Ciudad de Buenos Aires
Angustia y dolor

Villa 31: murió otro militante social y crece la preocupación por el avance de los casos y la demora en la asistencia

La situación sanitaria en la Villa 31, uno de los barrios populares más golpeados por la pandemia, se agrava. (Dibujo: NOVA)

La situación en el barrio porteño Carlos Mugica, popularmente conocido como Villa 31, uno de los más golpeados por la pandemia, se agrava. Este lunes patrio se conoció la muerte de otro dirigente social. Se trata de Agustín Navarro, de 57 años, quien trabajaba solidariamente en un comedor comunitario de la organización Somos Barrios de Pie.

De acuerdo con la agrupación, Navarro había dado positivo a la prueba del Covid-19 y fue aislado hace diez días en uno de los hoteles que el Gobierno de la Ciudad destinó para estos casos. Sin aviso previo, hace unos días fue derivado al Hospital Ramos Mejía, donde falleció en las últimas horas.

“Lamentamos comunicar que en el día de la fecha falleció nuestro compañero Agustín Navarro, coordinador de un merendero de nuestro movimiento en el Barrio Padre Mugica de la Villa 31 de Retiro”, informaron en un comunicado.

Cabe mencionar que la semana pasada murieron otros dos dirigentes sociales, entre las que se encuentra Ramona Medina de La Garganta Poderosa, quien había denunciado el desesperante problema del agua en todo el barrio, que aún persiste y afecta a todas las familias, como a la de Navarro.

“Con el avance de la pandemia, somos los militantes sociales quienes día a día ponemos el cuerpo. En los barrios vulnerados con el hacinamiento y la falta de agua se hace muy difícil la protección y el aislamiento. Por eso es urgente reforzar la asistencia alimentaria y sanitaria de un Estado presente”, denunciaron desde la organización que conduce Daniel Menéndez.

De acuerdo con los reportes oficiales, los barrios populares porteños ya superaron los 2.500 casos de contagios, y la Villa 31 es uno de los más complicados. Al tema sanitario se suman el hacinamiento poblacional y los graves problemas de infraestructura y de servicios como: luz, gas y agua.

A todo esto, se agregan los altos niveles de pobreza, el drama alimentario (una de las demandas más urgentes) y los altos niveles de marginalidad en la que viven desde que se fundó la Villa, allá por 1930. Desde ese tiempo hasta ahora, ningún Gobierno ha querido urbanizarla.

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