Política
Movió la Dama

Cristina visitó el PJ durante una reunión de la Mesa de Acción Política Nacional

La ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner volvió al PJ luego de 15 años. (Dibujo: NOVA)

Por Alberto Lettieri, especial para NOVA

La contundente victoria de Juan Schiaretti en las elecciones cordobesas hizo colapsar el inestable equilibrio existente dentro del tablero político nacional.

Hasta entonces, el misterio y la dilatación de las definiciones eran las características. Pero los números de Schiaretti, que alcanzaron la dimensión de un verdadero plebiscito, opacó el hecho político de la presentación del libro Sinceramente de Cristina Fernández de Kirchner sobre el cierre de la semana pasada.

Cuando todos se preguntaban si su propuesta de creación de un Contrato Social de Responsabilidad Ciudadana y su tono más aplacado constituían el lanzamiento de su candidatura, el huracán cordobés le robó la centralidad política. Ese mismo domingo no se hablaba de otra cosa que más que de la condición de gran elector que había asumido el gobernador cordobés en opinión de la mayoría de los medios.

Ni lerdos ni perezosos, los integrantes de Consenso 19 se reunieron en la CABA. Avanzaron en una serie de definiciones, consiguieron que Roberto Lavagna accediera a revisar su persistente negativa a participar de una interna, y anunciaron una nueva reunión para la semana próxima, en la que sería invitado, como orador principal Schiaretti, la nueva estrella dorada de la política argentina.

Cristina sabía que debía producir un golpe de impacto para impedir que la herida se convirtiera en hemorragia, y no dudó en practicar el torniquete. Aprovechó que este marte debía reunirse la Mesa de Acción Política Nacional del PJ Nacional en la calle Matheu, compuesta por José Luis Gioja, Alberto Fernández, Rubén Marín, Beatriz Rojkes, Alberto Rodríguez Saá (que pegó el faltazo), Ginés González García, Fernando 'el Chino' Navarro, Jorge Landau, María Emilia Soria, Cristina Álvarez Rodríguez y Fernando Espinoza, y allí se presentó, “de improviso”, rodeada de un operativo de seguridad a las órdenes de La Cámpora.

Si bien el rumor había circulado previamente, no estaba confirmado. Sí estaban anoticiados, en cambio, los precandidatos presidenciales Daniel Scioli, Agustín Rossi y Felipe Solá. Los gobernadores Gildo Insfrán (Formosa), Lucia Corpacci (Catamarca) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego). Los sindicalistas Hugo Moyano, Hugo Yasky, Ricardo Pignanelli y Omar Plaini. Y los intendentes de la Provincia de Buenos Aires Verónica Magario (La Matanza), Fernando Gray (Esteban Echeverría y Presidente del PJ provincial), Gustavo Menéndez (Merlo) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), entre otros.

La decisión de Cristina de abandonar el Instituto Patria para trasladarse a un PJ que no visitaba desde 2004 no pasó desapercibida. Fue un claro gesto político que demuestra su voluntad de jugar en el próximo proceso electoral desde el partido, y no en su contra, como sucedió en 2017.

Cristina llegó e impuso condiciones. Los participantes debieron entregar sus celulares, y la ex presidenta ocupó la silla presidencial en la reunión, con José Luis Gioja a su lado. Dio un breve discurso en el que analizó con crudeza la gravísima situación económica que atraviesa el país, reiteró su propuesta de sellar un Pacto Social de Ciudadanía Responsable, y se ofreció para participar "en el lugar que sea" en el armado de una gran coalición contra Mauricio Macri.

A la salida de la reunión, varios dirigentes del PJ lucían enfervorizados. El Presidente del Partido, Gioja, anunció su deseo, a título personal, de que Cristina encabezara la fórmula presidencial, y se lanzó una amplia convocatoria para dar mayor volumen al espacio. Los participantes enfocaron muy directamente a Sergio Massa, llenándolo de elogios e instándolo a integrarse finalmente al armado, fijándose un plazo de cierre para la integración al espacio: fines del mes de mayo.

En sintonía con la reunión, la CGT, reunida en la calle Azopardo, anunció un Paro General casi en coincidencia con el cierre de ese plazo, el 29 de mayo.

Fueron varios los que, en off, celebraron que Cristina, con su acción, había opacado a Schiaretti. Pero si algo no le falta al Gobernador cordobés son los reflejos veloces, e inmediatamente salió a declarar que él no era el “macho alfa” de Alternativa Federal y que, pese a su victoria terminante, era uno de los pocos Gobernadores que no se paseaba por Buenos Aires en reuniones ni roscas políticas. “Soy el Gobernador de Córdoba –recordó-. Ya habrá tiempo de hablar de elecciones nacionales y candidaturas”, restando así importancia a los plazos y exigencias de resoluciones que surgieron de la reunión.

Cristina se anotó un punto, pero también Schiaretti. Mientras tanto, Lavagna continúa con su paciente armado. Nada está dicho.

Como en otra sintonía, Cambiemos se desangra entre acusaciones y agresiones internas. La prensa internacional anuncia que la Argentina podría ser una especie de mortaja para el FMI. Y las encuestas que recibe el Gobierno son cada vez más desesperantes, y le anticipan que, en caso de no haber un drástico golpe de timón, podría terminar tercero en las elecciones nacionales y ya estaría cuarto en Tucumán para algunas encuestadoras.

Se acercan horas decisivas. Unos prefieren el tumulto. Otros, la astucia. ¿Quién realizará la próxima movida?

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