Judiciales y Policiales
Escobar

Guerra de espías, parte II: desde la cárcel, Scozzatti promete "hablar"

Aldo César Scozzatti, ex asesor y operador político del senador macrista Roberto Costa.

Por Martín Cabrales

Hace 25 días que Aldo César Scozzatti está detenido en la Comisaria de Don Bosco, Ramos Mejía, acusado de extorsión, en grado de tentativa. El ex asesor y operador político del senador macrista Roberto Costa lejos está de aquel que se codeó con el poder político, y que trabajó de manera inorgánica en la ex AFI junto a su denunciante, el abogado Claudio Bavio; su entregador, el ex SIDE, Alejandro Patrizio; y su mentor en el espionaje, Hugo Rolando Barreiro.

Todos conformaban un grupo de “trabajo” hasta que se terminó la paz, luego que Scozzatti amenazara con “pegarles un tiro” a los tres primeros, por una cuestión sentimental: “acostarse con su novia”, una prostituta que frecuentaba el dormitorio de los involucrados.

En este juego perverso de espías, prostitución y negocios turbios, hay también un jugador que aparece difuso y poco mencionado en los expedientes judiciales. Es Roberto Saller (alias el “gordo Miguel”), que en los últimos años le dio un trabajo orgánico al espía Patrizio, en la Secretaría de Seguridad de la Municipalidad de Escobar, que maneja desde 2015 el cristinista Ariel Sujarchuk. Sí, todo como salido de una serie de Netflix, pero con el ingrediente que varios de los protagonistas tienen un nombre en el entramado político y judicial argentino, pero donde se mezclan dinero, deudas, acusaciones muy graves, miedo a morir y conexiones de las más escabrosas con el mundo de los negocios y la política.

Scozzatti, quien reconoce que formó parte de la AFI de manera inorgánica, está dispuesto a hablar de “mucha gente importante” si tiene que ir a la cárcel por un periodo prolongado.

Asegura tener “documentación pesada” en varias escribanías del país y que si a él o alguien de su familia “les pasa algo”, hay órdenes precisas de sacar a la luz esos papeles comprometedores. Cuando fue detenido, el 15 de octubre en el centro de Escobar, y luego de ser trasladado a la comisaría local, solo pudo ver a su abogado varias horas después. No pudieron hablar en privado y desde una reja y a los gritos, Scozzatti le aseguró al letrado que tenía miedo y que lo iban a matar.

Según confirmaron fuentes cercanas a Scozzatti, cuando éste se presentó a la UFI N° 11 de La Matanza y desoyendo el consejo de su abogado, emitió una larga declaración donde dejó en claro que tenía información de varias de las operaciones hechas durante el macrismo y así prender el ventilador. “Él no es una persona que traicione, pero si se meten con su familia, va a hablar”, reconocen desde su entorno.

El senador Costa y su ahora “enemigo” se conocen desde los 13 años. Crecieron juntos en Escobar. Scozzatti no tuvo una vida fácil. Fue hijo de padres ausentes, lo crió su abuela y hasta tuvo que pasar tiempo en un orfanato.

Cuando el macrismo llegó al poder en 2015, el rol de Scozzatti se consolidó en el entramado de agentes de inteligencia del anterior gobierno, tanto que compartía un permiso de manejo con Hugo Rolando Barreiro, uno de los espías más cercanos a Marcelo D’Alessio.

Con el “Rolo” (Barreiro), quien debió presentarse ante el juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla, para dar más explicaciones sobre la megacausa de extorsión y espionaje durante la gestión de Mauricio Macri, utilizaban el mismo vehículo, algo que revela la relación cercana entre ambos y que realmente Scozzatti formaba parte de la mesa chica de los espías. “Esto es una caja de Pandora. El día que decida hablar o le pase algo (a Scozzatti), van a surgir cosas por todos lados. Aldo es una persona muy leal, muy sincera”, agregó la fuente consultada.

Para el entorno de Scozzatti, existen elementos probatorios de una deuda legal y legítima de Costa hacia su ex mano derecha y cree que no hay ninguna extorsión y que la causa está armada. Que hay una falsa imputación del fiscal.

¿Hasta qué punto está decidido a patear el tablero Scozzatti si siguen apretando a su familia? Por ahora no hay una respuesta clara, pero se cree que habrá muchos más involucrados antes que esta historia llegue al final.

Así, como corresponde a una serie policial de Netflix, la realidad siempre supera a la ficción.

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