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Conflicto en el Cáucaso

"En Azerbaiyán queremos paz porque la guerra está dentro de nuestro país", aseguró el embajador Rashad Aslanov

Rashad Aslanov, embajador de Azerbaiyán en Argentina.

En una imperdible entrevista que el embajador de Azerbaiyán en Argentina, Rashad Aslanov mantuvo con Santiago Sautel para Realpolitik Televisión, el funcionario realizó un análisis sobre el conflicto en el Cáucaso entre esa nación y Armenia.

En principio realizó un repaso histórico y recordó el conflicto que inició en 1988, cuando todavía existía la Unión Soviética y de a poco fue llevando su relato hacia la actualidad. A continuación, los puntos más salientes de la entrevista.

- ¿Qué está sucediendo en el Cáucaso?

- Quiero hacer un viaje a la historia del conflicto. Empezó en 1988, cuando comenzó una turbulencia en la Unión Soviética, que los países no querían estar dentro. En esa época, en la zona de la República Soviética Socialista de Azerbaiyán, vivían juntos armenios y azerbaiyanos. Los armenios empezaron a declarar su independencia y empezaron a limpiar a los azerbaiyanos desde Nagorno Karabakh, que vivían allí. Expulsaron a sus vecinos azerbaiyanos de esos territorios y empezaron a hacer una limpieza étnica. Después hicieron un acto ilegal, un referéndum para ser independientes y después anexarse a la República Soviética Socialista de Armenia.

Pero la URSS todavía existía y tomó una decisión de más alto nivel: que ese acto de los armenios de Nagorno Karabakh era ilegal y viola la constitución de la Unión Soviética. Era del territorio de Azerbaiyán, hacer ese referéndum era ilegal, y eliminaron ese acto. Los armenios no eran felices con esa decisión y empezaron a trasladar esa idea de ser independientes a fase militar y empezaron a ocupar no sólo Nagorno Karabakh, que estaba ya limpio de azerbaiyanos, sino siete distritos alrededor. Estamos hablando después de 1989 hasta 1993.

En 1994 tuvimos cese del fuego, pero esa fase fue muy sangrienta porque empezaron a ocupar y limpiar a los azerbaiyanos de sus territorios originarios. Como resultado de toda esa ocupación, hemos tenido 850 mil desplazados y más de 250 mil refugiados.

En el año 1992, crearon un grupo Minsk para negociar y resolver esos conflictos en paz. Tenemos tres copresidentes, de Rusia, Estados Unidos y Francia, y bajo auspicios de ese grupo, Armenia y Azerbaiyán estaban negociando para resolver el conflicto.

Terminaron la ocupación de los territorios alrededor de Nagorno Karabakh, para crear una franja para los que viven allí. La idea era anexar esos territorios a Armenia. En 1993, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó cuatro resoluciones, diciendo que esos territorios son de la República de Azerbaiyán, incluyendo Nagorno Karabakh. Son las resoluciones número 822, 853, 874 y 884. Exige esa resolución la retirada de las fuerzas de ocupación de Armenia de esos territorios.

El grupo Minsk, teniendo esto, tenía que hacer un calendario para retirar a las fuerzas armadas de Armenia de esos territorios ocupados. En la resolución 874 está muy claro que van a tener un calendario que, en el día uno se retiran. Después, regresan esos azerbaiyanos a sus lugares originales. Esa fue la idea y la base de derecho internacional.

Hace treinta años que esas demandas son incumplidas. Durante treinta años ellos cambiaron nombres, hicieron asentamientos ilegales, explotaron los recursos naturales unilateralmente y no dejaron que regresen los desplazados.

El grupo Minsk preparó principios básicos para resolver esos conflictos en paz, según las resoluciones del Consejo de Seguridad, que son documentos que acepta todo el mundo. Esos principios dicen que tienen que dejar en primera etapa cinco distritos y después dos. Los azerbaiyanos tienen que regresar y después, los armenios que viven ahí, vivirán junto a los azerbaiyanos, porque eran nuestros ciudadanos. Esa es la salida pacífica.

- ¿Ambos países estuvieron de acuerdo con estos principios?

- Sí, porque eran negociados bajo auspicio del Grupo Minsk. Cuenta con la aceptación de ambos países.

- ¿Qué pasó que no se pudieron cumplir?

- Anteriormente, dos presidentes de Armenia eran de Karabakh, o sea, eran ciudadanos de Azerbaiyán, para ellos tener Karabakh ocupado era un poder para tener autoridad en Armenia.

Cuando asumió el primer ministro Pashinián, que no era de Karabakh, empezó a pedir un poco de tiempo para entender la situación, que iba a cambiar e iban a ser más constructivos. Después de seis meses cambió su idea. Decidió cambiar el formato de los negociadores, dijo que Armenia no tenía nada que ver con ese conflicto y que había que hablar con Nagorno Karabakh. Nosotros no lo aceptamos. ¿Por qué cambiar el formato? Nagorno Karabakh es un regimiento separatista muñeco que crearon dentro de mi país.

Los armenios que vivían allí reclamaron su autodeterminación. Nosotros siempre decimos que los armenios ya autodeterminaron su destino y tienen la República de Armenia. En cada lugar o país que hay comunidad armenia, ¿tiene que determinarse y crear muchos estados armenios? Por ejemplo, en Estados Unidos, Argentina, Francia, Australia, en caso de los países... ¿Van a dejar crear un estado dentro de su estado?

- ¿Cuál cree que es la razón?

- La idea es anexar el territorio a Armenia. La razón es esa. No es un conflicto religioso, porque culpar a Azerbaiyán de eso no es aceptable. Todo el mundo sabe que es un país multicultural, viven en paz todas las comunidades religiosas: judíos, cristianos, ortodoxos, católicos, armenios, entre otras. En el centro de la ciudad de Azerbaiyán hay una iglesia armenia. Nadie la tocó.

Para nosotros el multiculturalismo es un estilo de vida y culparnos de que como no somos musulmanes vamos a matarlos, nadie cree en eso.

- ¿Cómo interpretaban los azerbaiyanos que vivían en Nagorno Karabakh la situación?

- Hasta 1988 no tenían ningún conflicto, porque era la Unión Soviética. Vivían juntos. Eran pueblos de un gran estado soviético.

La gente, los armenios, empezaron a plantear miedo a los azerbaiyanos. Caída la URSS, Azerbaiyán tenía problemas económicos graves, porque era como una gran cadena y cuando cae la economía no funciona. Teníamos también problemas políticos, porque había muchos intereses dentro para tomar el poder. Ellos aprovecharon esa situación para ocupar el territorio.

- Hubo ataques este año...

- El 12 de julio nos atacaron, no en Nagorno Karabakh, sino en la frontera estatal entre Armenia y Azerbaiyán. En un día nos atacaron con artillería al punto de frontera, allí no tenemos ejército, hay gendarmería de frontera, que tiene armas livianas, no tiene gran cantidad. Atacaron y mataron a cuatro soldados azerbaiyanos en una garita de observación y después empezaron a disparar al pueblo alrededor de esa zona. Luego querían demostrarnos como culpables, que habíamos atacado a Armenia y ellos tenían que contestarnos.

¿Cuál es la idea de ese ataque? Involucrar grandes países como aliados del tratado de alianza militar, donde está Rusia, Bielorrusia, Uzbekistán, y esos países que tienen un acuerdo que si uno de los miembros de la organización está bajo ataque, otros países tiene que defender, como la OTAN. Ellos pidieron a esa organización para intervenir, pero con su tecnología nueva, con satélites y etcétera, vieron que Azerbaiyán no atacó, entonces no se involucraron. Armenia estaba muy frustrado por esto.

La segunda razón, Armenia tiene problemas económicos, aún más agravados por la pandemia. Tercero, atraer la atención desde Nagorno Karabakh a otra parte, decir que los azerbaiyanos son agresivos y vamos a defendernos.

- ¿Previamente hubo algún entredicho?

- Con las actitudes agresivas, hablamos en todos lados que Armenia está preparando la guerra con nosotros. Amenazaron que iban a disparar a zonas de infraestructura de hospitales. Eso ocurrió el 12 de julio del 2020, ya pararon. Esa fue la primera señal para nosotros que estaban preparando la guerra.

Después empezaron a llevar muchos armamentos a Armenia. En agosto nos enviaron un grupo de sabotaje de quince personas a hacer un acto terrorista dentro de Azerbaiyán, los hemos capturado y el comandante dice que estaban para hacer un ataque.

Mi presidente, en septiembre, en Asamblea General, hizo una llamada a toda la comunidad de que Armenia está preparando la guerra, hay que parar. No hay un interés de negociar, no existe. Durante dos años el primer ministro hizo todo para destruir las negociaciones.

El 27 de septiembre, a las 6.00 de la mañana, nos atacaron otra vez. En el primer ataque mataron a cuatro civiles, dos nenes menores de edad. Nuestras fuerzas armadas tenían que tomar medidas contraofensivas para proteger a la gente y el territorio. Desde ahí, empezamos a hacer operaciones para obligar a Armenia a tener negociaciones y sentarse a la mesa. Todavía esa operación de liberación del territorio y protección del pueblo está en camino.

Hemos tenido el 10 de octubre la iniciativa del canciller ruso que vamos a negociar para tener un cese del fuego humanitario, que iba a entrar en vigor el 11 de octubre al mediodía, 12.00. Ese día, a las 12.08, nos atacaron otra vez. Violaron el cese de fuego. No nos atacaron a nuestras posiciones en zona de conflicto, dispararon a las aldeas residenciales y mataron a dos civiles, uno en su auto en frente del edificio tribunal. Ellos se aprovecharon del cese del fuego para atacar otra vez.

Cuando empezamos la operación contraofensiva, a base del legítimo derecho de defensa y a base de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, mi cancillería salió con una declaración de que vamos a hacer nuestras operaciones muy estrecho a conformidad del derecho internacional humanitario y en base del Convenio de Ginebra sobre conflictos. No vamos a disparar civiles ni puntos residenciales. Estamos atacando sólo objetos militares legítimos, donde están tanques, artillería, etcétera. A pesar de eso, Armenia dispara a civiles, porque está perdiendo en campo de batalla. Dispara a los civiles, a la infraestructura, a las ciudades.

Ciudad Ganyá es la segunda ciudad más grande de mí país, tiene casi 500 mil habitantes, dispararon a las 2.00 de la mañana con un misil balístico. Destruyeron un edificio de cinco niveles y mataron diez civiles, entre ellos dos nenas, y fueron heridas cuarenta personas. Después, el 17 de octubre, dispararon otra vez dos veces, fueron seis, pero defensa del aire pudo eliminar tres y con dos no hubo caso.

- ¿Qué es lo que quieren?

- Nosotros miramos a los armenios que viven en Nagorno Karabakh como nuestros ciudadanos, no escondemos eso. Para quien quiera vivir en el territorio de Azerbaiyán con los azerbaiyanos en paz, vamos a hacer mucho esfuerzo en eso, y no vamos a limpiarlos de esos territorios.

Nosotros protegimos sus iglesias, su cultura. Hay 30 mil armenios en mí país, no hay ningún azerbaiyano en Armenia ni esos territorios ocupados. Ellos destruyeron iglesias antiguas azerbaiyanas y los monumentos culturales, plantearon mucho odio y nosotros no tenemos ningún problema con el pueblo armenio, sino con dirigentes de Armenia.

Nosotros somos buenos vecinos para todos los países de alrededor. No hay un problema de etnia o religiosa. Ahora la situación es a favor nuestro, porque estamos realizando las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Estamos en nuestro territorio. La guerra está en el territorio de Azerbaiyán, nosotros estamos interesados mucho más en tener paz, porque la guerra está dentro del país. Estamos listos a reanimar negociaciones, pero no podemos hacerlo unilateralmente.

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