Sexo y erotismo
Un poco de historia

Prácticas sexuales de los antiguos egipcios

La definición de la “normalidad” o “anormalidad” de las costumbres y las prácticas sexuales depende de los cánones y de los mandatos sociales que imperan en cada sociedad y en cada tiempo histórico.
La definición de la “normalidad” o “anormalidad” de las costumbres y las prácticas sexuales depende de los cánones y de los mandatos sociales que imperan en cada sociedad y en cada tiempo histórico.
La definición de la “normalidad” o “anormalidad” de las costumbres y las prácticas sexuales depende de los cánones y de los mandatos sociales que imperan en cada sociedad y en cada tiempo histórico.
La definición de la “normalidad” o “anormalidad” de las costumbres y las prácticas sexuales depende de los cánones y de los mandatos sociales que imperan en cada sociedad y en cada tiempo histórico.
La definición de la “normalidad” o “anormalidad” de las costumbres y las prácticas sexuales depende de los cánones y de los mandatos sociales que imperan en cada sociedad y en cada tiempo histórico.

Por Alberto Lettieri, especial para NOVA

La definición de la “normalidad” o “anormalidad” de las costumbres y las prácticas sexuales depende de los cánones y de los mandatos sociales que imperan en cada sociedad y en cada tiempo histórico. De este modo, resulta inapropiado definir a partir de nuestros propios cánones los comportamientos ajenos, sobre todo en momentos en que la contradicción entre el mandato religioso cristiano y las prácticas concretas están en profunda tensión, y hasta contradicción, en todo Occidente.

Tomemos por caso el Antiguo Egipto. Allí era común –como en muchas otras sociedades arcaicas- el casamiento entre hermanos o entre padre e hija, para preservar la pureza de un linaje que consideraban como sagrado. También estaba permitido el incesto por parte de los faraones.

Los egipcios practicaban la circuncisión por dos razones: como una ceremonia de iniciación sexual de los jóvenes al ingresar en la adolescencia, y para garantizar la higiene genital. Si bien las prácticas sexuales eran amplias y generosas, existían severos castigos para quienes se comportaban de manera “bestial”. Los violadores, por ejemplo, eran condenados a la castración para poner fin a una inclinación que se consideraba como irreversible.

Los egipcios desarrollaban ceremonias religiosas que incluían el sexo grupal como rito de fertilidad. Así lo revela Herodoto –autor griego considerado como el Padre de la Historia-, que vivió en el Siglo V antes de Cristo, quien describió en detalle una de estas orgías rituales celebrada en homenaje a la Diosa felina Sejmet, en la ciudad de Bubastis:

“Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo: Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era sí mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad.”

En Egipto desempeñaban su actividad las felatrices, trabajadoras sexuales que se especializaban en el sexo oral, y que eran fácilmente reconocibles por el color rojo intenso con el que coloreaban sus labios. Los antiguos romanos, en algunos aspectos más conservadores, consideraban a la fellatio como una práctica impura.

Anualmente los faraones egipcios lideraban la ceremonia en homenaje al Dios Atum. El ritual exigía que el soberano se masturbara en primer lugar, arrojando el semen dentro del cauce del río. A continuidad, el resto de los participantes lo imitaba. Según la tradición, Atum, “El que existe por sí mismo”, surgió de la nada, y que luego se masturbó, dando origen con su semen al resto de los Dioses, con cuya colaboración crearía y gobernaría el universo.

Según relata el Papiro de Ebers, la necrofilia era también una práctica aceptada, o al menos no recibía un castigo grave. Era frecuente su práctica por parte de los embalsamadores, sin que tengamos constancia de sanción alguna. Por esta razón, los parientes de mujeres fallecidas que podían hacerlo, contrataban a guardianes para vigilar sus conductas durante el proceso de embalsamamiento.

Lectores: 361

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: