Judiciales y Policiales
Giro en la causa

Rugbiers asesinos: el agresor número once sería el hijo del intendente de Zárate

Luciano "Pipo" Cáffaro, hijo del intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro, rugbier y amigo de Máximo Thomsen.

La aparición de un nuevo dato, que elevaría a once el número de asesinos responsables de la muerte de Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche en Villa Gesell, amenaza con darle un giro de carácter político a la causa, ya que el joven recientemente identificado no sería otro que Luciano "Pipo" Cáffaro, hijo del intendente de Zárate Osvaldo Cáffaro, rugbier y amigo de Máximo Thomsen, cuya madre se desempeñaba como secretaria de Obras Públicas del distrito.

La información será confirmada en las próximas horas por el abogado de la familia de la víctima. “Vamos a apuntar al número once a pesar de que la fiscalía lo ha negado. Ya tenemos identificado al masculino, vamos a aportar claramente la imagen que surge de lo que tiene la fiscal”, afirmó Fernando Burlando, sin dar precisiones, aunque en Zárate nadie duda de que las dilaciones se deben precisamente a la vinculación del asesino con el intendente local.

Cáffaro es uno de los alcaldes peronistas que supo reciclarse de acuerdo a los tiempos y fue más o menos kirchnerista de acuerdo a las necesidades políticas y electorales del momento, pero nadie duda de que se trata de uno de los dirigentes de mayor peso de la segunda sección electoral, por lo que de confirmarse esta versión estaríamos en las puertas de un verdadero escándalo.

Además, se cree que precisamente hasta ahora fue imposible de identificar al agresor número once justamente por la fuerte protección política que desarrolló su padre desde un primer momento para correrlo de la escena, a pesar de lo cual habría quedado registrado en las cámaras de forma suficiente como para ser identificado, por lo que este lunes pasaría a engrosar la lista de acusados.

Pero, además, Burlando pedirá que vuelvan a ser detenidos Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, a quienes la semana pasada se les dictó la falta de mérito, mientras que los otros ocho esperarán el juicio con prisión preventiva.

Según la defensa, la libertad de los dos rugbiers, que de todas maneras siguen vinculados a la causa, podría poner en riesgo la investigación, por lo que solicitarán el mismo tratamiento que con el resto.

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