Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga y el acoso sexual en la Jefatura de Gabinete

Nadie escapa a la sagacidad de Martín Vestiga (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.

La vuelta de la actividad legislativa de manera semi presencial, me llevo nuevamente al Congreso Nacional para conocer las novedades que los pasillos, tanto físicos como virtuales, tenían reservados para este nuevo ciclo en medio de la cuarentena y tal como lo sospechaba, la información no se defraudó para nada y los detalles que me brindó Elber Gadura, mi tradicional informante de temas escabrosamente sexuales son solo la punta del ovillo de una tremenda historia

-Elber, tanto tiempo mi amigo!

-¿Que hacé papá? Te la tengo lunga pa´l embrollo este y ni junas de que viene...

Me saludó con su habitual mezcla berreta de lunfardo y tumbero, mas forzado que natural, y solo para darme pie a las preguntas.

-Si vos estas por acá, seguro hay alguien problema de polleras, o de falta de ellas. ¿o me equivoco?

-Siempre sagaz Martincito. El tema tiene que ver con la Secretaría de Relaciones Políticas y Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete y los mitos y verdades que circulan en torno a los funcionarios de esa dependencia.

El cambio de léxico y sobre todo de tono de mi amigo, me dio a entender que ya estabámos en terreno informativo y me tocaba indagar.

-Primero decime que esta pasado y después vamos a los protagonistas, ¿te parece, Elber?

-Me parece si a vos te parece. La oficina de la que te hablo funciona como nexo entre el ejecutivo y los diferentes bloques del Congreso y por eso tiene mucha capacidad para resolver pequeños problemas individuales, sobre todo de mujeres, mientras que se fortalece la relación institucional entre el ejecutivo y el legislativo.

-¿Pero por qué “sobre todo” mujeres, Elber?

-Esa es la clave Martín. Parece que uno de los segundos, de apellido Macguire o Mcwayer cobra una pequeño “peaje” en especies a las que quieras acceder a Secretario o resolver algún problemas con un despacho legislativo u oficina del gobierno.

-¿Me estas diciendo que hay un sistema de “acoso” a las mujeres aprovechando que en ese lugar tienen contacto con todos los despachos del Congreso?

-Claro. Muchas veces con solo un llamado telefónico se consigue un traslado, un cambio de horario, una nueva tarea, más o menos horas extras, etc. Pero también muchas veces los empleados no tienen a quien haga ese llamado, bueno, en esta Secretaría se negocian esos pequeños acuerdos.

El tema estaba más que claro y el modus operandi, aunque parece traído del pasado, parece estar más vigente que nunca, por lo que no quedaba otra que conocer, si era posible, a los verdaderos responsables de la situación.

-Elber, el secretario de esta área, si no me falla la memoria es Fernando “El chino” Navarro. ¿El es el responsable de todo esto?

-Mirá Martín, las primeras denuncias públicas contra el Chino Navarro son del año 2011, cuando el ex integrante del Partido Intransigente se hizo famoso por usar los dineros públicos para escaparse con señoritas “pagas”, mientras que los empleados de su oficina trabajaban a destajo para generarle las coartadas necesarias.

-Pero después de eso no se volvió a repetir nada similar...

-Es verdad, pero eso no quiere decir que haya dejado de pasar Martín. Sino más bien que se perfeccionaron los métodos y ahora ya nadie sale a buscar, sino que simplemente esperan a que las señoritas caigan al ir y ofrezcan sus servicios de compañía a cambio de algún favor, generalmente en el ámbito laboral.

-¿Vos me lo podes confirmar Elber?

-Ovbiamente que no. Pero sabes que los pasillos hablan. Si querés investigar, fijate que hace el segundo del Chino en la secretaria y còmo se comporta con las mujeres. Y la próxima que estes por acá, pasate de nuevo.

Elber Gadura volvió sobre sus pasos y antes de que pudiera volver a preguntar desapareció atrás de una columna. En mi cabeza repasaba el archivo de denuncias tratando de encontrar algo, y en el celular recorrí la agenda para dar con alguna trabajadora que pudiera corroborar la historia, pero eso lo sabremos en otra oportunidad.

Por lo que me dijo mi informante, esto dista bastante de ser un cuento chino….

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