Cómics e Historietas
Novedades editoriales

Sergio Ibáñez presenta historietas inéditas de Dago y Nippur

Sergio Ibáñez asegura que no podría elegir entre ambos personajes ya que "representan dos momentos muy diferentes de mi vida".

Por Ariel Avilez (*), especial para NOVA

Y cuando se estaba apagando el año, cuando a 2019 apenas le quedaba una hojita en el almanaque, la enorme legión de fans de la obra de Robin Wood encuentra dos motivos más para descorchar unas botellas y festejar: “Dago” y “Nippur de Lagash”, los personajes más importantes del célebre guionista paraguayo, cierran el año sorprendiendo a los lectores argentinos con su aparición en sendos episodios inéditos.

“Dago: Historia de Cesare y Giacomo” llega a librerías especializadas de todo el país en un álbum en blanco y negro de 112 páginas, gentileza de la casa editora Primavera Revólver. Con guiones de Néstor Barron, uno de los asiduos colaboradores de Robin Wood en sus últimos años en Editorial Columba, la historieta -que es una precuela de la serie dibujada por Alberto Salinas- nos sitúa algún tiempo antes de que Cesare Renzi adoptase el nombre de “Dago”, luego de que su amigo -el Giacomo del título- le clavara una daga en la espalda y colaborase en la masacre de toda su familia. Se trata de una historieta de largo aliento publicada originalmente en Italia hace pocos meses, lógicamente inédita en castellano hasta la salida de este libro que cuenta, como una bendición, con prólogos de Graciela Sténico-Wood (esposa de Robin) y José Luis Salinas (hijo de Alberto).

Por su lado, la historieta de “Nippur de Lagash: El Viajero del Sol” estará incluida en el tomo 64 que cerrará la colección que Editorial Planeta de Agostini vino dedicando al sumario a lo largo de casi dos años. El guión de esta obra tiene una historia muy particular: Nippur había dejado de realizarse en 1998, pero en los primeros meses de 2012 (catorce años después, para los que están flojos en cuestiones matemáticas), Robin Wood escribió esta breve historia, casi una anécdota, para el folleto de recuerdo que se regalaría a los asistentes a la “1ª Gran Reunión del Grupo Woodiana con Robin Wood”, en Buenos Aires. El evento fue organizado por Felipe Ávila, Jorge Alejandro Jiménez Lozano, Javier Rago y Rubén Ribeiro; y precisamente fue el propio Ávila quien, en tiempo récord y a pocos días de la realización del evento, decidió dibujar la historieta. Pasaron los años y este guión, comercialmente inédito, fue rescatado por la editorial, que le encargó al último dibujante de la serie el trabajo de ilustrarlo en forma exclusiva para la colección.

Así que el común denominador de ambas aventuras es el dibujante, el talentoso y prolífico Sergio Ibáñez, que se luce tanto en blanco y negro en su versión de Dago como en su reencuentro con Nippur, 21 años después (había dibujado los tres últimos episodios del aventurero tuerto en 1998), a todo color.

Nos pareció oportuno, entonces, charlar brevemente con él acerca de su experiencia con ambos personajes, y esta muy feliz coincidencia que lo tiene como protagonista.

¿Hace cuánto tiempo dibuja “Dago” para Italia? ¿Con qué guionistas le ha tocado colaborar y cuál es el grado de libertad que la editorial Aurea les da a los autores para el tratamiento del personaje?

— Dibujo "Dago" desde 2010: ya cumpliríamos diez años el año que viene. Me ha tocado colaborar con Ricardo Ferrari, Manuel Morini y Néstor Barron; en los últimos tiempos, solo estoy dibujando guiones de Néstor. La verdad es que me dan bastante libertad para desarrollar las historias, en realidad, sólo son un poco celosos en el diseño del personaje, pero tampoco llevado al extremo: no es que tengo que copiar tal Dago.

¿Suele charlar con sus guionistas las historietas que dibujará?

— No. La verdad es que eso no se da con frecuencia porque somos unos cuantos dibujantes los que hacemos "Dago" -en los libros, por lo menos, somos tres o cuatro- y entonces es muy difícil determinar quién va a dibujar cada capítulo. Por eso, cuando los capítulos son pequeñas sagas, tenemos que andar comunicándonos entre dibujantes para pasarnos determinado diseño de algún personaje que aparece en más de un episodio. Con Néstor Barron hablamos algunas cosas, pero es muy difícil programar eso.

¿Cómo surge la posibilidad de hacer esta precuela de Dago? ¿Cuál fue la reacción de los editores y del público italiano?

— Lo cierto es que la idea de la precuela de "Dago" surge de Néstor, él me la había comentado, y en realidad a veces sucede esto: tener el deseo de que le toque a uno dibujar tal historieta. Me pareció una idea bastante audaz que estaba muy bien, pero no estaba pensada exactamente para que la dibuje yo, ya que es cuestión de azar, suerte, destino, llamalo como quieras. Respecto a la repercusión que tuvo la historia una vez completada, la verdad es que desconozco por completo: no solemos tener mucho contacto con eso. Sé por los contactos italianos que tengo, que estaban muy contentos con eso, pero a nivel general no tengo idea.

¿Cuál fue la mayor dificultad a la hora de dibujar esta historia y qué es lo que más disfrutó de ella?

— La mayor dificultad es que, justamente, nos estamos metiendo en el territorio de Robin Wood y de Alberto Salinas. Entonces uno está como condicionado a la sombra de los grandes... Y creo que el placer es ese mismo ¿no? El poder poner un poquito ahí, en ese territorio. Se funden la responsabilidad y el placer de haber podido desarrollar esa historia.

¿Qué nos puede contar acerca de esta edición local? ¿Existe la posibilidad de futuras ediciones argentas de sus libros de 96 páginas?

— La edición de "Dago" por parte de Primavera Revólver me parece extraordinaria. Además, con el agregado de las láminas, el señalador, las páginas con los textos previos al libro... es lo que hubiera soñado para editar "Dago" acá. Acerca de la posibilidad de sacar otros libros del personaje, la verdad es que no lo sé; seguramente van a seguir editando cosas, pero no tengo idea de si van a ser relacionadas con "Dago".

¿Qué recuerda del making-of de aquellos tres episodios de "Nippur de Lagash" que dibujó a fines del siglo pasado? ¿Cuál es su opinión acerca de esa etapa, ahora que la ha visto recopilada totalmente en libro?

— El making-of de los capítulos de "Nippur" (risas)... Me suena extraño porque en ese momento, como decís vos, fines del siglo pasado, el término making-of lo desconocía por completo. Lo que recuerdo es una emoción muy grande: si bien yo venía dibujando la continuación de otras series de Robin, "Nippur" es algo excepcional, es “El” personaje. En ese momento se planteaba como una reconfiguración de la serie, previamente había estado el único episodio dibujado por Walther Taborda, en el que se buscaba un Nippur más musculoso, más cercano a Conan desde lo iconográfico, si se quiere. Y eso mismo es lo que a mí no termina de convencerme de mi versión del personaje de ese momento. Así que lo miro con distancia, ciertamente no es mi visión personal de Nippur, si bien en aquel tiempo por las razones que fueren -yo estaba en otro momento- lo hice de esa manera y no me pareció mal. Pero vos ya sabés: ese trabajo lo miro con ojo bastante crítico y lo vuelvo a ver editado por Planeta y lo sigo mirando de la misma manera, si bien rescato algunas buenas intenciones desde lo narrativo que me parece que están bien, pero no me termina de convencer cómo encaré el personaje en esos capítulos.

¿Cuáles son sus dibujantes favoritos de Nippur?

— Aunque en algún aspecto esa pregunta es difícil de responder, mi dibujante de Nippur es Lucho (Olivera). Para mí, Lucho dio por terminado el diseño de Nippur, hizo todo lo que había que hacer, y es el creador y dibujante de la serie. Después, me gustan muchos otros: me gusta el primer Ricardo Villagrán, el de los comic-books, capítulos que me gustan mucho; me gusta mucho (Sergio) Mulko; me gustan los capítulos que dibujó (Jorge) Zaffino, especialmente los posteriores, no los primeros que, aunque son extraordinarios, son muy pocos. Por eso, yo como dibujante de Nippur me quedo, sin dudas, con el gran Lucho Olivera.

¿Qué significó para Ud. encarar la tarea de dibujar este guión comercialmente inédito de Nippur, el último escrito por Robin Wood del personaje? ¿Qué opina de la historia en sí y qué tan dificultosa fue la tarea de dibujarla?

— Dibujar este último capítulo inédito fue para mí fantástico por varias razones. Primero y principal, por volver a dibujar a Nippur y tener el honor de hacer el episodio que cierra la historia del personaje... Al menos por ahora, ¿quién sabe? Por otro lado, y volviendo a la pregunta anterior, me sirve para redimirme de algunas culpas de esos capítulos que había hecho en los 90. Ahora no hay excusas: este es el Nippur que yo quiero hacer, el que a mí me cierra, y que encuentro que me representa perfectamente como dibujante del personaje. Con respecto a las dificultades, ninguna: como con cualquier guión de Robin, es leerlo y dibujarlo.

¿De qué modo pintó esta historieta y qué tanto suma el color a la narración?

— Está coloreada en la computadora, cien por ciento con Photoshop. El color en este caso me parece fundamental porque está dibujada en función de ese color final. Y como quedó muy bien reproducido, estoy muy contento con esto. A la vez, en esos otros capítulos que dibujé hace más de 20 años se nota que hubo problemas con el coloreado porque algunos están hechos con los primeros intentos de color digital que se hacían en ese momento y, bueno, no son los más felices.

¿Qué encuentra más placentero dibujar, Dago o Nippur? ¿Y leer?

— ¿Vos querés que yo responda si prefiero Nippur o Dago? (Risas) Es imposible, es imposible... Son dos experiencias diferentes. Además, a Dago lo vengo dibujando hace una década, y de Nippur, salvo aquella experiencia de hace mucho tiempo, volví a hacer apenas un capítulo. Representan dos momentos muy diferentes de mi vida: con Nippur, prácticamente aprendí a leer, así que lo tengo en un lugar muy particular de mi espíritu; a Dago lo conozco recién en la adolescencia, es otra cosa, aunque también fue un flash en el momento de conocerlo. Y nada, llevo miles de páginas dibujadas de Dago -como tres mil- y de Nippur, un puñado. Así que es algo incomparable.

(*) Redactor especializado en cómics.

Sergio Ibáñez asegura que no podría elegir entre ambos personajes ya que "representan dos momentos muy diferentes de mi vida".
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