Panorama Político Bonaerense
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El tridente ofensivo del PRO se muestra cada vez más en la provincia

Tridente ofensivo: Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal buscan armar la jugada y darle el pase de gol a Mauricio Macri. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

El oficialismo quiere dejar atrás la época de vacas flacas y con una economía que no ayuda, intentará dar un volantazo a la campaña y forzar la discusión en términos de inseguridad, combate a las mafias y al narcotráfico, único terreno en el que todavía mantiene diplomas que exhibir luego de que el propio Indec desandara el relato instalado sobre las obras de acceso a los servicios públicos en los últimos tres años.

La provincia de Buenos Aires, siempre madre de todas las batallas, lo será más que nunca en la elección de este año debido a que el relato oficial va a estar centrado fundamentalmente en temas con fuerte impacto para los bonaerenses, especialmente en los distritos del conurbano, y porque una casi segura segunda vuelta electoral sería muy difícil de remontar con una derrota en la provincia más grande del país.

Por eso, muerto el Plan V, a pesar del reclamo de una parte del empresariado oficialista y de algunos intendentes radicales que todavía sueñan con un candidato que les junte los votos, la gobernadora María Eugenia Vidal tiene la doble tarea de mostrar gestión y hacerlo de forma articulada, no solo con Nación, sino también con la CABA.

Como lo anticipamos en esta columna hace un par de semanas, se están multiplicando los actos que comparten la mandataria bonaerense con el presidente Mauricio Macri y el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, el verdadero tridente ofensivo con el que el oficialismo espera dar batalla en octubre.

La última de esas apariciones fue en las obras del viaducto del Ferrocarril Mitre, en donde en tono abiertamente de campaña, los funcionarios buscaron reinstalar el concepto de "pesada herencia" para culpabilizar al gobierno anterior de las carencias y problemas tanto de la provincia como del resto del país.

Mientras tanto en el interior de la provincia el soporte nuevamente lo pondrá el radicalismo, que aunque se prepara para verse relegado en las listas seccionales, espera retener parte de las intendencias que ganó con el aluvión de votos que le significó llevar a Macri en sus boletas en 2015.

El vicegobernador Daniel Salvador se apuró a ratificar la pertenencia de su espacio a Cambiemos y aunque todavía se niega a hablar de su propia candidatura a la reelección, es evidente que ese acuerdo ya está cerrado, más allá de lo que la UCR decida en la convención nacional convocada para el 27 de este mes.

Adelante Radicales

El encuentro de los boinas blancas se realizará en Parque Norte y se espera que ninguna de las posibles opciones de alianzas cuenten con una mayoría abrumadora como sí ocurrió en Gualeguaychú en 2015. En este caso, nuevamente desde la provincia de Buenos Aires se elevan las voces críticas que de la mano de Ricardo Alfonsín y un grupo de ex intendentes reclaman a viva voz que la convención "rompa" Cambiemos.

Esa opción parece poco probable, por inconveniente, y porque los planes alternativos para acompañar a Roberto Lavagna no terminan de entusiasmar al radicalismo, ya que el precandidato por ahora tiene poco vuelo propio y toda su fuerza se sostiene más por la presencia mediática que por el acumulado electoral real.

De todas maneras, en la mayoría de los distritos gobernados por la UCR, los intendentes preparan campañas de corte netamente local, resaltando su pertenencia al partido centenario en desmedro de la boleta nacional, es decir algo similar a lo que ocurrió en 2015 y totalmente opuesto al proceso que se registró en 2017.

Cristina a su casa, ¿Máximo al poder?

La gran incógnita de cara a las elecciones de este año es el rol que finalmente jugará Cristina Kirchner y si bien algunos descuentan que será candidata y eligen ver pasos en ese sentido en cualquier acción de la senadora nacional, por ejemplo el lanzamiento de su libro "Sinceramente", todavía no hay certezas y queda lugar para un escenario en el que su nombre no esté en las boletas.

Pero hay una hipótesis que circula con fuerza en algunos reductos del kirchnerismo duro, según la cual la ex mandataria declinaría su candidatura para habilitar una interna nacional entre Sergio Massa, Daniel Scioli y Felipe Solá, a cambio de poner ella misma el candidato a gobernador de la provincia, que además podría ser candidato único del peronismo si finalmente la justicia rechaza el decreto de Macri que prohibió las colectoras.

La sorpresa es que ese lugar lo ocuparía Máximo Kirchner, ya que lo que realmente busca Cristina es proyectar la continuidad del kirchnerismo a través de su hijo, para lo cual necesita posicionarlo a través de un cargo ejecutivo en el que, con su propio acompañamiento en los próximos dos años, podría dar muestras claras del rumbo nac&pop que le imprimiría a su gobierno.

Por ahora es solo una hipótesis, pero son pocos los dirigentes kirchneristas que se atreven a rechazarla de plano y casi ninguno la califica como una idea descabellada. En definitiva la política es el arte de lo posible.

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