Literarias
Una producción de NOVA

Diario íntimo de Emma: La soledad

Emma, la mujer. (Dibujo: NOVA)

Este año, raro, oscuro, triste y distinto, cambió muchas partes de mí. Hasta partes que ni sabía que tenía. Partes que tuve que descubrir, por soltar muchas otras, que ya estaban demasiado rotas o viejas.

Y comprendí, que es bueno estar en contacto con los demás, pero también es bueno estar sola.

Las personas le temen a la soledad, pero no saben que es la mejor forma de conocerse, de reinventarse, de recrear lo que uno es. Cada proceso de transformación necesita de un camino de soledad. Ese camino nos llevará a conectar con las personas que realmente necesitemos en nuestras vidas.

En la soledad una se da cuenta, que las promesas inciertas de otros, no reparan corazones rotos. Se aprende a diferenciar entre el valor de una palabra y el valor de un hecho.

Una entiende que estar en paz, no significa no tener problemas, sino, con calma darle menos importancia a esos problemas y buscar óptimas soluciones. Y aquello que no pueda solucionarse, entonces no será un problema, sino una salida, de algo que no debe estar en nuestra vida.

Una necesita estar en soledad, para poder repararse, mental y emocionalmente. Siempre y cuando se diferencie entre necesitar estar solo, y querer estar solo. No hay que abrazar la soledad, sino dejarla pasar efímeramente por nuestras vidas, cuando la necesitemos. Solamente como un recurso. Entendiendo que solo nosotros mismos podemos desbloquearnos o bloquearnos.

Entonces después de tantos cambios, y procesos, donde una lágrima que otra nos encuentra, llega la libertad. Esa libertad, completa. No en la que creemos que somos libres por no estar presos, sino en la que nos sentimos libres, personalmente, porque podemos ser quien somos, quien queremos ser.

Y dejamos atrás, todo aquello que no pudo ser. Gracias a la soledad, volvemos a salir al mundo, con una sonrisa, a veces más grande, a veces más chiquita.

Pero con una mueca que demuestra. Que no importe lo que pase, que de todos modos podemos seguir, y salir a conocer el mundo, como si fuera la primera vez.

(Colabora con Diario íntimo de Emma: Agustina Casalongue)

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