Panorama Político Bonaerense
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La pelea por la vicegobernación reactiva la tensión entre el PRO y el radicalismo

Jorge Macri y Daniel Salvador son, por el momento, los dos posibles compañeros de fórmula de María Eugenia Vidal, pero nadie descarta una sorpresa. (Foto: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Legislatura y Casa de Gobierno

La intención de Jorge Macri de quedarse con el lugar que hoy ocupa Daniel Salvador al frente del Senado bonaerense desató la última de las tormentas en el oficialismo, que lejos de haberse terminado, amenazó con convertirse en un temporal que podría causar estragos en la alianza de gobierno.

En el radicalismo ya nadie duda de que el objetivo de agitar los proyectos de desdoblamiento electoral primero y de eliminación de las PASO después, no tienen más intención que embarrar la cancha para favorecer una nueva relación de fuerzas hacia adentro del oficialismo que le permita al ala del PRO no alineado con María Eugenia Vidal ocupar algunos de los espacios que hoy ocupan referentes del partido centenario.

Lo que creen en el entorno de Salvador es que desde el macrismo bonaerense quieren poner a la UCR en la paradoja que tener que decidir entre la vicegobernación y las intendencias, donde además corren el riesgo de perder algunos lugares a manos del peronismo dialoguista, si es que el Ejecutivo finalmente cierra acuerdos en algunos distritos en los que el peronismo alternativo tiene mejores chances de quedarse con el triunfo.

Desde el gobierno nacional parecen además estar dispuestos a hacer que el radicalismo bonaerense pague por el atrevimiento de los gobernadores de la UCR de adelantar las elecciones en sus provincias para garantizarse su reelección evitando la imagen negativa de Mauricio Macri. Evidentemente el problema para el presidente es que ningún gobernador que ya hubiera obtenido el triunfo en su distrito va a poner toda la carne en el asador para militar la reelección del primer mandatario.

De alguna manera la hipótesis del macrismo duro es que en territorio bonaerense, con candidatos propios, podrían recuperar parte de los votos que se van a fugar por la falta de protagonismo de los gobernadores radicales en las provincias que desdoblaron sus elecciones.

Hay también un tercero en discordia, hoy identificado con el PRO pero proveniente del peronismo porteño. Se trata del ministro de Seguridad Cristian Ritondo, que ya se sabe que tiene fecha de caducidad como funcionario de Vidal, y un futuro incierto con varios destinos posibles.

Vale recordar que fue el primero que sonó como compañero de fórmula de la gobernadora en 2015, pero luego debió bajarse por la protesta de los radicales, por lo que para el ministro una candidatura a vicegobernador sería una especie de revancha personal. Sin embargo, en los mentideros políticos del oficialismo ubican a Ritondo en el Congreso Nacional, ocupando quizá el lugar que hoy tiene Emilio Monzó.

La ancha avenida que puede convertirse en un camino de hormigas

La negativa del gobierno a desdoblar los comicios potenció el clima de polarización que ya se estaba desarrollando en la provincia, y que parece muy difícil de quebrar debido a la falta de candidatos fuertes en el espacio de Alternativa Federal, que aspira a ser el tercero en disputa a nivel nacional, con el objetivo de alcanzar la segunda vuelta, sin importar quién sea el ganador de la elección.

Cualquiera de los potenciales candidatos de Unidad Ciudadana o del frente que termine integrando el kirchnerismo será sin dudas el rival a vencer para Vidal y además como en la provincia no existe la segunda vuelta, solo vale quedar primero, siendo importantes los porcentajes solo para los segmentos legislativos y para determinar la composición de la Legislatura.

En ese escenario el riesgo para el massismo es convertirse en un espacio insignificante, que en el mejor de los casos puede repetir los números de la elección pasada cuando con Sergio Massa y Margarita Stolbizer como candidatos estuvo al borde del papelón superando apenas el 10 por ciento de los votos.

Por eso algunos integrantes del Frente Renovador trabajan en silencio para convencer al ex intendente de Tigre de que es momento de bajar las aspiraciones y jugar a ganador, lo que en este caso sería cerrar un acuerdo con Cristina Kirchner para que el ex diputado sea el candidato a gobernador de una lista de unidad.

Los vasos comunicantes entre ambos espacios los representan Felipe Solá y Facundo Moyano, este último fue el que ya deslizó que la “fórmula” CFK presidenta y Massa gobernador sería imbatible. La verdad es que el peronismo aceptaría al candidato sin chistar y el kirchnerismo simplemente acataría la orden de “la jefa”, con lo cual la concentración de votos en territorio bonaerense tendría un piso por encima del 40 por ciento.

De esta manera, el Frente Renovador podría conseguir una posibilidad de sobrevida con algo de identidad propia dentro de un frente que incluya al kirchnerismo, en caso contrario, lo que supo ser la “ancha avenida del medio” corre el riesgo de seguir achicándose hasta convertirse en un poco transitado camino de hormigas, expuesto además a ser pisoteado por el resto de la dirigencia.

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