Opinión
Un análisis

La lógica "sin lógica" K: las incoherencias del gobierno

El periodista Pablo Dócimo.

Por Pablo Dócimo, publicado en Tribuna de Periodistas

Tal vez la introducción de este artículo sea un poco extensa, pero créame, estimado lector, que no pude hacerla de manera más sintética.

Lamentablemente, los errores y desaciertos del Gobierno Nacional tratando de enfrentar la crisis que nos está causando el coronavirus no son nuevos, y se siguen sucediendo, con el agravante de que esos errores se están convirtiendo en incoherencias; tanto, que rayan en lo absurdo.

De hecho, son tantos que algunos ya quedaron en el olvido. Podríamos comenzar la lista cuando allá, por febrero, el ministro de Salud, Ginés González García, aseguró que el virus no llegaría, luego que tardaría en llegar y, finalmente, al conocerse los primeros casos en nuestro país no tuvo mejor idea que decir "Pensé que iba a llegar más tarde".

A los pocos días, el presidente Fernández decidió reemplazar a la ex directora del Instituto Malbrán -donde se realizaban todos los análisis para confirmar o descartar los casos sospechosos del coronavirus en el país- la genetista Claudia Perandones, por Pascual Fidelio, a quien la Universidad Nacional de Córdoba le inició un sumario administrativo por supuestas irregularidades.

Luego, en conferencia de prensa, el ministro de Salud aseguró que no se suspenderían las clases ya que "los chicos no son un grupo vulnerable". No solo a los pocos días se suspendieron las clases, sino que, en esa misma conferencia de prensa, Ángela Gentile, miembro del Comité de Infectología, segundos más tarde lo contradecía afirmando, textualmente: "Los chicos son grandes transmisores del coronavirus".

Otro gran error fue la falta de control en los aeropuertos, especialmente en Ezeiza, que recién se comenzaron a implementar a fines de febrero, y de una manera muy precaria.

Y luego se sucedieron el "bono" de 100.000 pesos para diputados, el intento de intervenir el sistema de salud privado, el caos bancario del 3 de abril y el sobre precio en compras de alimentos. Y la frutilla del postre, la liberación de presos.

Pero el kirchnerismo, fiel a su costumbre, fue por más, y a los pocos días, la directora de Asuntos Jurídicos en el Senado y abogada elegida por la vicepresidenta Cristina Kirchner en la Cámara alta para sus batallas jurídicas, Graciana Peñafort, publicó en su cuenta de Twitter: "La Corte tiene que decidir si los argentinos vamos a escribir la historia con sangre o razones", en un tono claramente amenazante dirigido a la Corte Suprema de Justicia.

Al día siguiente, Adriana Puiggrós, quien se presenta como Docente y Doctora en Pedagogía y ocupa nada menos que el cargo de secretaria de Educación del Ministerio de Educación de la Nación, también en la red social Twitter, publicó: "El coronavirus infectó sociedades humanas enfermas de neoliberalismo. La destrucción ambiental llevada a cabo por el capitalismo financiero liberó el virus. El irrefrenable impulso de los dueños del capital produce una espiral que se retuerce engullendo a la sociedad”.

Un párrafo aparte...

Un párrafo aparte merecen dos hechos realmente inentendibles y claros ejemplos de despilfarro kirchnerista; el primero es la ridícula decisión de traer médicos cubanos, algo que ya hemos tratado en este mismo portal.

El segundo, realizar los "épicos" viajes a China con aviones de Aerolíneas Argentinas para traer insumos de dudosísima calidad, cuando hacerlo por la empresa FedEx o con aviones de la Fuerza Aérea sería muchísimo más económico. Otra clara muestra de para qué sirve la línea de bandera.

Un detalle al margen: los kits traídos de China son -en un gran porcentaje- defectuosos, y no sirven, como la inmensa mayoría sospechábamos, pero el gobierno los compró igual.

Alberto Fernández, el primer incoherente

Pero parece ser que el nerviosismo de tener que elegir entre levantar la cuarentena para que la economía no colapse por completo o arriesgarse a flexibilizarla y "que sea lo que Dios quiera" hace decirles a los funcionarios cosas realmente descabelladas.

Podríamos comenzar cuando Alberto Fernández, que tal vez para tratar de justificar la inoperancia e ineptitud del peronismo durante más de 30 años de gobernación en la Provincia de Buenos Aires dijo: "Vidal no construyó un solo hospital en sus cuatro años". Y aquí debemos señalar dos cosas; la primera es que la ex gobernadora jamás se jactó de ello. Y lo segundo, que lo que ella dijo al llegar a la gobernación fue que, "antes de pensar en inaugurar un sanatorio, tenía que dedicarse a recomponer los que estaban, desde las guardias hasta los servicios de emergencia en las calles". Esto incluye, entre otros, tres hospitales en La Matanza, solo por citar el bastión peronista por excelencia: El Hospital Néstor Kirchner, sobre Ruta 3, el Hospital Dr. Alberto Balestrini en Ruta 4 y Ruta 21, y el Hospital Dr. René Favaloro de Rafael Castillo, que fueron inaugurados -con transmisión de Cadena Nacional, obviamente- entre 3 y 4 veces cada uno durante el gobierno de Cristina Kirchner, pero que jamás habían funcionado.

Ramona Medina, el nuevo caso Maldonado

Tal como ocurrió con Santiago Maldonado, el kirchnerismo pretende instalar la muerte de la referente kirchnerista de la Villa 31 como un emblema y responsabilizar al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de su fallecimiento por COVID-19.

Y es que son de manual. Lo mismo hicieron con Julio López. Siempre buscan un muerto, y siempre van a tratar utilizar eso políticamente.

Como todos sabemos, Ramona se hizo conocida cuando publicó en redes sociales un video culpando a Horacio Rodríguez Larreta por la falta de suministro de agua potable en su barrio.

Sin embargo, cualquier persona medianamente informada sabe que el suministro de agua corresponde AySA, empresa que depende del Gobierno Nacional cuya directora es la kirchnerista Malena Galmarini.

Pero más allá de quien sea la responsabilidad, ¿por qué vale más la muerte de Ramona que la de un médico o un enfermero que haya contraído el coronavirus trabajando o que la de cualquier ciudadano?

Un claro ejemplo de cómo hacer política con la muerte es Victoria Donda, quien es su cuenta de Twitter publicó el siguiente disparate: "El racismo estructural provoca muertes como la de Ramona. Una gestión clasista es una gestión que discrimina. Los barrios populares deben ser la prioridad en esta etapa de lucha contra el coronavirus antes de que sea tarde”.

La lógica sin lógica

Parecería ser que la muerte de Ramona Medina abrió una nueva grieta, la de Capital y Provincia, y comenzaron a aparecer declaraciones realmente increíbles.

El primero fue el Ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, acusando a la Ciudad de ser el foco de contagio en el país, quien publicó en sus redes sociales un mapa del AMBA y escribió: “Queda claro dónde está el mayor riesgo de irradiación”.

Cabe recordar que Gollán, en el programa "A Dos Voces" a principios de marzo dijo: "Quienes vienen (del exterior y traen el virus) es gente de un determinado nivel económico, porque pueden viajar, y generalmente tienen obra social. Esa gente tiene personal que trabaja en su casa, personal en sus empresas, lo cual va a empezar un proceso de contaminación".

Pero esto no quedó acá. Axel Kicillof volvió a cuestionar la cuarentena en CABA: “Una idea mal ejecutada puede generar una catástrofe” dijo en una entrevista con A24, y el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, no descartó aislar a la Provincia de Buenos Aires de la Ciudad, ya que ambas jurisdicciones tienen "realidades sanitarias distintas" en la pandemia del coronavirus. "Hoy no hay que blindar a la Capital Federal. Mañana, no sé", aclaró Berni en el programa "Animales Sueltos".

Ahora bien... ¿cómo pueden determinar si las personas que van desde el conurbano se infectan en la Ciudad de Buenos Aires o si no son ellos los que llevan el virus desde provincia a capital y contagian a los porteños? ¿Qué método científico aplicaron para hacer semejantes afirmaciones? ¿Cuál sería la lógica que utilizaron para llegar a tan sesuda conclusión?

Más allá de ser declaraciones e ideas totalmente discriminatorias y que rozan el racismo, semejante estupidez no resiste el menor análisis. Sólo sirven para que tomemos conciencia de lo inoperantes que son estos personajes que nos gobiernan.

Rumbo al chavismo

Pero no solo en la parte sanitaria estas brillantes mentes ofrecen propuestas, también lo hacen en lo económico.

Al mejor estilo chavista, la diputada oficialista Fernanda Vallejos propuso que el Estado se quede con una parte de las empresas a las que asiste en la pandemia. Además, Vallejos agregó que las compañías que “operan offshore o fugan divisas” deberían quedar excluidas de la asistencia económica que otorga el Gobierno.

En la misma línea ideológica que la diputada, el senador y miembro de la Comisión de Deuda Externa, Oscar Parrilli, en diálogo con "El Destape" sostuvo: "No me parece correcto que el Estado le pague los sueldos a las empresas que fugaron plata y siguen comprando dólares para subir el dólar blue y continuar en la maniobra especulativa".

Ahora bien. Estas personas, que ocupan bancas en el Parlamento, ¿sabrán que es la "fuga de dólares"? ¿sabrán que lo que ellos denominan "fuga de dólares" es lo que cualquier argentino medianamente normal hace desde hace casi medio siglo para poder mantener el valor de lo que pueda ahorrar, o sea, comprar dólares?

¿Nunca se les ocurrió pensar a estos genios de la oligarquía política que la gente común compra dólares porque ellos son tan inútiles que no pueden dejar de crear déficit y debilitar nuestra moneda?

Siguen utilizando la "lógica sin lógica", siguen mintiendo, siguen inventando teorías que, indefectiblemente, más temprano que tarde se estrellarán con el fracaso, y siguen con las mismas intenciones de siempre, quedarse con todo, porque no volvieron ni mejores ni peores; evidentemente, volvieron iguales.

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