Opinión
Puntos de vista

Cambiaron "la Patria es el otro" por "la culpa es del otro"

Pablo Dócimo, periodista.

Por Pablo Dócimo (*)

En pleno "aislamiento social", casi a fines de agosto, cuando ya se vislumbraba que el manejo de la pandemia en nuestro país iba a ser un desastre como finalmente quedó demostrado, Alberto Fernández contó que al día siguiente que decretó la cuarentena recibió un llamado de Mauricio Macri en el que le decía que no estaba de acuerdo con esa decisión.

Contó que el ex mandatario le dijo que dejara que se murieran los que se tenían que morir, pero que no frenara la economía porque eso era lo más importante, y concluyó: "Macri cree eso y actúa en consecuencia. Para mí la política es cuidar a la gente, a la salud y preservar el trabajo".

Por supuesto, Macri desmintió al Presidente y dijo que, efectivamente, hablaron pero que en ningún momento dijo eso. Ahora bien, ¿a quién creerle? En lo personal, me cuenta mucho, muchísimo, creerle a un tipo que durante años habló pestes del kirchnerismo en general y de Cristina Fernández en particular y que después haya dicho: "Cristina y yo somos lo mismo, pensamos lo mismo".

Más allá de que con semejante declaración haya confirmado que piensa igual que una psicópata mitómana, sus posteriores promesas incumplidas hablan por sí solas. La lista podría ser larguísima, pero podríamos tomar como ejemplo una de las peores: "Voy a aumentar las jubilaciones un 20 por ciento", cuando hizo absolutamente lo contrario, cambió la fórmula de actualización perjudicándolos casi como nunca en la historia.

Incluso, se supo que el miserable aumento del 5 por ciento que había prometido para diciembre será a cuenta del que se dará en marzo. O sea que con la nueva fórmula y el aumento "a cuenta", las jubilaciones sufrirán de arranque una pérdida extra.

Pero volviendo a lo que supuestamente le había dicho Macri, es de miserable hacer pública una conversación privada, máxime si se trata de un Presidente y un ex Presidente. Fue dos veces miserable, primero al revelar la conversación y luego adjudicándole una mentira a su interlocutor.

Pero los mitómanos no tienen paz, y cuando quedan en evidencia hacen lo que hacen todos los mitómanos, justificarse de alguna manera, que por lo general es culpar a los demás.

Después del papelón vergonzoso que fue el velorio de Diego Maradona, una vez más, intentaron responsabilizar a los demás del desastre.

Arrancó “Wado” de Pedro, quien publicó en su cuenta de Twitter: "Le exigimos a @horaciorlarreta y @diegosantilli que frenen ya esta locura que lleva adelante la Policía de la Ciudad. Este homenaje popular no puede terminar en represión y corridas a quienes vienen a despedir a Maradona."

Sin embargo, en la página oficial del gobierno habían publicado, textualmente: "La organización del velatorio de Diego Maradona en Casa Rosada se encuentra a cargo de Presidencia de la Nación". ¿En qué quedamos?

Pero, claro, como para ellos siempre la culpa es del otro, no tuvieron mejor idea que como hacen siempre, redoblar la apuesta, y a través de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación denunciaron a Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli por el accionar de la Policía de la Ciudad durante los incidentes en el velatorio.

Sin embargo, las comunicaciones entre las autoridades de las fuerzas que participaron en el velatorio quedaron registradas en la Dirección de Operaciones de la Policía de la Ciudad y revelan que la orden de cortar la fila partió del gobierno nacional a través de un mensaje que envió el jefe de la Casa Militar, quien era el enlace con la policía porteña.

Esa fue la primera mentira. La segunda la dijo el mismísimo Alberto Fernández este sábado en una entrevista realizada por Andy Kusnetzoff en el programa “Podemos Hablar” cuando, consultado por los disturbios, responsabilizó a la ex esposa de Maradona, Claudia Villafañe, de tomar la decisión de dar por terminado el velatorio, hecho que provocó los posteriores desmanes.

La verdad es que fue Cristina quien ordenó cortar por una hora el ingreso de la gente, porque quería cámara para ella sola, dado que se estaba grabando para un documental y por eso, incluso, hizo que se desalojara el salón. Al reabrirse el acceso entraron todos los que entraron por la fuerza y Claudia pidió que se termine el velorio después de ver semejante mamarracho.

Nunca, jamás, se van a hacer cargo de nada, y muchísimo menos de semejante papelón, visto en todo el mundo. En la cuenta de Twitter @normyld publicaron algo que me parece que sintetiza todo en muy pocas palabras, y de manera clara y contundente: "Cambiaron ‘la Patria es el otro’ por ‘la culpa es del otro’”. Nada más que agregar.

(*) Artículo publicado en Tribuna de Periodistas

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