Sexo y erotismo
Prácticas de ayer y de hoy

La pederastía o pedofilia en el Mundo Greco-Romano

  • La palabra pederastía fue creada por los griegos, quienes la consideraban como una forma de inserción de los adolescentes en la sociedad adulta.
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  • La palabra pederastía fue creada por los griegos, quienes la consideraban como una forma de inserción de los adolescentes en la sociedad adulta.
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Por Alberto Lettieri, especial para NOVA

La pederastía o pedofilia era una práctica habitual en el mundo griego clásico. De hecho, la palabra pederastía fue creada por los propios griegos (παιδεραστία), quienes la consideraban como una forma de inserción de los adolescentes en la sociedad adulta. Habitualmente un mentor o tutor se hacía cargo de la formación militar, intelectual y sexual de un joven hasta que llegaba a la edad del casamiento. Recién entonces se le reconocían derechos legales y sociales como adulto.

Un dato que puede resultar curioso es que Atenas condenó a muerte a Sócrates por “corromper a la juventud”, aunque esa “corrupción” se fundó en su descalificación de la Democracia, ya que la pederastía era una costumbre ancestral desde los tiempos de la aristocracia.

En la aristocrática Esparta, en tanto, la pederastía constituía una forma de adiestramiento militar. Algunos autores sugieren que, en este caso, la relación entre maestro y discípulo era de tipo casto, aunque incluía elementos erotizantes. Su heredera, la polis de Tebas, llevó esta práctica a los extremos: el denominado Batallón Sagrado era un cuerpo de elite compuesto por 150 parejas de amantes masculinos.

Si bien la pederastía era aceptada como una práctica habitual de la aristocracia, que provocaba las burlas y ridiculizaciones de los plebeyos, la homosexualidad entre adultos era cuestionada, y en muchos casos motivaba actos de violencia homofóbicos por parte de terceros.

En la Antigua Roma, en cambio, la homosexualidad era descalificada, aunque no constituía un delito. Se la consideraba -y en particular a la práctica de la pederastía- como una de las principales causas de la decadencia de Grecia. Recién a partir del Siglo II antes de Cristo pasó a considerarse como un delito penal en el Ejército Romano.

Para los romanos era prioritario diferenciar los roles activos y pasivos en una relación. La campaña de descrédito de Julio César, por ejemplo, fundada en rumores sobre supuestas relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, durante una misión diplomática en su juventud, se basó en la adjudicación de un rol pasivo y no por la práctica de la homosexualidad en sí. Si bien el comportamiento posterior de César permite calificarlo como una especie de depredador cuya preferencia eran las mujeres casadas de la elite, nunca pudo despegarse del todo de la condena social.

A diferencia de los griegos, la iniciación sexual de los jóvenes romanos se realizaba en las fiestas Lupercales, que los moralistas de la época describían como un “festival de depravación”, con abundante provisión de prostitutas, bebidas alcohólicas y alimentos. Pragmáticos al extremo, los romanos consideraban a la prostitución como un “mal necesario”. Catón el Viejo (234-149 antes de Cristo), por ejemplo, definió a las Lupercales como una “auténtica bendición”, ya que permitía que los jóvenes dieran rienda suelta “a sus más bajos deseos, sin molestar a las mujeres de otros hombres”. Si bien las prostitutas eran un componente indispensable de las Lupercales –y de la sexualidad romana en general-, las personas que alquilaban su cuerpo por dinero eran condenadas a ocupar los “espacios más despreciables de la sociedad”.

Los tiempos cambian, pero la condena social del más débil sigue siendo la norma en la mayoría de las sociedades humanas.

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