Editorial
Puntos de vista

La pesadilla de los bonos

La economía argentina cada vez más cerca del precipicio. (Dibujo: NOVA)

Los primeros meses de la gestión del Frente de Todos se fueron transformando paulatinamente en una serie de períodos incómodos para el gobierno que, hasta el momento, está tratando de encontrar la salida al pago de la deuda. No solamente a nivel nacional el pago de bonos complica el camino, sino también en la provincia de Buenos Aires, el territorio más rico del país.

Apenas asumió Axel Kicillof se barajó con la posibilidad de que Alberto Fernández le envíe un salvataje para poder cancelar los primeros compromisos de año. Pero desde la Casa Rosada el mensaje fue claro y advirtieron que no estaban en condiciones de brindar ayuda económica a ningún gobernador, por más cercano que este sea.

El presidente tiene sus propios conflictos que atravesar y, junto al ministro de Economía, Martín Guzmán, están haciendo malabares para poder llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y así poder reestructurar el plan de pagos. Mientras tanto, se intenta reflotar el consumo que, a pesar de las medidas que apuntaron a ese objetivo, sigue aún estancado y sin crecer.

El Ejecutivo está en medio de una carrera contrarreloj, aunque en el entorno de Alberto Fernández sobra la confianza de que llegarán a buen puerto en las conversaciones con el organismo de crédito. Este mismo pecado cometió Kicillof, creyendo que acordar con los acreedores era solo un trámite y ahora la Provincia está a punto de caer en default.

Las responsabilidades de la situación actual del país son compartidas, quizás el mayor responsable es el ex presidente Mauricio Macri que, tras haber abandonado el sillón de Rivadavia no se ha sentido aludido por las problemáticas financieras de la Argentina. Por el contrario, en un video que se filtró mientras descansaba en sus vacaciones, les echó la culpa a sus funcionarios y a la Unión Cívica Radical por el monto elevado del préstamo que recibieron del FMI.

Por lo pronto, en el horizonte cercano, no aparece una solución mágica y los bolsillos de los argentinos seguirá sufriendo los embates de una economía destrozada y en ruinas, con una tarea por delante que será titánica y que, seguramente demandará varios años para que se puede estabilizar.

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