Editorial
Puntos de vista

Precios esenciales, sueldos congelados

El nuevo plan del Gobierno intentará ponerle un freno a la escalada de la inflación. (Dibujo: NOVA)

La crisis económica, el descontrol del dólar y los pésimos resultados en las encuestas, empujaron a Mauricio Macri a implementar un plan que él mismo denostó tiempo atrás y en el que, además, no cree que tenga buenos resultados. Esto se traduce en un manotazo de ahogado para tratar de que se aplaque la estrepitosa caída en su imagen.

Este lunes comienza oficialmente “Precios Esenciales”, la medida de salvataje pensada por el Gobierno que intentará ponerle un freno a la escalada de la inflación, buscando congelar el valor de 64 productos incluidos en el programa. Los principales analistas económicos vaticinan un fracaso al tratarse de la primera intervención del Estado desde diciembre de 2015.

Casualmente, este acuerdo al que el ejecutivo llegó con las cadenas de supermercados y empresas proveedoras tendrá una fecha de vencimiento dentro de seis meses, justo en octubre, cuando se celebrarán las elecciones generales. Mientras tanto, se prevé que haya fiscalizadores para constatar que se cumpla el “pacto de caballeros”, tal como lo denominó el ministro de Producción Dante Sica.

Lo cierto es que el plan llegó, al menos, tres años y medio tarde. Con una inflación que supera el 50 por ciento interanual, con un dólar que coquetea con alcanzar los 50 pesos, con un crecimiento de la pobreza y los precios cada vez más descontrolados y, además, no busca llevar un “alivio” como tantas veces se repitió, sino más bien, pretender ser un sostén a la imagen de Macri.

Por tal motivo la presentación no la realizó el presidente, sino que envió a tres de sus ministros para que mediante una conferencia de prensa anunciaran las medidas luego de un absurdo, insólito e irrisorio video en el que Macri visitó a una vecina como antesala de la emisión televisiva del plan “Precios Esenciales”.

Mientras se espera una merma en la suba de la inflación que, de ser así, llegará recién dentro de dos meses, la apuesta del oficialismo está centrada en llegar lo mejor posible a octubre. En la Casa Rosada saben que defender estos cuatros años al frente del Gobierno es muy difícil, por eso intentarán demostrar que, al final del mandato, lograron controlar los problemas económicos.

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