Cómics e Historietas
Debate

Jorge Claudio Morhain y la polémica detrás de "El Eternauta: La Resistencia"

Morhain, escritor que como guionista, dramaturgo y ensayista siempre estuvo muy cercano a la obra de Oesterheld.

Por Ariel Avilez (*),especial para NOVA

Tras leer la entrevista realizada al editor Javier Doeyo publicada la semana pasada en esta sección (ver aquí), el popular guionista Jorge Claudio Morhain decidió hacer uso de su derecho a réplica al no coincidir con ciertas declaraciones del Sr. Doeyo acerca de su participación en el proyecto trunco de la adaptación a la historieta de una novela de Héctor Germán Oesterheld publicada en 1962, que hacía las veces de secuela de la versión original de “El Eternauta”. En pocas palabras, Morhain dice ser el autor del guión de la adaptación, y Doeyo dice que a él eso es algo que no le consta.

Don Jorge, escritor y guionista de historietas nacido en 1942, tiene una honda relación con la obra de Oesterheld -fue continuador de varias de sus series- y muy especialmente con “El Eternauta”, ya que escribió varios ensayos analizándolo y hasta realizó en su condición de dramaturgo “El viajero de la eternidad”, la adaptación teatral de la historieta.

Con la intención de darnos su versión pormenorizada de los hechos, Morhain nos alcanzó el siguiente texto dividido en tres puntos, tras el cual aprovechamos para hacerle un par de preguntas más acerca del tema, que para esto estamos.

Leamos lo que tiene para decir, en primera persona:

1- Mi relación con Javier Doeyo

Conocí a Javier Doeyo en 1989, cuando fui a su editorial, la de la revista “Comic Magazine”, a reclamarle porque me había atribuido (por primera vez) la autoría de la Tercera Parte del Eternauta. Todavía no estaba claro que el autor era Ongaro.

Nos cruzamos muchas veces y me llamó para preguntarme qué episodios eran míos de “450 años de lucha contra el Imperialismo”, de Oesterheld. Yo había callado preventivamente durante el siglo XX mi colaboración con Montoneros, y, apurado, contesté que sólo los episodios de Rubén Sosa eran míos. Rubén no había querido que apareciesen en la recopilación de Doeyo. Después de publicado el libro, advertí que los dos últimos episodios de (Leopoldo) Durañona eran míos (hay algo exhibido en la Biblioteca Nacional), y se lo indiqué a Javier, quien prometió corregirlo en la segunda edición.

Le ofrecí publicar la historieta “2 de abril”, 50 tiras que aparecieron en “El Litoral”, de Santa Fe, durante la Guerra de Malvinas, de mi hermano y yo. Dijo que no le gustaban. Y que sí me publicaría mis memorias. Eso fue hace más de quince años, y todavía están inconclusas.

2- Mi relación con Francisco Solano López

Conocí a Solano en los 90, porque fui el primer periodista que le hizo un reportaje a su regreso al país. Lo publiqué en la sección “Última página” de La Nación, donde trabajaba. Nos hicimos muy amigos.

Yo ya había hecho “Los versos más tristes”, un episodio suelto de “El Eternauta” a pedido de Record, que Italia (Eura) rechazó, así que se lo di. Luego le escribí una historia de la Dictadura, llamada “No estás…, te busco y ya no estás…”, pero dijo que aún era temprano para tocar el tema. Después de la historietización de “El Eternauta” en prosa, escribí otro episodio de “El Eternauta”, “El Extranjero”, y se lo alcancé para su serie de nuevas historias del personaje. “Los versos” y ésta iban a entrar en esa serie.

3- La resistencia

En 1962, Oesterheld continúa “El Eternauta” en la revista “Eternauta”, en prosa. Años después, esos textos serían recopilados en libro por Editorial Colihue. En el prólogo, Juan Sasturain dice que “su inorganicidad, el aire arrebatado de su concepción. La historia salta sin transición de un clima a otro, de una circunstancia a otra. Quema etapas, modifica los ritmos sobre la marcha, pasa de los pormenores a las elipsis y suele plantear situaciones que apenas quedan en eso, sin desarrollarse en todas sus posibilidades. Como si fuera un borrador apresuradamente difundido en el que están, embrionariamente planteadas, las líneas de un relato que se va pensando a sí mismo mientras crece”.

Fue Solano López, en su intención de abarcar aquellos mundos no contados por Oesterheld en la historia inicial, el que encargó a Javier Doeyo que me buscase (que me buscase a mí) en 2006, para pasar a historieta aquellas páginas. Nos encontramos en la Feria Rural 2006 de Cañuelas, y me indicó que Solano quería pasar a historieta esa parte en prosa, en 80 páginas apaisadas, y que en 10 páginas más yo (yo) debía terminar la historia. El dibujo lo haría Carlos Barocelli, que había ganado un concurso del cual Solano era jurado. Tendría que conservar al máximo los textos de Oesterheld, y ser lo más fiel posible a la historia. Le pedí más o menos la mitad de lo que valía el trabajo, y me ofreció la mitad de eso. Él y yo sabíamos que lo hubiese hecho aún gratis.

Como siempre digo, Héctor Oesterheld fue, además de mi maestro, mi padre espiritual, con quien aprendí mucho más que la historieta. Hice el trabajo, y moría por saber la opinión de Solano.

Hubo una mesa redonda en Filosofía y Letras de la UBA, en la calle Puán, y allí alguien preguntó por esa adaptación. Hasta entonces la estábamos haciendo en el máximo silencio, por no decir hermetismo. Le pregunté a Solano, sentado a mi lado, si se podía hablar del tema y me dijo “no es ningún secreto”, de modo que expliqué lo que estábamos haciendo.

Francisco Solano López terminó diciendo, frente a los numerosos testigos presentes que no me dejarán mentir, que estaba plenamente satisfecho, porque con esa adaptación “yo había demostrado que era el mejor discípulo de Oesterheld”.

De modo que la teoría de varios escritores haciendo lo mismo no le constaba al gran Solano. Ni hubiese habido dinero para pagarles, dado el pichuleo conmigo.

Respeté en lo que pude el texto de Oesterheld, pero una cosa es la prosa y otra el filtro de un guionista de historietas experimentado y de un dibujante del más alto nivel: la obra final es soberbia. Tuve que agregar algunas acciones donde aparentemente faltaban páginas, y finalmente concluí la aventura. Fue un terrible desafío: intenté conservar el estilo de mi maestro, y con el final salvé algún bache insalvable que había dejado y que es notorio para todos, como se ve en el texto de Sasturain.

En Cañuelas, Doeyo me dijo que yo no iba a figurar en la obra, que pasaría por ser una adaptación de Solano López. Por lo visto Solano no sabía de esto, según su actitud en Filo.

Solano murió. Incluso participé de un homenaje en el Congreso de la Nación. Pero en la gran muestra sobre Oesterheld de Mendoza, en 2011, capitaneada por el gran Daniel Flores, donde estábamos todos, me acerqué a mi amiga Elsa Sánchez de Oesterheld porque me intrigaba qué razón había en que yo no apareciese como adaptador en el trabajo final, aun renunciando a posibles derechos de autor. Elsa se mostró muy sorprendida, dijo que no sabía nada y que lo iba a arreglar.

Según dicen, en el avión de regreso de la comitiva a Buenos Aires (yo viajé días más tarde), Elsa Oesterheld increpó muy duramente a Javier Doeyo. Nunca supe el contenido de esa discusión, pero aparentemente fue el origen de la enemistad de Javier conmigo, y le habrían producido las enormes “lagunas de memoria” que presenta en el reportaje de Ariel Avilez para el portal Nova. Lo veo como el rencor del pibe al que le robé el sándwich en el recreo. Supongo que por atrás hay mucho dinero en danza. Tanto Barocelli como yo teníamos entendido que quien trababa la publicación eran los herederos de Oesterheld: hace poco hablé con ellos y no tenían idea. No tengo contacto con los herederos de Solano. A lo mejor por ahí viene el problema. De dinero, seguro. Estas payasadas sólo se hacen si reditúa, para alguna gente.

Adjunto un recorte del diario “Rosario 12”, del 7 de diciembre de 2008, un reportaje a Barocelli, por Leandro Arteaga. No parece que hubiera otro profesional interviniendo: “…Todavía quedan unos meses de espera, pero faltan sólo pocas páginas para que El Eternauta vea la luz. Será un tomo único, con más de noventa páginas. Lo editará Javier Doeyo. Lo supervisa el mismísimo Solano López junto con el escritor Jorge Morhain. Y dibuja, admirablemente, Carlos Barocelli, quien cuenta: 'Cuando gané en el concurso Iberoamericano de Cómics del 2003, donde presenté una hisorieta de guerra con guión de Víctor Gaite, el juez había sido Solano López. Solano se acordó de mi trabajo, de lo que había visto y, hace casi dos años atrás, me llamó para ver si quería hacer El Eternauta. Le dije que sí, obviamente. Me pidió una prueba y me aceptó. El proyecto estuvo parado durante bastante tiempo por el tema de los derechos entre Solano y los Oesterheld, hasta el año pasado que finalmente arrancamos'”.

Hasta aquí, el descargo que como derecho a réplica le corresponde al señor Jorge Morhain, quien muy amablemente accedió a responder algunas de nuestras inquietudes:

En la entrevista, Doeyo sugiere la existencia de un contrato que, de existir, aparentemente pondría punto final a esta polémica ¿Firmó usted algún contrato con Solano o con Doeyo por la adaptación de la novela y por la realización del final inexistente? Y en tal caso, ¿en alguno de sus incisos aclaraba que usted no estaría acreditado?

— Sí, hay un contrato. Nunca vi la firma de Solano, pero firmé un contrato. Ahí dice que me contrata como Goshtwriter (1).

Previo a su consulta a la señora Elsa, ¿cuál fue su reacción cuando Doeyo le comunicó que no iba a figurar en la obra? ¿Le pidió una explicación?

— Le dije que no estaba de acuerdo, que mi intención no era cobrar derechos de autor pero que no se puede renunciar a la autoría. Dijo que era así o no se hacía.

En el posteo en Facebook en que usted le solicita al editor la publicación de la obra parece referirse a ella como si estuviese terminada de dibujar, ¿Barocelli le ha dicho que dibujó, además de la adaptación, su versión del final?

— Barocelli nunca me mostró nada del final. Me sugirió que estaba hecha. De hecho, estamos trabajando juntos para la publicación, por eso estos contactos y posteos.

Después de todo esto, ¿tiene esperanzas de que alguna vez se publicará “El Eternauta: La Resistencia” con su participación?

— Sí. Posiblemente yo no figure. Pero todo está dicho.

(1) Ghostwriter es un escritor profesional a quien se contrata para escribir por cuenta de otra persona o bajo su nombre autobiografías, cuentos, artículos, novelas, etc.

(*) Redactor especializado en cómics.

Afiche promocional de “El Viajero de la Eternidad”, la obra teatral de Morhain que adapta “El Eternauta”.
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juan alejandro augier  - 
Lo unico q puedo desir es q hay muchos de los ellos juan santurain es un ellos
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