Literarias
Cuento breve

Poliamor

Lucía no esperaba cruzarse con un príncipe azul, pero tampoco se conformaría con los sapos. (Dibujo: Fernando Rocchia, de NOVA)

Por Mariela Battistessa, especial para NOVA

Lucía amaba las fiestas en las que se celebraba el amor. Lo que para otros podría ser catalogado como exuberante o innecesario a ella le encantaba.

La decoración, la música romántica, las ambientaciones en tonos rosados y pasteles le resultaban encantadoras.

Para ella, a pesar que las redes sociales hayan cambiado la forma en que procesamos los grandes eventos de nuestra vida, una fiesta de compromiso seguía representando el sí a una vida de verdadero amor. Las propuestas virales con fotos de Instagram simplemente no tenían la misma magia.

Ahora, una amiga festejaba su reciente compromiso matrimonial y ella estaba ahí para acompañarla en éste gran momento de su vida.

Aunque no todo resultó como lo esperaba. Lucía observaba a la pareja aprensiva, se volvió de espaldas, con un ligero temblor. Se sentía como una inocente espectadora que descubre un terrible secreto.

-Lucía, ¿qué te ha parecido el novio?- Le pregunta Ana, otra de sus amigas.

-No me parece.

-Pero ¿por qué? ¿Ocultará algo? ¿Será un asesino serial o un delincuente prófugo de la Justicia?

-No, nada de eso. Es algo más simple. Es sólo que percibo que no se aman. Creo que conforman una pareja que no siente absolutamente nada el uno por el otro. No veo amor en ellos. Parece que están juntos por conveniencia o algo parecido. Creo que no se quieren, es como si los dos se utilizaran. Pude ver sus ojos, los de ambos y están vacíos. Ni siquiera se tomaron de la mano ni por un instante. Yo no estaría dispuesta a renunciar a aquello que más ansío por una noción totalmente anticuada de lo que supuestamente es apropiado o conveniente. Yo no podría aceptar algo así. Quiero algo totalmente diferente. Quiero alegría, intimidad, comprensión, conocer a alguien cálido y afectuoso. Quiero compañía. En fin, quiero amor pero verdadero no disfrazado- le responde Lucía.

- Ah, no se aman, pero eso no importa. -Le contesta Ana- El amor es una fantasía. Y me parece que vos querés o pedís demasiado. Yo podría definir a ésta parejita, como: “tal para cual”. Deberías concentrarte en conocer a alguien que te convenga y que te sirva. ¡Sino te vas a quedar sola! Pensá que ahora la sociedad avanzó mucho. Tendrías que tener en cuenta que existen nuevos vínculos en las relaciones de pareja. Por ejemplo: “el poliamor”, o las relaciones abiertas y no podemos dejar de nombrar a los más frecuentes: “los amigos con derecho a roce”. En verdad, creo que podrías dejar de perder el tiempo con fantasías idealistas de “un amor verdadero” y conocer a varias personas poliamorosas en citas, chats o llamadas. Yo lo definiría como: “un amor sin exclusividad”…

Lucía era generosa hasta con la palabra, pero ésta vez no las desperdiciaría. Así que prefirió no responderle a su amiga. En su mente sabía que algo magnífico le iba a ocurrir algún día. No esperaba cruzarse con un príncipe azul, pero tampoco se conformaría con los sapos.

Su amiga Ana le ofreció una sonrisa críptica

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