Cómics e Historietas
Historia viva de la historieta argentina

Una charla con Lucas, el creador de "Cazador"

“Cazador” y su creador, Jorge Lucas.

Por Ariel Avilez (*), especial para NOVA

Su nombre comenzó a resultar familiar en la década del 90, cuando creó a su personaje emblemático, “Cazador”, y desde entonces no hemos dejado de escucharlo. Jorge Lucas se hizo un tiempo para charlar con nosotros especialmente acerca de su popularísima criatura, que hoy, a prácticamente tres décadas de su publicación original, no pierde vigencia: sus cómics, aunque ya no se publican, siguen siendo solicitados, leídos y festejados; hay una película ya presentada en público pero a la que se le están ajustando los últimos detalles; y hasta hay un significativo revuelo por la utilización del Cazita en una reciente campaña del Gobierno sin la autorización de su creador. Acerca de estos temas y alguno más conversamos con este auténtico comicstar de la historieta rioplatense que trascendió las fronteras laburando, también, sobre personajes clave de Marvel y DC Comics. Y como siempre es bueno empezar por el comienzo, le pedimos que nos facilite esa data que a sus futuros biógrafos les resultará fundamental…

- Nací en Salto, Uruguay, departamento que está al norte del país, un 22 de enero de 1963. Nos vinimos a Buenos Aires, a Capital Federal, en el año 1971 o 1972, vivimos un tiempo en el barrio de Once, y después mi viejo alquiló una casa en Ciudadela Norte, provincia de Buenos Aires, el barrio del Cazita.

- Esta es una pregunta la mar de fastidiosa, pero inevitable. Le prometo que después de esto acabamos con la onda Wikipedia: ¿Jorge Lucas es su nombre y apellido, sus dos primeros nombres, un pseudónimo…? Ilumínenos, por favor.

- No es pseudónimo. El nombre de mi viejo completo es José Pedro Pereira Lucas; en Uruguay se ponen todos los apellidos -o se ponían todos los apellidos- así que yo soy Jorge Luis Pereira Lucas Zunini, si agregamos el primer apellido de mi madre, Zunini (familia muy numerosa en Uruguay, y por lo que vi, en el mundo). Así que los que se burlan de mi nombre por su similitud al de George Lucas y toda esa gansada, que se vayan a cagar: es mi apellido real, mas allá de mi admiración por lo que creó este señor, el querido primo George (estoy siendo sarcástico).

- ¿Qué es lo que lo llevó a interesarse en la historieta?

- Mi viejo siempre leía las de Columba: “El Tony”, “D’artagnan”, “Fantasía”, “Nippur”... Hasta “Intervalo”, a veces caía ese título que era la revista romántica de Columba; de ahí me gustaba “Mi novia y yo” o “Cuento de Almejas” -cuak-, vaya nombre… También ahí salían las historietas de “Batman”, “El Hombre Araña”, “Thor”, “Daredevil”, “Capitán América”… mal, pero salían. Me gustaba mucho “Nippur”, “Jackaroe”, “Cabo Sabino”, “Martín Toro”, ¡”Mark”!, “Or-Grund”, “Wolf”... Un montón de buenas historietas que salían en esas revistas. También compraba las de editorial Novaro, y así me fui adentrando en ese mundo de cómics. Después me compraba “Asterix”, “Lucky Luke”. Y más adelante, de más grande conocí lo que era la revista “Pif Paf”, de Ediciones Récord, y todo eso me llevó a las demás revistas que editaba esa editorial: “Skorpio”, “Tit Bits”, “Corto Maltés”, etcétera. Ahí conocí el trabajo increíble de Alberto Breccia, Enrique Breccia, Juan Zanotto y tantos buenos artistas; a algunos los conocía de Columba, pero Récord era otra cosa en todo sentido, sin desmerecer a Columba por sus defectos.

- ¿Cuál es su formación académica en materia historietística?

- Primero en el año 80 -creo-, cuando empecé a estudiar en la Asociación de Dibujantes que, creo, estaba en la calle Florida. Tenía un mural gigante de Alberto Breccia, una taberna pirata creo que era. Mi profesor fue Caruso, que trabajaba en Columba; con él aprendí todas las técnicas y materiales de dibujo... y buenas cagadas a pedo por mis horribles dibujos. Ahí conocí a (Claudio) Ramírez y me enteré que vivía a tres cuadras de mi casa. Un par de años después empecé a ir a la Escuela de Garaycochea, en avenida Corrientes y Uruguay, en el primer piso; ahí estudié con Oswal (Osvaldo Viola) el creador de “Sónoman”, a quien admiraba mucho, y con él aprendí todo lo que me faltaba sobre historieta, narrativa, dinámica, etcétera, etcétera, etcétera; un gran maestro.

- Háblenos, por favor, de sus primeras publicaciones.

- Mi primera publicación fue en la revista “Fierro”, en el “Subtemento Oxido”; tres páginas tipo “El Sr. de los Anillos” (bue, mas o menos)... no me acuerdo el número. Sé que tiene una portada de Chichoni en la que está un ogro con un hada. Después salió el personaje de mi creación, “Cazador”; eso fue en el fanzine que yo armé, “Arkham”, en el año 1990. Tras eso publiqué en la revista "3 historias", dirigida por Sanyú, y luego me llamó Javier Doeyo para editar una miniserie con “Cazador” (el de “Arkham”, el original); fue una edición en blanco y negro, muy buena. En esos años también salió publicada una historieta mía en la revista “Skorpio”, una de gladiadores futuristas. También publiqué en “Coctel” un par de historietas cortas; una de un superhéroe muy a lo “Dr. Manhattan” -no me acuerdo si fue antes o después de “Watchmen” (seguro después)- y una sátira de lo que sería un prototipo del “Cazador”. En medio de todo eso publiqué en un fanzine llamado “Nova” y algunas cosas más que no recuerdo. O por ahí no hay más.

- Cuéntenos un poco más acerca de “Cazador” en su versión original y la posibilidad de publicarlo.

- Surge de una historieta llamada “Cazador” en el año 88 u 89, cuando la presenté en “Skorpio” para un concurso, pero solo salio nombrada. Y ahí decidí armar “Arkham”, que incluía dos historias mías, una de las cuales era “Cazador”. Lo de Javier Doeyo y Marcelo Ciccone vino después, porque a Javier Doeyo le había gustado el cómic, o por lo menos Carlos Trillo le había dicho que le había gustado; y entonces, al verla publicada en “Arkham”, me llamó para hacer “Cazador” en revista: fueron tres números publicados por Doeyo y editados por Ciccone; ahí los conocí, y con Javier Doeyo aún sigo en contacto y somos amigos desde aquellos años. Si no me equivoco, fue durante el año 1990 que salieron esos tres números.

- ¿Por qué decide virar de la aventura pura y dura a la aventura mezclada con el humor grotesco? ¿A qué atribuye el éxito que hizo que esta historieta interesara no sólo a gente del palo, sino a gente ajena al cómic?

- Cuando se llevó el proyecto a Andrés Cascioli, la idea era hacer una revista de tres historietas distintas, pero él prefería que fuera un solo personaje, al estilo comic book, y que fuera como “Lobo”, el personaje de DC Comics que en ese momento estaba en pleno auge ya que Simon Bisley y Alan Grant lo habían reformulado. Éramos fanáticos de Bisley así que no nos costó nada hacer ese cambio a un estilo más grotesco. Decidimos hacerlo argentino, ultraviolento, puteador, y que tuviera ese humor negro que tenía “Lobo”, pero mas zarpado; en vez de una estrella le pusimos una cruz invertida. “Cazador” en Estados Unidos nunca se hubiera podido editar porque era más violento y sacado que “Lobo”. Detrás de ese “Cazador” estuvo siempre La Urraca, la editorial de Andrés Cascioli, que sacaba “Humor”, “Sex Humor”, “Fierro”, etcétera. El tema de que no fuera sólo para gente que leyera historieta no nos lo planteamos porque, en realidad, “Cazador”, era lo que era; no era para el público de cómic porque, justamente, se salía del estereotipo al que está acostumbrado el que lee un cómic de superhéroes: el héroe inmaculado que lucha por la justicia y salva al mundo y a su chica a la que nunca se la coge, vive torturado y busca la paz; nada de eso. Y el éxito se debe justamente a eso, a que no llegaba nada más que al que leía cómics, sino que también gustaba a la gente que por ahí nunca había leído una historieta. “Cazador” representaba a la gente común haciendo lo que la gente común quisiera hacer si fuera inmortal, con mucha fuerza y que si te tiene que hacer mierda a algo o a alguien, lo hace. Es en cierta manera un justiciero argentino mezclado con sátira. Eso es más que nada es lo que le dio el éxito, que fuera argentino, del pueblo.

- ¿En qué momento la repercusión de la historieta comenzó a redundar en beneficios económicos interesantes para sus dibujantes?

- En ningún momento. Cobrábamos bien, pero no nos daba una cantidad de guita importante; sí a la editorial, pero nosotros no veíamos nada de eso. En Argentina y en esa época -ahora por ahí es peor u otra cosa- uno publicaba y era un laburo porque había editoriales que te pagaban por hacer ese trabajo; la diferencia era que “Cazador” era un trabajo personal, lo hacíamos porque nos gustaba hacerlo, nos cagábamos de risa. Cobrábamos y nos íbamos a las comiquerías a comprarnos libros y revistas: era cobrar y salir disparados a gastar en las cosas que nos gustaban; creo que era parte de la irresponsabilidad de la edad, aunque Claudio Ramírez y yo éramos boludos grandes… pero bueno, uno nunca deja el vicio de comprar libros, más con el uno a uno de esos años. Cuando empezó a vender bien, la editorial nos dejaba estar en la editorial los fines de semana y nos daba para que almorzáramos, merendáramos y cenáramos durante los cierres, que eran maratónicos. Ahí pudo haber un beneficio, si se lo quiere llamar así.

- ¿Cómo se dividía el laburo con la gente que laburaba con usted? ¿Cuáles considera que fueron sus principales aportes para el crecimiento del personaje?

- Con Claudio Ramírez armábamos el guión; eran páginas que yo bocetaba y, como Ramírez vivía a dos cuadras de mi casa, venía y ahí íbamos armando la historia. Generalmente planteaba el plot a Claudio, y a partir de eso armábamos las paginitas; después se repartía el trabajo a cada uno: sabíamos que Mauro (Cascioli) se iba a ocupar de las splash pages (las páginas ocupadas por una sola viñeta), y con Claudio hacíamos los lápices y a veces uno mismo pasaba a tinta sus lápices o mezclábamos, era un kilombo; Mauro ayudaba con los cuadros que le gustaban y también los pasaba a tinta. Era bastante caótico, en realidad. Ni hablar cuando pasamos al uso del color; los encargados en principio de colorear eran Mauro y Renato Cascioli, que se había sumado al equipo; como se atrasaba por la cantidad de laburo que teníamos, yo empecé a manejar el photoshop -con ayuda de ellos- en esos cierres maratónicos que arrancaban los viernes y terminaban, con suerte, los lunes a la mañana, cuando el personal de la editorial venía a usar las computadoras. Posteriormente me ocupé de hacer todos los lápices, y pasar a tinta junto a Claudio y a Mauro, que se ocupaba de las portadas y el color junto a Renato y a mí, salvo alguna ocasión especial en la que alguno coloreaba su propia página. Más tarde incorporamos a (Lucas) Accardo con sus historias cortas que aparecían al final de la revista, y a Fernando Calvi. No se si se entendió, pero era así de complejo.

- Solía llamarme la atención el subtítulo de esta nueva etapa ¿Por qué el título en letra pequeña rezaba “Cazador de Aventuras”?

- Porque cuando fueron a registrar el nombre de la revista, ya existía una revista llamada “El Cazador”, que era como un diario de policiales o para jóvenes, ni me acuerdo, así que Andrés Cascioli le puso “Cazador de Aventuras”, que no tenía nada que ver con lo que era el personaje; lo vimos en el momento en que salió publicado y nos cagamos de risa. Después el "de Aventuras" desapareció, quedó en claro que “Cazador” había uno solo, y la otra revista había cerrado.

- ¿Por qué deja de hacerse “Cazador”?

- En el año 1999 la editorial, que había cambiado su nombre a Buena Letra, cierra debido a que ya las cosas en el país no estaban bien y a diversos conflictos que venía arrastrando, más la baja en las ventas. Ahí terminó esa etapa de “Cazador”. En el 2000 se retoma la serie, pero esta vez editada por editorial Perfil; salieron veintidós números hasta que se vino el 20 de diciembre, la caída de De la Rúa, y bueno, al día siguiente nos avisan que “Cazador” dejaba de salir. Hubo otros temas además con esa editorial, que quería hacer otra cosa con el personaje, cosa que por suerte no ocurrió y por eso también la dejó de editar.

- ¿En qué momento surge “El Dié”?

- Luego de que cierra por primera vez “Cazador” en el año 1999, me llama Javier Doeyo para hacer una revista pero con “El Dié”, o sea, el Diego de la gente. Así que empecé a trabajar en esos siete números; ahí incluí a “Cazador”, como una forma de que el personaje se mantuviera presente. Fue bastante divertido hacerlo, y yo me encargaba del guión, el dibujo y el color. Lamentablemente no duró, y luego arrancó le etapa de “Cazador” en editorial Perfil, empecé a trabajar en Marvel, y bueno, adiós Dié.

- Unos años más adelante hay como un resurgimiento del personaje en muy bonitos tomos compilatorios en formato pequeño, y hasta una nueva miniserie… Ambas cosas – editadas por Pablo Muñoz – quedaron inconclusas ¿Qué pasó ahí?

- Si, no tan bonitos... Iban a publicarse en papel ilustración y salieron en papel obra, papel común, salvo en los últimos dos tomos; iban a salir cada dos o tres meses y salían dos por año, y había problemas con los pagos. Era un despelote trabajar para esa editorial, así que se cortó porque no daba para más. Nos habíamos entusiasmado por reiniciar la serie de “Cazador”, pero sólo salieron dos números… y con los problemas que se presentaron, decidimos cortar por lo sano, así que quedó así, inconclusa. Desde esa mala experiencia opté por autoeditarme, como fue el caso de "Cazador Sagas: Viajes Inesperados", que Ediciones Cazador publicó en 2017. Y antes de eso laburé con una buena editorial como fue Agua Negra, que editó "Regreso a Arkham" en 2012.

- En los últimos años, una de las cosas de las que más se ha hablado respecto al “Cazador” es la realización de su película con actores ¿Cómo surgió la posibilidad de hacerla y qué grado de participación tuvo usted en ella?

- Surgió por iniciativa de Georgina Zanardi, que siempre fue una fanática de “Cazador”. Le había comentado años atrás, en un taller en el que la tuve como alumna que, ya que se dedicaba a hacer cine independiente, se podría hacer una película de “Cazador”, sin grandes pretensiones; el tema quedó en suspenso hasta que en 2015 me llama para decirme que querían hacer una película de mi personaje junto a otro director, y que la hacían sí o sí. Ahí empecé a trabajar en el guión y lo presenté; Claudio Ramírez aportó ideas junto a Georgina Zanardi y Marcelo Leguiza (el otro director), y así se fue puliendo. Finalmente se decidió lanzar una campaña de Ideame para juntar fondos. En enero de 2016 se hizo el teaser como prueba. Desgraciadamente, ya la situación del país había cambiado para peor y el presupuesto se quedó corto, además de que nunca se llegó a juntar todo el dinero. Igualmente se comenzó a filmar; con Claudio Ramírez asistimos a todas las sesiones de rodajes que pudimos, se tardó un año o más en filmarla y hubo muchos problemas que sería extenso nombrar. Por suerte hubo muchos fanáticos que aportaron también como extras, que hicieron de todo para ayudar a se termine; fueron largos y dificultosos días de filmación, pero así y todo Georgina logró terminar las sesiones de rodaje que faltaban en 2017. Luego ella quedó sola en el proceso de edición del material, y yo fui ayudando en lo que podía, opinando y viendo cómo la iba armando. Después se tuvieron agregar escenas 3D con ayuda de técnicos que se ofrecieron a hacerlo, mucho croma que llevó demasiado trabajo ya que no estaba bien hecho, y escenas que faltaban que tuve que armar y Georgina, animar; todo con ayuda de gente que se fue sumando: se hizo el origen del personaje semianimado, se agregaron locaciones que no estaban. Se fue puliendo todo lo que se pudo y finalmente tuvimos un resultado para presentar en el festival “Rojo Sangre” en el 2019. Fue un preestreno. Mi participación, como la de Claudio, fue constante; tratamos que no se saliera de la esencia del personaje, y eso se logró, a mi entender, dentro de las limitaciones de un bajísimo presupuesto...

- ¿Cuál fue la reacción de la gente en el preestreno durante el festival “Rojo Sangre”? ¿Usted quedó conforme con el resultado final?

- Fue la película más vista a pesar de eso no tuvo ninguna nominación ni premio, pero bueno, eso me lo paso por los huevos; la gente fue a verla y hubo cuatro funciones, cuando en principio iban a ser tres, pero se agregó una más; casi todas a sala llena. No es la versión final, en la que todavía estamos trabajando, pero sirvió para ver cómo se veía y qué mejorar. Hubo gente a la que le gustó y gente a la que no, como toda película. Mucho feministo ofendido, también, cosa que no se entiende, ya que no voy a cambiar un personaje para aggiornarlo a las modas o movimientos de una época: el “Cazador” va a seguir siendo “Cazador”, ni travesti ni nada de eso, será siempre el “Cazador” que la gente conoce; transar con ciertas modificaciones sería traicionar la esencia del personaje, cosa que a otros sí parece que no les molesta. Con respecto al resultado para mí, por supuesto que me hubiera gustado contar con un presupuesto de millones de dólares, pero se hizo una película que va con el personaje, algo bizarro, y que refleja al personaje en su esencia. De entrada se sabe que nunca va a ser una superproducción de Hollywood, no hay esa clase de recursos en este país. Es una película de “Cazador”, le guste a quien le guste.

- Hace poco más de una semana el Gobierno lanzó una campaña de concientización acerca del coronavirus utilizando a varios personajes emblemáticos de nuestra historieta. Entre ellos estaban “Mafalda” de Quino, “El Dr.Cureta” de Meiji, “El Loco Chávez” de Altuna”, “Matías” de Sendra, “La Nelly” de Langer y “Cazador”, por supuesto… pero no vimos su nombre ¿Qué nos puede contar al respecto?

- Nunca me enteré de nada siendo yo el creador del personaje, nunca nadie del gobierno me consultó de esa campaña -típico de los políticos, a los que les importa poco-. Generalmente esas colaboraciones se logran por contactos, por acomodo, o por algún amigo conocido que lo hizo entrar en esa campaña; total ¿la gente que sabe…? Lamentablemente, eso que aparece ahí no representa a “Cazador”, demuestra a las claras que quien lo hizo no conoce al personaje; el dibujo tampoco es bueno, no es “Cazador” eso. Una cosa es crear el personaje y desarrollarlo, otra cosa es ser un colaborador que nunca entendió la esencia del personaje.

(*) Redactor especializado en cómics.

“Cazador” en su primera edición y en una de las más recientes.
La polémica: sin autorización de su creador, “Cazador” en una campaña de concientización.
Flyer de “Cazador: La Película”
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