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El rugby argentino, otra vez noticia

Pumas de estiércol

Los tweets de Los Pumas que dejan al descubierto su pensamiento.
¿Habrá sanción de la UAR?
Tras la decepción por el nulo homenaje a Maradona, Los Pumas quedaron expuestos por sus propios dichos.
Los rugbiers terminaron eliminando sus cuentas.

Por Alberto Lettieri, especial para NOVA

El Rugby argentino a menudo es noticia. No por sus gestas deportivas precisamente. Lamentablemente el rugby argentino suele ocupar los titulares de la sección policiales. Lejos de respetar los códigos que imperan dentro de la cancha, los rugbiers argentinos acostumbran agredir en manada a indefensos, golpeándolos hasta la muerte en algunos casos. No hay contradicción para ellos entre la conducta que debe asumirse dentro y fuera de la competencia: el desprecio de clase que expresan hacia los más humildes, convirtiéndolos en un pasatiempo para descargar sus pasiones más bajas, parece constituir un rito de inicio a la práctica del deporte.

El papelón que protagonizaron días atrás antes del enfrentamiento con los All Blacks los presenta en su verdadera dimensión: misóginos, despreciativos de lo popular, sin empatía alguna con la sociedad argentina. Se consideran una casta y, como tal, no pueden imaginar como compatriotas a quienes no forman parte de su estrecho círculo de privilegio. Se me podrá contestar que no todos los rugbiers pertenecen a familias de grandes fortunas, construidas sobre el sudor y la sangre de los más débiles. Es cierto. Pero así como la clase media vota y toma decisiones a menudo en contra de sus intereses, con la secreta esperanza de equipararse con las clases propietarias, los aceptados del rugby actúan desplegando la fe del converso: deben demostrar que son aún más radicalizados en sus acciones y sus expresiones que los nacidos en cuna de oro.

No vale la pena relatar la previa al partido en el que los “Pumas” dieron lástima en la cancha, derrotados 38 a 0 por los All Blacks. Antes habían perdido por un margen mayor en la consideración de la opinión pública mundial. Mientras que el equipo nacional más poderoso de la historia del rugby homenajeaba al ídolo máximo del deporte argentino –y tal vez mundial-, con su característico ritual y portando una camiseta propia con el nombre del 10, los “Pumas” apenas se dignaron a colocarse una cinta aisladora negra en su brazo y ni siquiera se molestaron en aceptar el presente. Un auxiliar del equipo visitante –me cuesta aplicarle el término de “argentino”- la retiró. Claro: en sus casas quien recoge la mugre es la servidumbre.

Las excusas presentadas en los días posteriores, lejos de recomponer su situación, la agravaron. Los dichos del presidente de la UAR demuestran la situación de quien aplaude como se actuó pero debe explicarle a los ignorantes –nosotros- cómo son los códigos del deporte. Menos mal que no salió a justificar también los episodios policiales en los que los rugbiers a menudo se ven involucrados.

No por casualidad, la UAR es la única federación deportiva argentina que nunca se solidarizó con las Madres ni con las Abuelas de Plaza de Mayo. ¿Cómo podría cruzárseles homenajear a un villero de Fiorito? Difícil, casi imposible, suturar la grieta que divide a nuestra sociedad cuando uno de los extremos le niega la condición humana al otro.

Los “Pumas” quedaron tan mal parados a escala mundial que, según trascendió, su sponsor, VISA, les exigió hacer un video de descargo. El resultado fue patético: como en el caso del presidente de la UAR, es difícil que se desdiga quien cree que hizo lo correcto. Y más aún que sus dichos resulten creíbles. Sobre todo cuando poco después trascendieron las publicaciones de Twitter de su capitán, Pablo Mattera, de hace algún tiempo, en las que afirmaba: “SUDAFRICA BABY! Por fin me voy de este país lleno de negros.. OUCH!”, “Voy a rapar a la mucama la puta madre”, “El 57 parece una sandía. Colorado lleno de puntitos negros”, “@TomasPlorutti como se la come el hijo de mil puta este MARIO DAVIS CE, nombre de judío. Es horrendo, seguimelo se parece a edu”, “Linda mañana para salir a matar negros”, “El odio a los bolivianos, paraguayos, etc. Nace de una mucama a la que una vez se le cayó un pelo en la comida”, “La gorda me sigue mirando fijo jaja pobre gorda no le voy a dar mi asiento, eso no es embarazo, no, no cuenta.”

Esos y muchos otros tuits demuestran la condición humana del capitán de los “Pumas”. “Humana”… ¡Qué diferencia con un Diego Maradona o un "Manu" Ginóbili, por casos! Un pobre sujeto, moralmente inimputable, lidera la selección de rugby. ¡Cómo serán los que se sienten representados por él!

Podría seguir abundando en consideraciones morales, éticas y hasta deportivas. No vale la pena. Tal vez la mejor definición la dio una publicación replicada en las redes sociales: “La próxima vez que vengan a jugar los All Blacks con los Pumas usemos todos camisetas negras con el nombre de Maradona y el número 10. Los neozelandeses demostraron ser mucho más argentinos que estos”.

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