Sexo y erotismo
Sorprende con imaginación

A jugar se dijo: cambio de roles, ocho ideas que te convertirán en un experto sexual aunque no lo seas

Hablar de lo que les gusta con tu pareja, elegir lugares y, un momento del día, es un buen ejercicio para activar la mente y los sentidos.

El juego de roles es una fantasía que a veces cuesta poner en práctica. En la mayoría de los casos, la vergüenza, los tabúes y la falta de imaginación te impiden disfrutar de tu sexualidad. Hay que darle rienda suelta a la imaginación, darse el lugar para sentir y dejar que el momento fluya por sí solo.

Hablar de lo que les gusta con tu pareja, elegir lugares y un momento del día es un buen ejercicio para activar la mente y los sentidos. Además esto les facilitará el trabajo, ya que pueden prestar atención a detalles que no tendrías en cuenta si fueran directamente "al grano".

Aquí algunas ideas para poner en práctica y activar el deseo en época de confinamiento:

1. Policía y detenido:

Si te gusta tener sexo de forma salvaje, usando esposas, jugar con látigos y azotes, podrás probar esta opción, en la que uno se encarga de inspeccionar al otro e interrogar para proseguir con un encuentro de forcejeo y exceso de autoridad.

2. Cavernícolas:

En esta interacción los dos son cavernícolas que se descubren a través de los sentidos. Este es un ejercicio muy exigente ya que el reto está en entenderse sin hablar..

3. En el hospital:

Si por el contrario son una pareja un poco más calmada y se han imaginado en escenas de masturbación o sexo oral una alternativa es jugar a roles de hospital.

El/la profesional examine a su paciente con sumo cuidado y compruebe si responde a los estímulos. Para perfeccionar esta escena pueden usar algún aceite para masajes comestible. Así pueden jugar con la lengua.

4. En la peluquería:

No es muy común pero es una escena muy potente y fácil de llevar a cabo. Estás en la peluquería y el masaje pasa de la cabeza a otras zonas. Regálale un buen masaje de senos, una zona de la que muchas veces nos olvidamos.

Hacerlo en la bañera para que sea aún más real. Si no tienes ducha y no quieren mojarse, pueden hacer el masaje de cabeza en la silla, sin agua ni jabón.

5. Compañeros de trabajo:

Lo que genera la tensión en el acto sexual es ponerse en riesgo en lugares donde les genera miedo que los puedan ver.

Una buena escena es deja caer tu bala vibradora entre una pila de papeles y utilizarla para daros un masaje vibratorio por todas las partes del cuerpo.

6. Plomero o electricista:

Si son más caseros y el riesgo no es lo suyo. Además, quieres aprovechar la ocasión para arreglar unas cosas de la casa. ¡Qué mejor que llamar a tu profesional de plomería o electricista!

En el primer caso, es tan sencillo como ir al baño. Allí, la persona que haga de plomero revisará cuál es el fallo y sin querer se mojará con la manguera de la bañera. La otra persona le ofrecerá una toalla para secarse y, claro, para hacerlo el/la especialista tendrá que quitarse la camiseta.

7. Profesor y alumna:

A través de unas clases de anatomía pueden descubrir cuáles son los músculos de las piernas, los brazos y, poco a poco, adentrarse a los genitales: dónde está el clítoris, el punto G, el punto y el perineo.

8. Entrevista de trabajo:

Si les gusta hablar, preguntarse cosas y jugar con lo verbal, una excelente opción es simular que están en una entrevista de trabajo en la que conectan al cien por ciento y la cosa termina como termina.

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