Opinión
Punto de vista

El IOMA, te abandona: una obra social que no "obra"

Marcelo Kinsfater, ex director de Colegio Nacional de San Miguel y ex director de Educación de Municipalidad de San Miguel.

Por Marcelo Kinsfater (*)

Que el sistema de salud en nuestro país ha dejado afuera a más de la mitad de la población no es novedad, que las obras sociales y prepagas parecen jugadores habilidosos esquivando prestaciones tampoco. Y en esta categoría cae el IOMA.

El Instituto de Obra Medico Asistencial, prestación de salud que tiene cautivos a miles de personas en la provincia de Buenos Aires; maestros, médicos, policías, empleados públicos que dependen de una mutual por el que abonan religiosamente mes a mes pero que ha caído en una especie de default médico y prestacional que enferma y mata.

Resulta una tarea ciclópea lograr que sean autorizadas prestaciones básicas y rutinarias, análisis y prácticas que deben ser realizadas mensualmente si o si por quienes padecen enfermedades crónicas resultan rechazadas. El paciente, que padece, sufre y está enfermo, deambula de oficina en oficina para lograr por vía de excepción que el IOMA le brinde lo que por ley le corresponde. ¿Cuál es el objetivo?, que lo abone, que la familia haga una “vaquita” para pagarlos si tiene con qué.

La misma situación se repite con los medicamentos, el límite a la cantidad de recetas mensuales, los descuentos absurdos que quedaron en un monto fijo y ya no más en porcentajes, las resonancias, ecografías, tomografías que son sistemáticamente rechazadas por que “el paciente se hizo una hace seis meses” son moneda corriente, como si el resultado de un estudio de hace seis meses reflejara el hoy.

Médicos que cobran aranceles diferenciados cada vez más altos porque el IOMA les abona a seis u ocho meses montos ridículos y pacientes con enfermedades graves que no reciben su medicación en tiempo y forma.

El paciente no busca realizar el estudio por gusto y placer, lo hace obligado por su situación, porque su salud lo requiere y el IOMA tiene la obligación de prestar el servicio, pero incluso hace caso omiso a amparos judiciales, no existe carta documento que los movilice.

La provincia de Buenos Aires es responsable, su gobernadora María Eugenia Vidal, responsable máxima de la prestación normal de un servicio por el que se paga y que no se cumple deber tomar medidas al respecto y la justicia debería no solo librar amparos, sino que también caer sobre aquellos que enferman a los enfermos y matan a los que están graves.

(*) Ex director de Colegio Nacional de San Miguel y ex director de Educación de Municipalidad de San Miguel

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