Panorama Político Bonaerense
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En la provincia hay que juntarle los votos a Macri

María Eugenia Vidal tendrá la responsabilidad de evitar que el presidente Mauricio Macri siga perdiendo apoyo en territorio bonaerense. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

Finalmente, el oficialismo puso en marcha el "Plan V", pero no como lo soñaron algunos dirigentes que esperaban un renunciamiento histórico de Mauricio Macri para garantizar el triunfo del oficialismo, sino como el comienzo de la actividad de campaña de la gobernadora María Eugenia Vidal que tendrá como objetivo traccionar votos desde la provincia para la reelección del primer mandatario.

El primer paso fue un acto conjunto en Ensenada en el que ambos intentaron despejar dudas respecto del lugar que van a ocupar en las listas, además de mostrarse como un equipo compacto, listo para encarar los desafíos electorales, políticos y de gestión que impone un eventual segundo mandato.

En términos estrictamente electorales quedó claro que el rol de la gobernadora es juntar los votos de Cambiemos en la provincia, intentando al menos que la debacle de la boleta presidencial no sea tan estrepitosa como proyectan algunos analistas, inclusive cercanos al gobierno.

Vale decir que en territorio bonaerense se pretende invertir la connotación política de las candidaturas, para que Macri sea el candidato de Vidal y no a la inversa, como suele interpretarse de forma tradicional. De esta manera el equipo de campaña del Ejecutivo espera contrarrestar el efecto arrastre de Cristina Kirchner.

La campaña será mucho más del PRO que de Cambiemos, con un tridente ofensivo que se completa con el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, a quien muchos también mencionan como plan alternativo para la presidencial. De esta manera quienes vuelven a quedar afuera son los radicales, que en la provincia deberán conformarse con encabezar los intentos de reelección en los distritos que gobiernan.

En paralelo algunos alcaldes de Cambiemos que insisten con el Plan V original, son aquellos que temen no poder superar el techo de votos que les impone Mauricio Macri, lo que pondría en riesgo su continuidad al frente del municipio, sobre todo en regiones en donde el peronismo está dispuesto a competir en unidad.

Acoso de primer nivel

La compleja situación que tiene como protagonista al diputado Manuel Mosca, hasta ahora presidente de la Cámara baja en la provincia, podría representar una oportunidad para el oficialismo si finalmente se confirma la negativa de algunos sectores de la oposición a votar el desafuero y licencia del legislador debido a que lo consideran "garantía" de los acuerdos.

Con un pie afuera de la Legislatura desde mucho antes que estallara el escándalo, Mosca logró sostener los acuerdos con la oposición, intercambiar los aliados, romper bloques opositores y reordenar la relación de fuerzas a su favor sin que se generaran grandes tensiones, lo que claramente es reconocido por todo el arco político de la provincia.

Por eso, esta salida inesperada de la escena podría convertirse también en un servicio prestado a Vidal, porque el ascenso de Marisol Merquel a la Presidencia de Diputados, aunque sea por dos meses, ya está generando algunos roces dentro del peronismo, tanto por el manejo de los recursos como de la agenda legislativa que supone ese cargo.

En el entorno de Merquel deslizaron que no se motorizarán grandes cambios y se respetarán todos los acuerdos vigentes, pero en el kirchnerismo desconfían del denominado bloque de los intendentes y algunos se animan a deslizar en off que el resultado de todo el proceso será una candidatura a gobernador de Martín Insaurralde, en un escenario con Vidal compitiendo por la presidencia.

En Unidad Ciudadana se muestran confiados en los números de Cristina, pero creen que el lomense busca garantizar su candidatura mirando con mejores ojos una presidencia de la actual gobernadora que de la senadora nacional, más allá de lo que diga públicamente.

Por eso, más que una buena noticia o una muestra de debilidad del oficialismo, la salida de Mosca de la presidencia podría profundizar las diferencias entre sectores del peronismo que vienen haciendo esfuerzos para mostrarse unidos, pero que en esencia no coinciden en cuál debería ser el norte de la provincia y de la nación, por lo que los frágiles acuerdos podrían volar por los aires.

Cierto es que en el Ejecutivo han preferido ignorar el tema y dejar que decante de forma natural, en medio de un cerco mediático que de a poco comienza a resquebrajarse, pero la realidad es que varios dirigentes se preparan para usar el escándalo del presidente de la Cámara como una clara muestra de que esta gestión es diferente y no tiene problemas.

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