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Economía

Desconfianza de los mercados ponen en riesgo el plan del gobierno para las elecciones

Los datos de la economía contradicen al oficialismo y los números arrojados por Nicolás Dujovne, que busca estabilidad antes de las elecciones. (Dibujo: NOVA)

El equipo económico que comanda Nicolás Dujovne hace por estas horas esfuerzos sobrehumanos para intentar llevar tranquilidad a los mercados y contener la escalada del dólar con la promesa de una segunda mitad del año muchos más tranquila debido a la llegada de fondos del FMI y la liquidación de divisas de los agroexportadores, sin embargo crece la desconfianza en los resultados.

La realidad es que el anuncio de una desembolso de 10 mil millones de dólares por parte del fondo, prácticamente no tuvo efecto y apenas unas horas después la moneda norteamericana volvió a superar la barrera de los 44 pesos, alcanzando un nuevo equilibrio ya muy lejos de los valores que tenia a comienzos del año.

Por eso la mayoría de los analistas coinciden en que para fin de año se puede esperar un dólar a 50 pesos, y los más pesimistas no descartan que pueda llegar hasta los 60 pesos, siempre que no estalle una crisis más profunda que lleve a los bancos a refugiarse de forma masiva en billetes verdes, lo que podría empujar el precio todavía más arriba.

Perola incertidumbre de los mercados se sostiene sobre todo en la falta de herramientas del gobierno para forzar la liquidación de divisas por parte de los exportadores, que ahora tienen una doble chance de retener recursos, la primera no vendiendo los granos a la espera de un mejor precio internacional y la segunda no volcando los dólares al mercado, esperando una devaluación.

Es que el gobierno de Mauricio Macri, en su afán de dar gestos hacia el campo amplio la capacidad especulativa de este sector, que durante el gobierno anterior debió muchas veces vender la cosecha y liquidar sus dólares de forma compulsiva ante la presión del gobierno kirchnerista.

Pero ahora, sin chances de que eso ocurra, en la city creen que los dólares del FMI podrían no se suficientes para afrontar la demanda, lo que empujaría la divisa norteamericana hacia arriba, abriendo la puerta a la especulación de los exportadores que esperarían una estabilización tras la devaluación para ampliar sus márgenes de ganancias.

Finalmente hay que resaltar que la desconfianza de los inversores tiró hacia atrás el rendimiento de los bonos a corto plazo, lo que presiona nuevamente a la tasa de referencia para evitar una nueva escalada del dólar y el círculo vicioso se pone nuevamente en marcha.

“Lo peor ya pasó”, insisten en el gobierno, pero los operadores financieros aseguran que hay muchas chances de una nueva “gran devaluación”, lo que equivaldría a decir que “lo peor está por venir”.

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