Editorial
Puntos de vista

Pierde la grieta

Las elecciones provinciales demostraron que nacionalizar los comicios terminó siendo un error. (Dibujo: NOVA)

Dos nuevos comicios se celebraron el domingo pasado: por un lado, las PASO en Chubut y, por el otro, las elecciones en Río Negro. Una vez que conocidos los resultados, sobre el final de la jornada, todos los espacios políticos comenzaron a hacer cálculos, sacar cuentas y proyectar conclusiones según su conveniencia.

Lo cierto es que, ni el candidato kirchnerista ni el de Cambiemos lograron imponerse y, por el contrario, la victoria fue para los espacios políticos que gobernaban las provincias. Mariano Arcioni su impuso en Chubut, y Arabela Carreras (la delfín de Alberto Wereltilneck) hizo lo propio en Río Negro y será la nueva gobernadora.

Desde el oficialismo nacional se intentó imponer una dura derrota del espacio dirigido por Cristina Fernández de Kirchner, por el segundo puesto logrado por el candidato del Frente Para la Victoria, Martín Soria, que cosechó cerca del 35 por ciento de los votos. Sin embargo, omitieron el detalle de la penosa tarea de la radical Lorena Matzen, aliada de Mauricio Macri, que apenas superó los 5 puntos.

Mientras tanto que, en Chubut, Arcioni fue el candidato más votado, pero el kirchnerismo la ganó la interna peronista con Carlos Linares, intendente de Comodoro Rivadavia, y finalmente será él quien competirá en las elecciones generales en que se llevarán a cabo el 9 de junio, Por su parte, el diputado nacional de origen radical que representó a Cambiemos, Gustavo Menna, obtuvo apenas 14 puntos.

Los resultados de las elecciones en el resto de las provincias (como sucedió en Neuquén) no hacen más que afirmar que la polarización está perdiendo peso y que, en sintonía, la decisión de nacionalizar las elecciones apostando a esa dicotomía kirchnerismo/macrismo, terminan perjudicando a los postulantes y reforzando los espacios provinciales.

Con los números en la mano, cada cual atiende su juego y lleva agua para su molino. Lo cierto es que, apoyado por los grandes medios, Cambiemos se despega de las durísimas derrotas de sus candidatos y, por el contrario, apuntan los cañones a la performance que han tenido los dirigentes que referencia con CFK, haciéndolo pasar como una catástrofe política.

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