Cómics e Historietas
Historia viva de la historieta

Una cybercharla con EDYM, primer dibujante italiano de "Dago"

A casi cuarenta años de la creación de "Dago", por primera vez la serie principal está a cargo de un dibujante italiano, Ediberto Messina (EDYM).

Por Ariel Avilez (*), especial para NOVA

Creado en 1981 por Robin Wood y Alberto Salinas, “Dago”, el aventurero veneciano, siguió publicándose en Italia incluso cuando a fines del siglo pasado dejó de publicarse aquí, en Argentina. Hoy, a casi cuarenta años de su creación, por primera vez la serie principal -la semanal- está a cargo de un dibujante italiano, Ediberto Messina (EDYM), que muy amablemente se presenta con un musical y perfectamente comprensible: “Sono nato a Enna, in Sicilia, il capoluogo più alto d’Europa, il 7 Gennaio del 1974...”
Y como vale la pena conocer más acerca de este talentoso joven que vive en Roma desde 1993, traducimos para ustedes el resto de nuestra charla en la que nos habla de él, y también de la situación actual de la historieta en Italia.

¿Nos cuenta de qué modo arribó al mundo de la historieta?

— Tendría entre diez y doce años cuando mi padre decidió comprarme un cómic: a partir de ese momento se me abrió un mundo. Casi como todos los que hoy dibujan cómics, lo hice desde edad muy temprana, siempre los he dibujado: en la escuela, siempre que fuera posible, finalizaba mis tareas haciendo un pequeño dibujo; en verdad, buscaba ganar la simpatía de los maestros. Siempre ha sido mi primera forma de diálogo. Hacer cómics en ese momento era la cosa "más fácil" y obvia que podía.
Después de estudiar pintura en la Accademia di Belle Arti de Roma, y hacer una especialización en historieta en la Scuola Internazionale di Comics, publiqué algunas cosas; pero durante más de diez años, debido a otro trabajo, no lo hice profesionalmente. Y fue un sufrimiento indecible. Luego, con la ayuda de mi esposa Patrizia, reanudé.
Mi primera publicación fue en 2010 y se trató de un western hecho por muchas manos -entre ellas las mías-, para la editorial Cagliostro, titulado "30 Guns For A Pile of Gold" ¡A partir de ahí ya no he parado! Cuando una pasión es verdadera y fuerte, es difícil mantenerla oculta, tarde o temprano emerge. Siempre he amado las historietas y el dibujo; como dijo Le Corbusier: "Prefiero dibujar antes que hablar; dibujar es más rápido y deja menos espacio para las mentiras".

¿Qué tan difícil es vivir de la historieta en Italia? ¿Qué puede contarnos acerca del mercado italiano de las historietas? ¿La gente las sigue consumiendo?

— No es fácil vivir haciendo cómics en Italia (en realidad, creo que en ningún lugar del mundo) para aquellos que comienzan a hacerlos; es algo que requiere de períodos de mucho aprendizaje. Vivimos en una época donde a nivel global, a veces lógicamente, pero a veces debido a una especie de adicción psicológica, la palabra más recurrente es "crisis"; la crisis económica afectó a todas las áreas del trabajo, esto es innegable. Si lo encaras profesionalmente, probablemente vivas con dignidad y hasta te permita sostener un hogar. Pero las glorias y las estrellas del cómic, los que ganaron “El Dinero”, como Alex Raymond, Hal Foster, Milton Cannif y tantos otros, siguen siendo un mito y una fantasía colectiva. No me quejo, pero a mí mañana no me vas a ver conduciendo una Ferrari.
En 1985 comencé a leer cómics, y en las editoriales de algunas publicaciones recuerdo los textos de algún director explicando que debido a la "crisis" de ese mes hubo que aumentar el precio de tapa... es también por cosas como esas que te puedo afirmar que la crisis siempre ha estado presente. Sin embargo, los kioscos están siempre llenos de cómics; existen las “comiquerías”, las tiendas especializadas donde sólo se venden historietas de cualquier tipo, sabor y calidad; incluso las librerías clásicas, que en otra época no hubieran ofrecido cómics (que allí llaman Novelas Gráficas), hoy tienen un sector especial para ellos. Es decir, un poco de fermento entonces hay... Desde ya, no todo lo que brilla es oro, y esto sucede también porque algunos kioscos se cierran, cosa que obliga al editor a buscar otras rutas de distribución, más específicas y quizás con menos gastos.
También está el tema del papel como soporte, y aunque "nos defendemos", desafortunadamente, los lectores "jóvenes" son cada vez menos. Desde hace algunos años, divertimentos como los videojuegos, ahora realmente interactivos (con el riesgo de alienarnos definitivamente), han tomado la delantera; y lo que allá por los 60, 70, 80 y hasta los 90 fuera sino el único, uno de los más grandes acompañantes de nuestros ratos de ocio, la historieta, se ha convertido en un medio de entretenimiento menor. Pero no quiero dramatizar, no pierdo la fe. Hoy existe una mayor consideración acerca de lo que realmente es el medio de la historieta, y eso gracias a la contribución de Umberto Eco y otras personalidades autorizadas, que han hecho que la comunidad entienda que los cómics no son sólo cosas para niños ni mucho menos.

¿Cuáles son los autores que admira y a cuáles considera sus influencias? ¿Lee historietas en la actualidad?

— Como te mencioné antes, leo cómics desde que tengo uso de la razón hasta el día de hoy. Una buena historieta es, para mí, como una buena película, ¡incluso mejor! Y a mi parecer, es fundamental que el dibujante lea y se mantenga actualizado en lo que respecta a nuevos autores, pero sobre todo para revisar y aprender más sobre los clásicos y los Maestros; por supuesto, esto no es más que mi pensamiento y una sugerencia para aquellos que quiera dedicarse a dibujar historietas. Si bien arranqué leyéndolos por pasión, hoy (y desde hace años) no puedo evitar leerlos estudiándolos: claramente, es una deformación profesional.

Para decirte la totalidad de mis autores favoritos, quiénes me han influenciado y siempre vuelvo a observar, debería hacer una lista tan larga que corremos el riesgo de ocupar todo el espacio de esta agradable charla; pero sobre todo corremos el riesgo de aburrir al lector. Sin embargo, me limitaré a mencionar a algunos, a muy pocos, y sin la intención de menospreciar a ninguno de los no mencionados.En orden aleatorio, podría decir que sin dudas el primero de todos mis referentes fue Al Williamson; me encanta, amo sus negros, su síntesis y su realismo; es alguien que aún hoy sigue haciendo escuela. Y luego tengo que mencionar a Alberto Breccia, Alex Raymond, Claudio Villa, Domingo Mandrafina, John Prentice, Juvenil Ticci, Carlos Gómez, José Luis García-López, Eugenio Sicomoro, Ernesto García Seijas, Corrado Roi, Alex Ross, Jean Giraud, Roberto Diso, Horacio Altuna, JohnBuscema, Milo Manara, Arturo Del Castillo y muchos otros…

¿Qué más puede contarnos acerca de su formación como dibujante? ¿Sólo dibuja historietas o se dedica también a otras artes plásticas?

— Como ya te conté antes, desde pequeño tenía la convicción de que iba a dibujar “de grande”, y por eso es que empecé a asistir a la escuela de cómics. Por suerte también fui a estudiar con un dibujante, Alessandro Chiarolla, aunque por un breve e intenso período. Hace veinte o treinta años e incluso antes, todavía se iba a los talleres o estudios de dibujantes profesionales, y este era el mejor modo de aprender e iniciarse; hoy estos lugares, al menos en Italia, son muy pocos, lastimosamente. Sin embargo, en mi opinión, la mejor escuela, tan pronto como se hayan aprendido los rudimentos de la técnica, ¡es trabajar en el tablero de dibujo tanto como sea posible! Dedico profesionalmente a mi trabajo entre diez y doce horas al día. Contrariamente a lo que se piensa, y como sostenía el Maestro Breccia, el nuestro es un trabajo duro y difícil que implica horas y horas de trabajo, de aislamiento (afortunadamente hoy en día existe Internet), de privaciones, etc. Ciertamente, algunos dirán que el trabajo pesado es bastante diferente, y estoy de acuerdo; trabajar en una mina o bajo el sol abrasador es físicamente más agotador, pero créeme que pasar casi la mitad del día (y la mitad de la vida) sentado para dibujar no es una caminata placentera. Sin duda requiere mucha pasión, dedicación y, sobre todo, autodisciplina.
Artísticamente, además del cómic otra de mis pasiones es la pintura y la ilustración. ¡Algún día retomaré seriamente el color!

¿Publica sólo en Italia o también en otros países? ¿Cuáles considera sus obras más importantes?

— Actualmente público sólo en Italia. Estaba empezando a acercarme a Francia, pero luego empecé cierto personaje y me quedé en casa... ¿Sabes que también me gustaría publicar en Argentina? Si hay algún interesado, no tiene más que llamarme, jaja.
Sin dudas, mi trabajo más importante es “Dago”. Con el maestro Robin Wood, desafortunadamente sólo pude hacer el final de una historia; me hubiera gustado dibujar más cosas para él, ya que lo considero uno de los mejores escritores de todos los tiempos. Su poesía a la hora de escribir y su conocimiento del alma humana, hacen que sus aventuras sean únicas y reales, aunque se supone que la fantasía debería superar a la realidad. Precisamente, a veces su realismo supera a la fantasía, y esto no lo logra cualquiera.
Actualmente estoy trabajando en “Dago” con guiones de Manuel Morini y estoy mucho más que satisfecho. Lo que más me gusta de los guionistas argentinos, al menos en lo que a mí me toca, es que le dan mucha libertad al dibujante, y eso es algo que no siempre sucede.

¿Cómo llega a dibujar “Dago” y desde cuándo lo hace?

— Mi aventura con “Dago” comenzó hace casi dos años, y eso es gracias a mi editor, Enzo Marino, con quien ya venía trabajando en la revista “Lanciostory” de Editoriale Aurea. Aprecio mucho al Sr. Marino y quiero decirlo públicamente, porque solo no se puede llegar a ninguna parte en la vida; y le agradezco porque él creyó en mí y me eligió entre tantos candidatos posibles. Y nunca dejaré de agradecerle, también, porque que te den la posibilidad de dibujar “Dago” no es algo que suceda todos los días, y ser el primer dibujante italiano que lo hace es un privilegio; estoy hablando de la serie principal, la escrita por el ya mencionado Wood, y que comenzó de manera gráfica el Maestro Alberto Salinas y que luego continuó otro gran Maestro, Carlos Gómez. Y esto significa una sola cosa para mí: ¡responsabilidad! La saga de “Dago” que continúo, junto con otros ilustres dibujantes argentinos, se publica semanalmente en “Lanciostory”; hacemos historias de ocho capítulos de doce páginas cada uno de ellos. Después de la publicación en la revista, con el tiempo, cada historia se recopila en volúmenes a color, en ediciones comerciales pero también de lujo ¡Y es una enorme satisfacción!

¿El color corre por su cuenta o lo aplica gente de la editorial? ¿Ud. prefiere los trabajos en blanco y negro o a color?

— El color no lo hago yo, y como no domino la técnica de coloreado digital, si me tocara colorear debería hacerlo a mano con acuarelas, acrílico u óleo… y como bien te podrás imaginar, no me darían los tiempos. Así que no, por ahora no, pero en el futuro ¿quién sabe?
Normalmente, y no lo digo por “Dago” sino por cierto tipo de historieta en general, prefiero el cómic en blanco y negro (el “Dago” de Gómez en blanco y negro es un placer) por una sencilla razón: en blanco y negro puedes apreciar con mayor claridad el talento y la maestría del dibujante. Si el color aplicado comercialmente no es agresivo y está bien hecho, no me disgusta. Y si el trabajo a color es pictórico probablemente me guste, pero corremos el riesgo de no estar hablando ya de historieta, sino de una sucesión de ilustraciones que simulan ser historieta.

¿Cómo es trabajar con “Dago”? ¿Tiene charlas previas con los guionistas o simplemente recibe el guión y pone manos a la obra?

— Trabajar con “Dago” no es una cosa sencilla. Las razones son muchas, y una de las más importantes es que, al estar ambientadodurante el Renacimiento, nos debemos documentar arduamente; es un período histórico riquísimo, y ninguna cosa debe ser dejada al azar. Otro motivo es que, al haber llegado después de dos gigantes de la historieta (Salinas y Gómez), las comparaciones son inevitables; afortunadamente, los lectores fueron muy amables y me recibieron muy bien, cosa que me motiva para hacer mi trabajo aún mejor.
Desde ya que me gustaría tener una conversación telefónica con Manuel (Morini), pero como no hablamos el mismo idioma, se hace muy difícil. De todos modos, gracias a Facebook de vez en cuando nos escribimos por ese medio y sino por email; es decir, si me surge alguna duda, le escribo y él suele responder a la brevedad: siempre está muy disponible. Morini escribe el guión en castellano, en Italia me lo traducen todo y después me lo pasan. Entonces lo primero que hago es leerlo para buscar la documentación iconográfica que necesito; luego divido las viñetas en páginas y más tarde las diseño una por una, de tal modo que ya tengo en mente la configuración de cómo dibujaré la historieta en general.

A lo largo de su carrera ¿Con cuáles de sus guionistas se sintió más cómodo?

— De los guionistas italianos con los que trabajé, sin dudas con Alessandro Di Virgilio quien, junto con Davide Morando, ha escrito una hermosa serie del género steampunk-western/horror, llamada “Wild”, en la que he colaborado activamente como dibujante.
Y tengo que mencionar, aunque suene repetitivo y aunque ha sido de manera efímera, resultó para mí muy emocionante dibujar una historieta de Robin Wood; y he notado inmediatamente en ella una calidad inédita, difícil de definir, y eso que nunca he tenido el placer de encontrarme con él para hablar.
Actualmente me encuentro trabajando muy cómodo con Manuel Morini, y estoy seguro de que haremos grandes cosas juntos.
Y si mencioné a estos escritores es porque comparten algo muy importante conmigo, y que es el sueño de todo dibujante: ¡la libertad de expresión! ¡Te dan la oportunidad de expresarte gráficamente del mejor modo posible! El nuestro es un trabajo en equipo, y es fundamental el respeto muto.

¿Le gusta la historieta argentina?

— Como tal vez hayas adivinado a partir de lo hablado anteriormente cuando cité a algunos de los Maestros argentinos, ¡ciertamente son parte de mi cultura comiquera! En cierto modo, todos los italianos que hacemos este trabajo les debemos mucho a ellos. También es cierto que incluso algunos italianos han ido para allá y dejado su marca en la historieta argentina, siendo tal vez el más importanteHugo Pratt.
Y no hablo sólo de la historieta a nivel gráfico, sino también de sus escritores: ya he mencionado el altísimo nivel del legendario RobinWood, cuyo “Savarese”, tal vez por ser siciliano, siento muy mío. No me quiero olvidar de mencionar a Guillermo Saccomanno, cuyo trabajo en “El Condenado” (“Cayenna”) releo periódicamente; también porque el aporte de Mandrafina, aquí como en “Savarese”, es superlativo, claro. ¡Y cómo no mencionar a Héctor Oesterheld o a Carlos Trillo!

¿Cuál es su nivel de producción? ¿Cuánto tiempo le lleva hacer una página?

— Normalmente dibujar una página (lápices y tinta) me consume un día y medio, aunque hay veces que sólo un día y otras que me lleva dos; todo depende de la complejidad de la página. Y a veces depende de tu estado de ánimo. Aún así, y como se debe cumplir con las fechas de entrega, debo producir incluso cuando estoy falto de inspiración artística y hasta si estoy con dolores de cabeza. dolor de cabeza. Somos artistas trabajando como artesanos, esa es la verdad.

¿Trabaja Ud. con ayudantes?

— No tengo ayudantes.

Pensando en el futuro ¿Qué tipo de historieta le interesaría dibujar? ¿Está interesado en hacer algo acerca de algún personaje o trabajar con determinado autor?

— Me gusta mucho el western como género; tal vez sea porque desde la infancia veía muchas películas de ese estilo con mi padre. Me creo capaz de ilustrar aquellas epopeyas con mucha pasión. Acá en Italia tenemos una fuerte tradición con las historietas de vaqueros: baste mencionar a "Ken Parker" de Giancarlo Berardi, o "La storia del West" de Gino D'Antonio, ¡una obra maestra! O incluso mejor, uno de los personajes más longevos de todos a nivel editorial aquí y en el mundo, “Tex”, que ha cumplido setenta años... Antes de cumplir setenta años yo, me gustaría dibujarlo ¿Quién sabe? Tal vez algún día pueda escribirlo en mi currículum; nunca debemos abandonar las esperanzas y los sueños. Esa es otra de las cosas bellas que te permite esta profesión.

¿Qué espera dejar a sus lectores con sus historietas?

— Todos pretendemos dejar “algo” con nuestro trabajo y con nuestras acciones; a nuestros afectos y, en este caso, a nuestros lectores: ellos son la fuerza vital que nos permite continuar haciendo este trabajo; sin ellos, probablemente ni siquiera estaríamos aquí charlando. Me gustaría regalarles emociones fuertes; la emoción de la sorpresa, la belleza y la memoria. Un buen cómic, como una buena película, es como un perfume; y los perfumes te hacen viajar en el tiempo y te remiten a recuerdos que se renuevan como por arte de magia, incluso después de muchos años. Muchas veces el lector de cómics -y esto también lo sabe el lector de libros- tiene la costumbre de oler el papel impreso; es difícil de explicar... pero esas “esnifadas” de papel impreso te elevan inmediatamente a otro mundo. Esos son los sentimientos que humildemente me gustaría transmitir a los lectores con mis dibujos.
Concluyo con una frase de Salvador Dalí que resume lo que pienso acerca de lo que es para mí dibujar y hacer historietas, esperando que los lectores puedan captar su esencia: "El dibujo es la honestidad del arte. No hay posibilidad de hacer trampa. O es bueno o es malo" ¡Espero que sea bueno en mi caso! Gracias por vuestra atención y gracias por darme esta oportunidad.

(*) Redactor especializado en cómics.

A casi cuarenta años de la creación de "Dago", por primera vez la serie principal está a cargo de un dibujante italiano, Ediberto Messina (EDYM).
A casi cuarenta años de la creación de "Dago", por primera vez la serie principal está a cargo de un dibujante italiano, Ediberto Messina (EDYM).
A casi cuarenta años de la creación de "Dago", por primera vez la serie principal está a cargo de un dibujante italiano, Ediberto Messina (EDYM).
A casi cuarenta años de la creación de "Dago", por primera vez la serie principal está a cargo de un dibujante italiano, Ediberto Messina (EDYM).
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