus primeras armas, siempre y cuando vea que vale el esfuerzo publicarlos. Con el tiempo pasaron varios artista: Lisandro Casal, de “Los de Noveno”, fue el primero que publiqué por fuera de mi autoría; no nos fue tan bien pero es una obra que adoro pese a que después se tomó el pire y lo publicó por su cuenta, lo cual me parece correcto porque a ese proyecto le merece ir más que bien.

En octubre de 2015, después de mucha insistencia, tuve el placer de publicar “Sinestesia”, de Teora Bravo; más allá de la genial obra que tiene entre sus lápices –digitales- encontré a una gran amiga y una socia sin igual con quien planificamos todo: ella tira ideas o sabe cómo realizar las que tengo yo y no sé llevar a cabo.

A partir de 2016 todo cambió, y también fuimos por más: si bien sólo en ese año publicamos “Femme” y “Sinestesia 1”, pudimos estar en el sector principal de la “Crack Bang Boom” de Rosario, cosa que era un objetivo después de estar dos años en el “sector fanzine”. También cambiamos la estrategia: abandonamos las tiradas de mil ejemplares para poder llegar a tener tiradas de quinientos o trescientos, pero de diferentes títulos y géneros para que hubiera más tapas. El resultado fue acertado porque ampliamos el catálogo y con ello la variedad de ventas y público; y la editorial empezó a sostenerse sola. Fue genial llegar a ese punto, y más cuando desde 2017 en la “Crack...” tenemos el tan deseado stand grande de 4X2 que, gracias a las ideas de Teo, hicimos que año a año sea el más lindo de toda la feria. Después de eso -y tras pensar que la perdía porque la iba a publicar otra editorial- se dio la posibilidad de llevar a libro “Bonded Scars”, de Pablo Rey y Noelia Sequeida. Y con este libro, la vara de la editorial se levantó aún más, porque el nivel de trabajo que tienen los chicos es impresionante; sin ir más lejos, están publicando una de sus obras exclusivamente para Francia. Más tarde también se dio otra posibilidad que esperaba mucho, que era la de publicar a Feli White, que es un experto en contar historias medievales; así que le pedí “Thunder Breaker”, que él alegremente estaba compartiendo en un grupo de manga en Facebook. Felicidad total.

Pero eso no es todo, también tenemos una licencia internacional: “Daily Life of Séfora”, que pertenece al autor español-catalán A.C. Puig, que tiene un nivel profesional terrible. Y nosotros tuvimos el placer de ser la primera edición internacional que tuvo; hoy día tiene varias ediciones en México, Estados Unidos y además, se viene un anime. Así que podemos decir que la plantilla base de Módena está conformada por grandes autores de nivel internacional. El futuro es incierto, a decir verdad, porque con el Covid-19 se fue todo a la mierda. Sin embargo tenemos un plan de salvataje que lentamente estamos llevando a cabo, porque tanto Teora como yo estamos trabajando en otras cosas aprovechando la cuarentena. Pasa que estamos en una etapa crítica y cualquier mal movimiento puede desencadenar en un desastre; es tiempo para tomárselo con calma. De todas maneras, ya tenemos en imprenta cuatro libros: “Bienvenidos a República Gada” N° 1 -reimpresión-, “Séfora” N° 1 -reimpresión-, “Séfora” N° 3 y “Thunder” N° 3. Así que después de esto, haremos lo posible para mejorar la distribución y la presencia en comiquerías.

¿Qué tan difícil es dividir los tiempos para que el autor no anule al editor y viceversa? ¿Cómo logra conciliar ambas facetas?

— Imposible. Hay un problema, y es que se me toma como la cara de Módena y no es así; actualmente somos un grupo de tres personas que intercambian opiniones. Aunque soy el fundador y generalmente la decisión final la tengo yo, pesa mucho la opinión de mis compas en casi todo -aunque algunas veces no, soy más del corte dictatorial-. El problema de estos días es que tanto la página de Face como la editorial están bastante estancadas. Y como generalmente me la paso dibujando más tiempo, este año el tema de difusión decayó mucho. Hasta diciembre del año pasado, me levantaba temprano y administraba todo lo que podía de Módena. A la tarde dibujaba. Hoy simplemente me levanto y entre mates ya estoy dibujando y avanzando con todo lo que tengo para hacer. Calculo que en un mes aproximadamente va a pasar algo que nos va a ayudar mucho más a tener mejor organización.

¿Es redituable tener hoy una editorial? A seis años de su creación, ¿cuál fue el hit de su sello?

— Una editorial es redituable siempre y cuando sus ventas permitan sostener otros proyectos. En Argentina vivir de la historieta/manga es casi imposible salvo que sean encargos como los que tuve para Estados Unidos. Pero depende un montón de si hay muchos eventos: por la Macrisis pasamos de tener un evento cada semana y media a tener sólo uno por mes. Y en esos eventos la gente tenía menos plata… por lo que a la hora de comprar podía llevar mucho menos. Aun así tenemos que agradecer que pese a las crisis de los últimos años caímos bien parados y no dejamos de imprimir y reimprimir; espero que siga así. Respecto al “hit”, “República Gada” ha sido la piedra angular durante mucho tiempo; ahora la cosa se emparejó y es genial que no haya que depender de un solo título. El que se quedó bastante atrás es “Femme”, por su carácter de unitario, que pierde mucho espacio frente al resto de series que se ven más vistosas en la mesa/catálogo. Las demás están bastante bien, más cerca de los 90-100-110 ejemplares anuales por número de tomo; tenemos diecisiete libros hoy día, así que sacá la cuenta.

¿Cómo elige los títulos que integrarán su catálogo?

— Ando mucho por los grupos de Facebook de mangakas, artistas, ilustradores, historietistas… y entre spam y spam me pongo a revisar. Si alguno me convence, hablo con él: así fue que pasó con “Thunder Breaker”, puntualmente. En el caso de “Bonded Scars”, a los autores ya los conocía y siempre me encantó su trabajo: el tema era poder publicarlos. Lo de “Sinestesia” fue especial porque Teora -a quien no conocía en ese momento- participó en un concurso de “Purple Books” y logró el cuarto puesto --tendría que haber salido segunda, mínimo-; eso me permitió ubicarla y preguntarle si tenía algo para publicar, y se dio. Espero que ella pueda contarlo en alguna entrevista porque sería genial que ella completara la anécdota.

En cuanto a “Séfora”, conocía a Puig desde antes que a los otros autores de Módena, ya que mi “República Gada” y su obra de ese entonces, “Food Attack” se peleaban los primeros puestos en un sitio llamado Amilova, una especie de Tapastic, pero más copado; y de esa “rivalidad” surgió la amistad. Cuando vi “Séfora” no pude más que ofrecerle publicarla acá, y por suerte aceptó. Como verás, el criterio que uso para publicar algo es que tenga un muy buen nivel artístico, después, que lo que se cuenta se entienda y se acople a los formatos de publicación que ponemos en la editorial -series de tres a cinco libros para noventa y seis páginas en total-. Pero además de todo, que sepamos cómo venderlas: un proyecto que me guste mucho y que sea invendible puede ser perjudicial para todos, sobre todo para la editorial, porque sacar un libro, cuesta. Y no está bueno que en tu currículum tengas una serie cancelada.

Olvidaba una tercera faceta suya, la docente. ¿Desde cuándo y dónde enseña dibujo de manga?

— En octubre del año pasado había empezado a dar clases en Capital, en un cursito que me ofreció Jessa Bob. El tema es que me quedaba a dos horas y media de viaje, y no pude seguir dándolo porque volvía casi a medianoche a casa teniendo que pasar por una zona re turbia donde ya me afanaron a punta de pistola hace un tiempito -el trauma queda-. Así que este año no iba a dar clases, pero empezaron algunas personas a preguntar y me animé. La clase se da de manera individual y personalizada, yendo al ritmo del alumno: las clases son dinámicas y divertidas, al menos para ellos. Soy muy exigente porque conmigo lo fueron. Puedo ser duro a veces, pero entre idas y vueltas terminamos en risas; sobre todo porque puteo tanto como Enrique Pinti.

¿Qué le gusta leer a Fernando Biz cuando se hace un rato libre para hacerlo?

— Manga puntualmente; sobre todo, local. En la última “Crack...”, después de volver al evento tras un pase fugaz por el concierto de Iron Maiden, regresé a Rosario dispuesto a comprar mucho… Y así fue. Tenía un presupuesto de cinco mil pesos que se me fue en nada; pero el botín fue enorme. No terminé de leer todo, pero encontré artistas interesantes, otros que recién hacen sus primeras armas y otros que tuve ciertos problemas para leerlos. Diferentes géneros como ciencia ficción, combates, romance… pero pocas comedias, lo que me resulta preocupante. Hay que tener en cuenta que hacer comedias es MUY difícil. Y que, bueno, mi género favorito son las comedias románticas.

(*) Redactor especializado en cómics.

Edición original de su emblemática “Bienvenidos a República Gada”, y tapa de “Femme”, manga que contó con dibujos suyos.
Número especial con los protagonistas de “República Gada”.
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