Provincia de Buenos Aires
Crisis

Pan con Pan: comida de ricos

Con precios que oscilan entre los 80 y 100 pesos por kilo, desde la Federación que nuclea a los panaderos de la provincia advierten que "el consumo bajó de forma estrepitosa".

El cierre de por lo menos 350 panaderías en la provincia de Buenos Aires encendió la alerta de la industria panaderil que reclama políticas activas para el sector y medidas que otorguen mayores certezas a la hora de realizar los cálculos de costos en la producción diaria de pan.

Con precios que oscilan entre los 80 y 100 pesos por kilo, desde la Federación que nuclea a los panaderos de la provincia advierten que "el consumo bajó de forma estrepitosa y lo que antes se vendía por kilo, ahora se vende por unidad, por lo que es muy difícil sostener las panaderías abiertas".

Según los valores de referencia, solo el precio de la harina aumentó en un año un 150 por ciento, sin que los productores pudieran trasladar toda esa suba al precio final porque "si subimos más el precio la gente ya no puede comprar pan ni siquiera día por medio y se profundiza la crisis".

En ese marco se conoció que el gobierno de María Eugenia Vidal convocó a las Cámaras y empresas del sector para analizar la posibilidad de comercializar un "pan social", como el que alguna vez ya se vendió en varias panaderías bonaerenses durante un horario determinado y siguiendo una fórmula que permitía ahorrar parte de los insumos.

Los productores se manifestaron a favor de garantizar un precio "accesible", pero reclamaron el apoyo del Estado provincial, no solo para ese segmento, sino también para lograr sostener los establecimientos ante los vaivenes que produce la baja del consumo y los aumentos de costos de la harina y sobre todo de los servicios.

Además, los panaderos advirtieron que como consecuencia de esta situación aumentó de forma más que sensible la producción "informal" de productos de panadería que se comercializan en las esquinas o por entrega directa puerta a puerta, en lo que constituye "competencia desleal" hacia las panaderías habilitadas.

Finalmente, desde la Federación panaderil explicaron que si trasladaran todo el aumento de costos al precio del producto final, el pan probablemente se convertiría en un “lujo” al que solo tendrían acceso los sectores más acomodados.

Y en el mismo sentido precisaron que es muy difícil estimar a qué precio podría venderse el pan social, sin conocer cuáles son los esfuerzos que está dispuesto a hacer el Estado para garantizarlo.

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