Interior del país
Ola polar en Río Grande

Tierra del Fuego registra niveles de frío históricos que amenazan la provisión de los servicios públicos

Las bajas temperaturas alcanzaron los 20 grados bajo cero.

Una ola polar con temperaturas extremas que no se registraban desde hacía 15 años invadió la ciudad de Río Grande, en la provincia de Tierra del Fuego. El récord de temperatura llegó a -20 grados y como consecuencia se han generado múltiples inconvenientes para los habitantes y también para las autoridades.

El Servicio Meteorológico Nacional informó que el registro más extremo para la zona todavía lo ostenta el año 1984, cuando se verificaron 22,2 grados negativos, el 19 de julio.

Estas temperaturas que azotan a la región desde hace una semana de manera constante han provocado severas complicaciones, como la provisión de servicios básicos como el agua potable, el congelamiento de las tomas de agua cruda en las plantas potabilizadoras y el colapso de las instalaciones domiciliarias.

En este escenario, otro problema es la calefacción, en especial en los barrios más vulnerables donde no existe tendido de gas natural y las personas utilizan tubos o garrafas para calentar sus hogares, cuando no salamandras a leña. En este momento, 35 mil personas sufren la escasez de garrafas.

“El municipio está utilizando todos los recursos disponibles para afrontar una situación extraordinaria", sostuvo el intendente de Río Grande, Martín Pérez. Y si bien asiste a los barrios más vulnerables y recomienda a toda la población el uso racional de los servicios públicos, eso no alcanza.

"Estas temperaturas extremas exponen problemas que son estructurales en nuestra ciudad y, hasta no alcanzar una solución permanente y definitiva, tenemos que cuidarnos entre todos", afirmó Pérez.

En tanto, la secretaria de Planificación, Inversión y Servicios Públicos local, Silvina Mónaco, explicó que uno de los puntos sensibles durante la ola polar es la Planta Potabilizadora "El Tropezón", principal fuente de agua potable de la ciudad. “Tenemos que controlarla en forma permanente para que no haya congelamientos y para mantener los niveles de reserva que nos permitan asegurar el abastecimiento", indicó.

Por otro lado, el tránsito en la vía pública se vuelve más peligroso durante la ola polar, ya que las calles heladas se vuelven resbaladizas aún para vehículos con cubiertas de invierno, y los accidentes tienden a multiplicarse.

En cuanto a la pandemia, Río Grande atraviesa una situación favorable, ya que solo registró 10 casos y todos se han recuperado.

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