Cómics e Historietas
Historia viva de la historieta Latinoamericana

Edu Molina: un dibujante platense suelto en México

Edu Molina dibujante de comics.

Por Ariel Avilez, especial para NOVA

Entre los grandes personajes de nuestra historieta que vieron la luz en la década del noventa y apenas se asomaron al nuevo siglo se destacan “Cazador”, “El Caballero Rojo”, “Mikilo” y “Animal Urbano”; y decir “Animal Urbano” es decir Edu Molina, creador de aquel entrañable personaje que tenía algo de superhéroe y mucho de furia argenta contenida: un desaparecido de la dictadura, sobreviviente de uno de los vuelos de la muerte, devenido en mutante justiciero que ponía el cuerpo allá donde los más necesitados sufrían el abuso de los poderosos, con o sin uniformes.
Molina nació en La Plata a fines del emblemático año 1969, se hizo historietista en nuestro país, y hoy está viviendo en México. Y para que nos cuente un poco de su historia y de sus historietas, charlamos un rato con él.

- ¿Cómo se produce su encuentro con las historietas, primero como lector y luego como alguien que decide comenzar a realizarlas?

- Tengo la idea de que en toda mi vida hubo historietas, no sé bien cuándo empezaron. Me llegaban las de Columba, que leía cuando iba a visitar a familiares que viven en la Provincia de Buenos Aires; mi viejo compraba la “Hum®” desde su inicio; algún día de mi niñez aparecieron “Asterix” e “Inodoro Pereyra” no sé bien cómo, y así. A los catorce años intenté adaptar un cuento de ciencia ficción -lo que supongo fue mi inicio oficial en esto-; y tengo esas páginas en algún lado. Después me puse en contacto con fanzineros, que en los ´80s estaban con todo, y hasta dibujé alguna que otra para la revista del centro de estudiantes del colegio.

- ¿En qué momento y en qué circunstancias decidió que dibujar era lo que iba a darle de comer?

Eso sí me es imposible contestar. Sabía que era lo que quería hacer pero no pensaba en esto como mi sustento. Creo que esa noción me debe haber llegado en algún momento de mi dudosa adultez.


- Investigando acerca de sus mentores, saltan los nombres de Sanyú y Alberto Breccia ¿qué nos puede contar acerca de cómo llegó a ellos y de qué modo ayudaron a convertirlo en el profesional que es hoy? ¿Qué otros profesionales recuerda en su formación?

- Al viejo Breccia llegué, como tantos otros, a través de un anuncio en la vieja revista “Fierro” que decía: “Clases de historieta”, acompañado con un inconfundible dibujito de “Perramus” y un teléfono. Yo tenía diecisiete años, y para llegar de La Plata hasta Haedo tenía un viaje de cerca de tres horas, algo épico para mí en ese momento; dos viajes en tren y uno en subte, una época inolvidable. Todavía escucho esa voz ronca tan particular que tenía, diciéndome cada vez que me estoy equivocando: “No, Eduardo, eso no está quedando muy feliz”; sigo aprendiendo de él.
A Sanyú me acerqué porque él editaba unos cómic books (recuerdo a “Voltacto” de Sol Rac, y “El Loro Sebastián” de Podetti, entre ellos) y yo tenía una idea malformada de lo que sería “Animal Urbano”; me editó las primeras cuatro revistas a las que les tengo gran cariño, a pesar de sus limitaciones algo obvias, vistas desde acá. Lo considero un gran amigo, la persona que más me ayudó en todo esto.
Los otros profesionales que me ayudan son los dibujantes que me gustan, de los que siempre intento aprender algo y robarles algún que otro yeite.

- ¿Cuál fue su primera publicación como profesional?

- Debe ser una historieta corta, de una página, que salió en el suplemento “Óxido” de la “Fierro”. Recuerdo que estaba hecha en acrílico con muchos grises, y que con la impresión no se veía nada. Fue una gran alegría de todos modos.

- “Animal Urbano” es tal vez su historieta más popular en nuestros pagos. Háblenos, por favor, algo más de él, de su temprano cambio de guionistas y de su extenso periplo editorial.

- El guión del primer número lo hizo un compañero del Ministerio de Educación -que era donde trabajaba en ese momento-, Tato Dabat, que era gran fan de los superhéroes. La cosa es que él no era guionista y esa idea para ese episodio era todo lo que tenía; entonces a partir del número tres y hasta el final, los guiones los hizo Guillermo Grillo, a quien conocía del colegio y de quien sabía que estudiaba cine. La cuestión es que después del número cuatro, Sanyú ya no lo pudo sacar más; tuvimos entonces un vacío de dos años más o menos en los que hicimos un par de números hasta que nos llegó la posibilidad de presentarlo en Editorial Imaginador, que vendía sus libros a través del catálogo de Avon, lo que parecía una gran ridiculez en ese momento... La cosa es que salieron doce números en esa modalidad, con ventas bastante decentes. Por último, nos metimos en la autoedición y llegamos a hacer diez números más, el último de los cuales salió en 2001, cuando la crisis nos mató, igual que a muchos.

- Más acá en el tiempo, hemos visto sus dibujos en la película “La Noche del Chihuahua”, que sería una especie de reencuentro con Guillermo Grillo, que aquí oficia de autor y director ¿Qué recuerda de aquella experiencia?

- Tuvimos otros reencuentros como equipo por suerte: sacamos varias historietas cortas, algunas de “Animal Urbano” con la gente de Universo Retro. Siempre es un placer trabajar con él, nos entendemos de memoria. Con respecto a la película trabajamos usando este entendimiento: él me dijo de manera sintética y clara que dibujos quería y yo los hice; fácil y práctico fue todo.

- ¿Cuándo y por qué decide instalarse en México?

- Tengo un hermano viviendo acá desde 1996; en 2000 vine de visita y me gustó mucho. Al volver, tenía yo una vida medio desgraciada, un trabajo horrible y mal pagado; salvo un par compañeros de mierda, cuando “Animal Urbano” sucumbió a manos de la crisis económica ya no me quedó nada, así que me la jugué y vine a ver qué onda. La segunda semana me dieron mi primer trabajo en publicidad y de ahí no paré.

- ¿En qué ciudad reside en la actualidad? ¿Qué particularidades tiene el mundo de la historieta mexicana y qué tanto le costó insertarse en él?

- Estoy en Distrito Federal. La historieta acá está pasando un momento de transición: hubo una historieta de tremendo impacto popular que ya no está, y hay un montón de nuevos dibujantes tratando y haciendo un nuevo panorama. Hay cosas muy buenas, algunos vicios, pero es indudable que va hacia adelante. Al ser un ambiente más chico no me costó insertarme, la verdad, aunque eso es lo de menos, lo importante es seguir produciendo y poder mover el trabajo que es el gran problema de siempre, en todos lados.

- Hablemos de otra faceta que muchos no le conocíamos, que es la de adaptador ¿Cómo fue laburar en “Lo mejor de Poe”? ¿Cómo encaró este proyecto y cómo finalmente llegó a ser editado por De La Flor?

- Ese trabajo lo hice en las pocas pausas que me daba el laburo en publicidad. Poe debe ser el autor más adaptado de todos, y es que su obra da para que cada quien haga su visión y yo no me iba a quedar afuera. Editar en De La Flor fue una de las grandes alegrías que me dio todo esto: es la editorial que trata al dibujante como deberían hacerlo todas.

- Ud ha dibujado sus propios guiones ¿de ese modo trabaja más cómodo o prefiere dibujar guiones ajenos?

- Si bien ya tengo tres novelas gráficas con guión propio no me considero guionista. Trabajar con guión propio es más cómodo, claro, porque se esquivan los retos gráficos que resultan difíciles y se hace hincapié en las cosas que nos gustan dibujar, que cuestan menos sufrimiento resolver. De todos modos siempre me gusta dibujar con guionistas, cuantos más, mejor; cosa que sigo haciendo.


- ¿Con qué guionistas ha laburado y qué aspectos sobresalientes rescata de cada uno de ellos?

- Son unos cuantos. Guillermo Grillo, que como dije nos entendemos de memoria; con Pablo Barbieri, que en algunos casos él me tira la idea, algunos diálogos y yo voy armando el guión; con Roberto Barreiro, que hace guiones que entusiasman, estuve dibujando una serie llamada “Rarolandia”, en una revista de humor político de acá; con Enrique Barreiro, hermano de “El Loco” (Ricardo Barreiro), hice una serie para Italia, muy fantasiosa y divertida de dibujar. Después he trabajado con unos cuantos españoles muy distintos entre ellos, y eso es lo lindo, porque me obligan a reflejar su estilo y me veo obligado a tratar de cambiar el mío, algo saludable según mi visión.


- Hablemos de fantasías no concretadas ¿Con qué guionista le gustaría trabajar?

- Me hubiera gustado mucho hacer algo de (Carlos)Trillo, supongo que ni hace falta decir el porqué.


- ¿Qué personaje de historietas tendría ganas de versionar y por qué?

- “Constantine” es un personaje que siempre me llamó la atención, aunque no tengo idea de en qué andará el personaje en estas épocas; lo leí en 2004 por última vez. Después, siempre me gustó un personaje que no debe conocer nadie: “Hitman”, de Garth Ennis; me gustaba mucho porque era una gran burla a los superhéroes, y ni sé si sigue saliendo.


- ¿Qué historieta aún no ha realizado pero sueña con hacer?

- Adaptar a Lovecraft. Y si los vientos me son favorables lo haré este mismo año.

- ¿Qué historietas le gusta leer y lee en la actualidad?

-Trato de leer lo que se hace aquí, en México, donde hay varios autores más que interesantes: Pavel Ortega, Jazbek, José Luis Pescador, Sergio Neri, y sólo por nombrarte algunos. Cuando voy a Argentina trato de comprar también lo que puedo, aunque lo que se edita en Argentina es mucho más numeroso y me es difícil abarcarlo todo.

- Para finalizar ¿Ve su futuro en México o piensa en regresar al país en algún momento para establecerse definitivamente?

- Uf, la pregunta del millón. Claro que me gustaría volver aunque, por lo que he escuchado, este no es un gran momento para hacerlo.

(*) Redactor especializado en cómics.

Edu Molina dibujante de comics.
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