Opinión
Puntos de vista

La importancia de sanar en tiempos de pandemia

Miguel Villalba, coordinador de Movimiento Octubres San Fernando.

Por Miguel Villalba (*)

Cómo bien sabemos, el mundo está atravesando uno de los momentos más difíciles de la historia. El COVID-19, una enfermedad que comenzó siendo inofensiva para muchos líderes mundiales, hoy puso a países como China, Italia, España y Estados Unidos de rodillas, superando el millón y medio de muertes. Esta enfermedad de lo que tanto se especula y, a su vez, de la que tan poco se sabe, hizo colapsar sistemas sanitarios que parecían inalterables como pasó con el SARS y el H1N1. Sin embargo en la Argentina, con un sistema sanitario crítico tras el abandono de cuatro años de un gobierno que no invirtió ni en salud ni en ciencia, pero con un presidente que actualmente tomó la decisión de proteger a los ciudadanos por sobre los intereses del mercado, hoy pudo achatar la curva de contagio a la que parecía que estábamos más que expuestos. Gracias al esfuerzo de cientos de miles de profesionales de la salud, las Fuerzas Armadas y policiales que acompañaron con fuerza y determinación la decisión del presidente, podemos afirmar que somos uno de los países con menos contagios y muertes de la región. Claro está que los testeos son inferiores a los de otros países, pero el cumplimiento de la cuarentena que llega a casi el 90 por ciento y con las facilidades que el estado puso a disposición de los repatriados y las líneas de emergencia que están a disposición exclusiva sobre personas con síntomas de esta enfermedad, pueden detectarse sin necesidad de utilizar testeos en vano.

Pero hay una dicotomía, la economía, por el contrario de los números de salud, muestra los peores números de los últimos años, incluso aquellos años en donde nos han abrumado las crisis económicas más fuertes. El presidente Alberto Fernández se encuentra en la encrucijada de decidir si priorizar la economía o la salud, algo que no entra en cuestión cuando se lo escuchó decir “La economía se levanta, los muertos no”. Sin embargo considero que economía y salud deberían y pueden ir de la mano, pero para llevar a cabo esto es necesario el Gran Pacto Social del que tanto hemos hablado. El marketing de la grieta ha hecho estragos en nuestras lecturas sociales en donde siempre el más pobre es el que sale perdiendo, a veces como una víctima colateral de disputas permanentes entre gobierno y sectores empresariales, y otras de parte de la población defendiendo intereses que le son completamente ajenos. Es vital empezar a sanar. Y cuando digo sanar me refiero a todos los aspectos.

Los que tenemos la vocación de ser militantes, de sentir los dolores que produce el hambre ajena, los que todavía tenemos la sensibilidad ante el llanto del otro, tenemos el deber de salir a la calle, aún en época de pandemia, y asegurar que ningún pibe se vaya a dormir con ruido en la panza. Por eso precisamos que los movimientos sociales trabajemos en conjunto para que no se expanda la pandemia que más muertes tiene en el mundo: el hambre.

El gobierno, por su parte, indefectiblemente tiene que llamar a todos los empresarios y representantes de las pymes, a todos los representantes de trabajadores y llegar a un gran acuerdo patriota a nivel nacional. Es hora que todos y todas trabajemos en conjunto por el país, dejando toda grieta de lado, trabajar para sacar el país adelante sobre todo en un momento en donde todos estamos necesitando del de al lado. El presidente solo no va a poder hacer todo, ni él y su gabinete, ni siquiera sumando a la oposición, porque quienes mueven los números de la economía son justamente estos sectores a los que hay que convocar. Si el estado está dispuesto a poner millones en la economía inmediata para paliar el hambre de los sectores más humildes, entonces debemos asegurar que los productores llenen las góndolas y que las pymes puedan comerciar, porque el mundo está entrando en un cambio de paradigma en donde tenemos que estar lo más sólidos posibles. Evidentemente el capitalismo mostró su lado más neoliberal en los últimos años y logró que las bolsas del mundo sean quienes gobiernen, y ante las caídas estrepitosas de estas, el mundo vuelve a quedar en pie de guerra para ver qué porción del planeta pueden quedarse.

El presidente Alberto Fernández ya anunció que va a priorizar el orden nacional, un gobierno que no se va a dejar seducir por las palabras de amor de países extranjeros, y ante la posibilidad de poner a la industria una vez más en función mientras el mundo va a comenzar a medirse entre las potencias armamentísticas.

No nos dejemos anestesiar por el miedo al coronavirus, tampoco dejémonos llevar por la grieta que tanto nos ha llevado a peleas eternas. Sanemos, de una vez por todas, para llevar a la Argentina al lugar que se merece.

(*) Coordinador de Movimiento Octubres San Fernando.

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