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Historia de lucha y superación

Ana Franco, la guionista de pie, con muchos proyectos y escribiendo la vida

La modelo Ana Franco habló sobre su carrera profesional y habló sobre sus proyectos de vida.

Por Noël Gibelli, especial para NOVA.

La guionista Ana Franco dialogó con NOVA, sobre su carrera profesional y habló sobre sus proyectos de vida donde, además, destacó sus escrituras como guionista.

- Ana sos una bellísima mujer. ¿Arrancaste tu carrera como modelo?

- Me considero una mujer atractiva, sé que tengo algo exótico. Arranqué como modelo, pero porque me buscaban de todas partes. Aparecí una vez en la portada de Diario Popular, en la contratapa sin habérmelo propuesto. Me sacaban fotos estando con mis padres, era muy llamativa. Una vez fuimos a la oficina de una persona del medio, buscando departamentos y justo estaba Juanito Belmonte y me invitó a su famosa pasarela de Cristal en Punta del Este y Mar del Plata, después de eso me siguieron llamando para otros desfiles, pero no era lo mío, sentía que yo podía dar mucho más. Que había algo adentro mío que tenía que ver con escribir y transmitir sentimientos. Reciclar emociones, y no sabía si se podía ganar dinero con eso, fue un largo período de investigación.

-¿Sufriste problemas de salud en la infancia?

-Sufrí a los once meses invaginación intestinal, estuve atada de manitos y piecitos, tipo Cristo, en Cruz durante dos meses, me dieron por muerta, fue muy terrible, me quedó el trauma.

Luego a los ocho años tuve un accidente ocasionado por mi hermano, mi mamá dice que fue sin querer, yo todavía tengo mis dudas y tuve un vendaje en una mano, en un dedo que parecía como un chiste y mis compañeros se burlaban de mí. Sufrí bullying. La misma maestra me empujó contra un pizarrón y me dijo “dedo mocho”. Mi madre y mi madrina fueron a hablar al colegio y la maestra lo negó todo, yo me quedé con ese dolor adentro, sin tener la verdad de las otras personas. No me creían teniendo la verdad. Eso me marcó muchísimo.

- ¿Viviste situaciones de violencia?

-Fui violada, la primera vez fue a los veintiún años, yo era virgen. Después, otra vez, dos pibes que eran amigos de mi primer novio, me mintieron, me llevaron a un lugar y me violaron. Nadie me creyó.

Cuando yo recién comencé a trabajar, mi padre tenía un puesto muy alto en la DGI, y no quería tenerme en su Agencia, me mandó a otra. Un hombre de esa Agencia me llevó a su casa para enseñarme y no me dejó salir hasta que me hizo de todo.

La otra persona que me violó fue Marcelo Ojeda, que hoy trabaja en Televisa, es corresponsal. Ese cretino me violó a los treinta y cuatro años, en mi departamento de la calle Gallo. Yo me había peleado con Oscar (mi pareja), él era mi amigo y vino a consolarme. Me agarró contra la pared, yo tenía una pollera corta y me violó. Nadie me defendió. Supongo que son marcas inolvidables, terribles que hicieron de mi lo que soy.

- ¿Cuál fue tu primer poema?

-Mi primer poema fue a los ocho años y sobre la vejez, muy fuerte. “Porque disimular mi vejez ya es imposible, siento que todo envejece conmigo, las cosas que me rodean son testigos del calvario que llevo encima mío. Siento que mis muebles desatan las mentiras que por mucho tiempo guardé como un secreto y que ahora las divulgan noche a noche, con crujidos lentos. Es así como me suceden las cosas y como las siento. Es que ya se acaba mi vida y sólo queda de mí el lamento”, recita Ana y nos cuenta que su tío Virgidio, presidente del Ateneo Cultural Poético, se la plagió leyéndola en público como propia.

- ¿Trabajaste en el mítico programa Finalísima?

-Sí, a la gente le encantaba que estuviera yo, había una palanca con frutas y si salían las tres iguales había premios. Yo no me daba cuenta mucho de lo que pasaba, la situación me daba nervios. Pero Simmons me hacía chistes porque siempre hacía ganar a la gente.

- ¿Cómo fue hacer Alta Comedia?

-Era secretaria de Finalísima y escribí: Cosas de padres, cosas de hijos. Y un capítulo que se llamó “Mi ídolo se murió en la cama de mamá”. Le presento el proyecto al gerente de programación y me escriben del Canal felicitándome. Me cita Mario Bovcon y me pide que le escriba una “Alta Comedia”.

- ¿Fuiste una de las precursoras en el mundo de las mini series?

-Mi primera mini serie fue “Drácula” con Calvo, y nos pasó, todo lo que nos pasó. La droga es un estigma en mi vida porque todo se arruinó ahí por el ACV de “Carlín”, por la ingesta de estupefacientes. Todo muy doloroso, porque él es una bella persona. Pero la mala vida trae sus consecuencias y a mí me perjudicó mucho. Estábamos en el capítulo cuatro y sólo teníamos una mano de Carlín y unos pasos. Teníamos que armar todo con el actor que entraba a reemplazarlo. Por suerte, es tiempo pasado.

- ¿Cómo fue tu desempeño en la etapa de pandemia?

-Esta Pandemia escribí tres proyectos para “Ganas de hacer ficción”, la productora de Daniel Stigliano, Martín Cappeletti y Maite Zumelzu.

- ¿Cómo afectó esta etapa a nivel físico?

-Me tragué mi aparato de bruxismo, no sé cómo. Y me operé las lolas, tenía la izquierda encapsulada y decidí cuidarme. Hago una terapia ortomolecular y me cuido muchísimo. Tengo horarios y rutina, eso es clave en pandemia. Cuido de mi madre, que vive a diez cuadras, me mantengo súper bien para atenderla.

- ¿Qué es lo que más amas de Córdoba Ana?

-He ido desde chica a Huerta Grande y La Falda. Tengo muchos recuerdos de ahí y en Carlos Paz, siempre la pasé hermoso y me encantan los cabritos. Hicimos una marcha en Córdoba Capital con Olga Riutort y Betty Taddei, contra la violencia de género.

- ¿Con quién vivís?

-Vivo con Jesusita, una caniche toy que encontré en la calle, es como mi hija, está totalmente humanizada.

- ¿Conociste el amor, Ana?

-Sentí enamoramiento, pero el amor… Ese compañero de la vida, la verdad que no lo conocí. Vivo enamorada del amor tangible. Ese amor en donde le cierro al otro por todos lados y me cierra en todos lados, no lo viví aún.

- ¿Cuáles son tus sueños?

-Mi sueño es obtener el brillo que mi madre quiere, que mi madre que sabe mucho de literatura quiere. Darle los gustos a mi mamá. Que me acompañe muchos años más, ver feliz a la gente que me rodea y en algún momento tener un comedor infantil con todas las paredes empapeladas con ángeles. Sueño con dar de comer comida rica, como la que como yo.

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